Nada será igual

Los consellers encarcelados por la aplicación del artículo 155 de la Constitución pueden ser un activo electoral para el 21D.

El entusiasmo del independentismo, el éxito de las manifestaciones, la presencia en todos los medios locales y globales de la épica catalana eran algo así como un ente de razón aristotélico. No es que fuera mentira, sino que era una fábula. Desde la dirección de ERC hasta la consellera Clara Ponsatí, exiliada temporalmente en Bélgica, pasando por el giro a la baja de Carles Puigdemont diciendo que hay una alternativa a la independencia, han reconocido que el Govern no estaba preparado para la república.

Era un ejercicio de la voluntad, un sím­bolo que constaba en todos los discursos soberanistas pero que en la realidad no existía. La ética de la convicción weberiana se ha cumplido con exactitud. Si las cosas van mal, la responsabilidad es siempre de los demás, del Gobierno de España, incluso de Europa, como insinuó Puigdemont en alguna de las manifestaciones realizadas desde Bélgica.

Era una ilusión noble y legítima que no se había traducido en un plan que se pudiera cumplir. Tampoco había una opción alternativa. No eran más que un grupo de diputados que aprobaron dos leyes que rompían con las reglas de juego constitucionales y se encontraron con la reacción de la legalidad esgrimida por Mariano Rajoy que acabó enviando la mitad del Govern a la cárcel y la otra mitad al exilio voluntario.

En cualquier democracia se pediría responsabilidades a quienes han llevado al país a una situación en la que Rajoy ha convocado elecciones desde Madrid, tenemos que recuperar el autogobierno y competir en unas elecciones que Puigdemont pudo muy bien convocar en vez de agitar a las fuerzas del Estado que han intervenido temporalmente la gobernabilidad de Catalunya.

La situación no es normal. Hay que recuperar la confianza y encontrar un líder que sepa infundir optimismo a un país que en pocas semanas ha visto cómo huían más de dos mil empresas, se encuentra peleado consigo mismo, no sabe cómo será el futuro en los próximos tiempos.

El Estado ha actuado con rapidez y con excesiva dureza. Sé de varias personas que no tienen ninguna simpatía con el independentismo y que el día primero de octubre acudieron a votar en el referéndum ilegal cuando vieron por televisión que la policía y la Guardia Civil estaban sacudiendo a personas que pretendían votar. Qué gran daño hicieron aquellos episodios violentos que todavía dan vueltas por las redes sociales y cadenas de televisión. La justicia ha encarcelado a los dirigentes de la ANC y Òmnium aumentando el martirologio que será debidamente exhibido en la campaña, tanto si Jordi Sànchez y Jordi Cuixart están presos como si no. Lo mismo cabe decir de Oriol Junqueras y los seis consellers que le acompañan en el cautiverio decretado por la Audiencia Nacional. Desde la cárcel se pueden conseguir votos sin necesidad de hacer campaña.

No estoy seguro si desde un chalet en las afueras de un barrio acaudalado de Bruselas puede ocurrir lo mismo. Ya veremos hasta qué punto la “emperatriz de la ambigüedad”, tal como Josep Borrell bautizó a Ada Colau, es capaz de sumar muchos votos a Xavier Domènech, que estaba muy bien aposentado y conectado en las esferas del poder del Estado en Madrid y ahora tiene que levantar un partido con estimaciones bajas en las encuestas.

Pero en una situación tan cambiante, tan rápida en producir acontecimientos, con un periodismo que se aferra a lo inmediato y que no tiene tiempo de mirar con distanciamiento la realidad, la demoscopia se mueve precariamente.

El independentismo tendrá, por ahora, tres candidatos. Puigdemont se presentará con Junts per Catalunya, Junqueras preservará la marca de ERC y la CUP irá a unas elecciones “ilegales” pero acude con el ánimo de ampliar su base de votantes y presentar listas más abiertas pero rupturistas.

La pelea entre las tres formaciones será la propia de cualquier campaña, es decir, se van a tirar los trastos por la cabeza hasta la víspera de las elecciones. ¿Sumarán o restarán las tres fuerzas por separado? Nadie lo sabe. Hay un sector de la sociedad que está muy cansado de cinco años de matraca independentista para acabar con el reconocimiento de que no se estaba preparado para la república. Haberlo dicho.

Los partidos constitucionalistas se disputarán hasta el último voto, con una diferencia respecto a los independentistas, y es que la posibilidad de formar una coalición postelectoral no está tan clara. Puede haber pacto de legislatura, pero no gobiernos a dos o a tres.

