Nosotros, los europeos

Las diferencias entre Donald Trump y Angela Merkel revelan el mal momento de las relaciones trasatlánticas

Al caer el muro de Berlín, en 1989, había más de un millón de soldados norteamericanos en Alemania. La guerra había terminado 44 años antes, pero la República Federal Alemana estaba bajo el protectorado militar de la OTAN y se encontraba atada a Occidente a través del liderazgo americano en cuestiones de estrategia política a escala mundial y unida a Francia en los temas de política europea.

Henry Kissinger tiene escrito que durante el siglo pasado Estados Unidos ha tomado parte en dos guerras mundiales para impedir que Alemania conquistara toda Europa y dirigió la larga guerra fría para impedir la dominación rusa sobre Europa. Helmut Schmidt solía decir que Washington era el aliado más importante pero Francia es el aliado más cer­cano. La fuerza de Alemania impulsaba la creación gradual de la Unión Europea y Francia administraba políticamente los éxitos de todos.

Estas percepciones han cambiado desde que el Brexit ganó hace un año y después del paso de Donald Trump por Bruselas y Taormina en los últimos días. La canciller Merkel, con una jarra de cerveza en la mano y en el feudo de la CSU bávara, sorprendió al mundo con unas declaraciones que pueden marcar un antes y un después en las relaciones transatlánticas y en el futuro a corto y medio plazo de Europa.

Las motivaciones por las que Merkel dijo que “los europeos tenemos que tomar el destino en nuestras manos” pueden ser muchas. Pero el hecho es que la canciller imprimió el cambio de discurso después de los últimos días pasados con Donald Trump. Las percepciones de Merkel pueden ser compartidas por muchos líderes europeos, pero el hecho de que sea Alemania la que las exprese en público les da una relevancia política global. Los tiempos en los que podíamos depender completamente de otros, hasta cierto punto, han terminado, dijo la canciller.

Europa tiene que escoger entre robustecer sus instituciones y sus políticas o quedar aislada en un rincón confortable de la historia. La globalización está vigente en todas partes, es imparable, pero la tribalización está ganando terreno en los debates políticos. El Brexit y Trump tienen en común el desconfiar de los otros con la idea de que lo importante es “poner América primero” o huir de la “burocracia malgastadora de Bruselas”. Dos simplismos.

La victoria de Emmanuel Macron en Francia ha devuelto una cierta confianza en el futuro de Europa que tiene que ­construirse al margen de los discursos que la quieren fragmentar y dejarla fuera de las decisiones internacionales clave. Alemania está en periodo electoral hasta el 24 de septiembre. Pero las declaraciones de Merkel no pueden ser sólo un discurso de campaña. Las relaciones con Estados Unidos y la unidad europea son demasiado importantes para ventilarlas en una gran tienda de campaña con bávaros tomando cerveza. Alemania no sabe ni quiere administrar su fuerza. El “nosotros, los europeos” es un mensaje explícito para mostrar que Alemania no quiere germanizar Europa sino que el objetivo es europeizar Alemania. La historia pesa demasiado.

Después de las dos guerras perdidas el siglo pasado, Alemania no se fía de sí misma. Desde tiempos de Adenauer se ha apoyado en los anglosajones para no ser demasiado poderosa en el Viejo Continente. Por una parte, los americanos han garantizado la seguridad y la defensa y los británicos han defendido el libre comercio que ha sido una forma para defenderse de los ímpetus proteccionistas de los franceses.

Merkel dejó bien claro que esta nueva situación tiene que contar con la amistad de Estados Unidos y Gran Bretaña. No se trata de ir contra viejos aliados económicos y políticos, sino de estudiar la nueva realidad que conduce necesariamente a un reforzamiento de la amistad franco-germana.

Las complicidades entre los 27 países de la Unión desde que Theresa May activó el ­artículo 50 para negociar la separación de Bruselas se han mantenido intactas a pesar de las diferencias sustanciales que vienen de Polonia y ­Hungría.

Las victorias de Thatcher y Reagan en 1979 y 1980, respectivamente, significaron un giro importante en la historia del mundo. Comenzaba una revolución conservadora que tendría consecuencias en todo el mundo. La guerra de Irak del 2003 abrió las primeras fisuras en la visión de seguridad colectiva que fue introducida por Woodrow Wilson en la Conferencia de París de 1919. La crisis económica del 2008 profundizaba en las grietas abiertas por la globalización.

Gran Bretaña y Estados Unidos, paradójicamente los países más liberales de Occidente, han vuelto a la tribu con la percepción de que solos pueden volver a dominar el mundo. La revolución de los ochenta era creativa, optimista, un cambio de paradigma que causó los desajustes que ahora tenemos. Pero no era defensiva como ahora.

Esta revolución endogámica anglosajona no puede ser la solución, sino el agravamiento de los problemas.

Publicado en La Vanguardia el 31 de mayo de 2017

6 comentarios

  6 comments for “Nosotros, los europeos

  1. Rosamaria
    01/06/2017 at 09:22

    …i encara hi ha gent que es deixa comprar per diners i s’ aproven pressupostos …peix al cove basc i canari… d’altres es venen per aconseguir pès politic…ciutadans

    així som….també nosaltres durant tota l’ època Pujol.
    Som incorregibles….fem pena tots plegats.

    Quan vaig sentir la noticia de les activitats del fiscal general a Panamá ( Panamá oi ?)…vaig riure a carcajada lliure….és el ” no da mas” senyors i senyores. Cada dia ens superem…..és com una competició….a veure qui la fa més grossa…..i ja ratllem el ridicul…

    però la guinda és el tweet del PP que deia alguna cosa semblant a : Puigdemont quiere un referéndum para no escuchar a los catalanes. Em pregunto: Es pot tenir un merdé mental més gran ??

  2. Salvador de Lleida
    01/06/2017 at 08:59

    Avui es publica altre vegada una nota económica del Govern del Sr. Rajoy.
    El 2016 només es construir el 56 % de les infrastructures presopostades a Catalunya.
    Com cada any pregunto on son els diners del 44 % restan?.
    Com cada any pregunto als Srs. del P.P. de Catalunya si os semble be i esteu d´acord.
    Vull marxar ja.

    • Rosamaria
      01/06/2017 at 12:45

      Jo també ..!!

  3. dogbert
    01/06/2017 at 00:04

    marianin se equivoca al votar, Puigdemont pregunta al gobierno que clase de violencia utilizara, Moix es uno mas de los caraduras e ineptos como los antes mencionados que nos asolan.
    Somos Europa, somos la cuarta potencia de la UE. Asi esta Europa!

  4. 31/05/2017 at 10:46

    Sr.Foix: qué lejos queda el trio de las Azores…y la confluencia de determinados intereses entre Europa, Gran Bretaña y Estados Unidos…

    • Ramon
      05/06/2017 at 15:16

      Y que feas que quedan ahora las fotos de camisetas con la publicidad de Qatar…

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