Una pregunta oportuna es si el número uno de la lista más votada puede conseguir la investidura. Puigdemont y Junqueras difícilmente podrán plantearnos nuevamente la cuestión de la independencia a corto plazo. ¿No hay nadie más en el independentismo? Cuesta ver en el bando constitucionalista un presidente incuestionable si no tiene mayoría absoluta, que no la tendrá. La sociedad, en cualquier caso, pide un liderazgo sólido que sea capaz de coser todos los descosidos de los últimos años y que esté dispuesto a servir a todos los catalanes.

Publicado en La Vanguardia el 15 de noviembre de 2017

19 comentarios

  19 comments for “Nada será igual

  1. Albert
    16/11/2017 at 07:41

    Sr. Foix y compañeros/as del blog :

    ” Nada será igual ” pero el problema que tienen los ciudadanos de Cataluña, si será igual. No habrá cambiado en ningún aspecto.

    Cataluña no es separatista, sino todo lo contrario. Pues es una tierra de acogida y de respeto al prójimo proceda de donde proceda. Donde comvivimos y nos respetamos mutuamente, los ciudadanos de habla catalana con los de habla castellana con normalidad absoluta. Combinando las dos lenguas en las conversaciones y dialogos. En Cataluña es muy normal y no nos damos cuenta, porque el cerebro lo acepta de buen grado.

    ” Nada será igual ” pero lo que si será siempre igual es la comfirmación, del antiguo refrán castellano …. ” El poder corrompe ” y esto si que será igual y la corrupción también será igual.

    Y el abuso de poder y de la influencia de los principales personajes del Gran capital, que cada gobierno tiene ó tendrá, infiltrados como topos dentro del sistema de gobierno, para medrar y enriquecerse también será igual.

    Lo único que si cambiará será la mentalidad y la interpretación que harán los ciudadanos de a pie, currantes, cotizantes y votantes.

    El problema de Cataluña es el mismo de todos los ciudadanos de España entera. Aunque Cataluña es la adelantada de España, en manifestar su queja y grave problema, pero luego le seguirán todas las demás autonomías del resto de España.

    Lo que hay que atender es la voraz y abusiva presión fiscal y de impuestos sumados que llegan a pagar los ciudadanos cotizantes. Y que son aplicados por el gobierno central de España y por el gobierno de la autonomía de Cataluña, ( que también es el Estado español ) que sumados escañan y arruinan al ciudadano currante y de a pie, pero enriquecen millonariamente a los privilegiados por su estatus ó a los grandes corruptos, quemedrán a costa del sistema de gobierno.

    Sea del Gobierno Central ó del Gobierno de cada autonomía de España.

    Este es el problema que no cambiará, sino cambia la mentalidad actual y la interpetación que hagan del problema, todas nuestras señorias diputados y senadores, de todos los partidos políticos.

    Puigdemont y sus inexpertos creyentes van errados, porque no han sabido ver la realidad de Cataluña y han aplicado de buena fe su mentalidad y sus ideas, pero sin pronerselo han causado muchisimo daño al prestigio de Cataluña.

    Rajoy y sus inexpertos creyentes también van errados, porque tampoco han sabido ver la realidad de Cataluña y también han aplicado, de buena fe su mentalidad y sus ideas, con su relación con el gobierno de España, de cada momento, pero sin proponerselo también han causado muchisimo daño al prestigio de España.

    Los dos y sus equipos van muy errados y ya no nos valen, porque han demostrado su incapacidad de interpretación del verdadero problema y más bién lo han agravado más.

    A propósito, no se puede tratar igual económicamente, a una autonomía de la Economía productiva que a una Economía inproductiva.

    Como tampoco debe cobrar igual un funcioanrio de la una y de la otra. Pues el funcioanrio que vive y efectua su servicio en Andalucia, por ejemplo, cobra 25, pero cuando lo trasladan a Barcelona, Sevilla, Madrid, ect, debería cobrar 30 ó 35, porque el coste la vida en una ciudad industrial es mucho mayor.

    Por ello no se puede tratar a todas las autonomías con el mismo rasero ó la misma mentalidad.

    Si el Estado paga el mismo sueldo a todos los funcioanrios, vivan donde vivan, tenemos que a unos les sobra y se enriquecen y a otros, les falta mucho y se empobrecen.

    Este es el problema de Catalua y de España.

    • Albert
      16/11/2017 at 10:36

      P.D. Puigdemont con rumbosin rumbo y Rajoy con su aplicación de la Ley y además la del art. 155, pues también idem, pues con los 2 personajes en plan individuos, ya no vamos a ninguna parte.

      El estilo CUP, tampoco tiene la solución. Porque son idem. Porque el Poder corrompe. Y ellos solo son seres humanos como los demás ó no.

  2. Perogrullo
    16/11/2017 at 06:08

    ¿No se ha hecho bastante el ridículo?
    Simple repaso: El capitán del barco cede ante las rocas a la presión de sus oficiales y renuncia a lo más prudente. Convocar elecciones.
    Se proclama una República y se aboca al país a perder la autonomía.
    El capitán huye con media tripulación. Parte de esta regresa al ver que todo es falso y que puede durar años sin la familia, pero envía (por riesgo de fuga) al barco que termina en las rocas de Extremera y Soto del Real.
    Mas el armador, pide que vuelvan a estar juntos, sin tener en cuenta nada de lo anterior.
    Desde el muelle de las subvenciones, el narrador TV3 dice que todo es una estrategia y que la culpa es del mal tiempo, porque tiene mala leche.
    A alguno de todos estos lo emplearíamos como tripulante?

  3. José A. García
    15/11/2017 at 19:55

    Lo que se ha foto no se puede reparar de modo que sea la pieza anterior. Los trozos se unen con un componente ajeno a la pieza. Catalunya es una sociedad con dos, o más, proyectos que no son compatibles. El futuro es nebuloso y esquivo a la predicción.

    • José A. García
      15/11/2017 at 19:57

      Lo que se ha roto. El corrector de Google juega malas pasadas.

  4. 15/11/2017 at 18:44

    Sr.Foix: siempre hemos hablado de que se seguía un guión…

    • José A. García
      15/11/2017 at 19:56

      Y el guión quién lo tiene para poder verlo.

  5. francis black
    15/11/2017 at 15:11

    ¿La gente votara en las elecciones? Supongo que prefieren que salga su mentiroso antes que el mentiroso del otro. Votar al que te promete la mentira que más te gusta.

    • Ramon
      15/11/2017 at 17:42

      “El poder cambia el cerebro de quienes mandan y obedecen”
      ¿Dicen tantas mentiras como creemos?
      Por supuesto, pero la verdadera pregunta es ¿por qué las creemos incluso tras descubrirlas?
      Me lo pregunto cada vez que los oigo.
      Y la respuesta es porque el mismo síndrome que modifica el cerebro del poderoso, denominado de Hibris por Owen&Davidson, también afecta de forma simétrica y dinámica a quienes le obedecen y refuerzan su trastornohttp://www.lavanguardia.com/lacontra/20171115/432893748062/el-poder-cambia-el-cerebro-de-quienes-mandan-y-obedecen.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social¿Cómo exactamente?
      Ser obedecido –o creer serlo– magnifica la ­autoconfianza del poderoso en sus propias habilidades hasta privarle de la capacidad de dudar de sí mismo y aislarle de la realidad.Nadie parece querer perderse un buen momento histórico tras un gran estadista.
      Y el poder resulta más irresistible cuanto más modifica nuestros cerebros. La Hibris colectiva permite creer que todo es posible y que es nuestra voluntad unida a la de quien nos manda la que lo hace posible.

      ¿Cuándo llega la caída?
      Cuando la realidad se impone. Y es más dura cuanto más intensa y duradera ha sido la Hibris. El poderoso caído suele mendigar atención como sustituto de su poder perdido. Blair montaba fundaciones y Alex Salmond ha acabado de comediante
      —–Adictos al cargo—–
      Los países más avanzados lo son gracias a que han conseguido limitar el ejercicio del poder con contrapoderes institucionales – check& balance– que evitan las tiranías que hoy aún prolongan el atraso de los pobres. El poder sin límite causa daños ilimitados; para empezar, en el cerebro del poderoso y en el de quienes le obedecen sin reparos hasta ignorar juntos la realidad y provocar el caos. La historia explica el síndrome de Hibris en cientos de tiranos, y neurólogos, como Garrard, la describen hoy con modelos neuronales que explican, por ejemplo, la conducta de presidentes y presidents adictos al poder que, al perderlo, intentaron sustituirlo por la atención pública. A veces, hasta caer en el ridículo.
      ————-

      En la Sociedad de la información y el conocimiento ¿es posible engañar a 2,5 millones de personas?

      • francis black
        15/11/2017 at 18:10

        ¿2,5 millones ? ¿En España cuanta gente vota?, mucha mas, en Valencia votaron al pp durante años en Andalucía al psoe en Catalunya a ciu. Siguen en el centro de poder, bueno ciu con diferentes nombres.

        • Ramon
          15/11/2017 at 18:31

          Ahora solo me referia al referendum de Cat…en todo caso la responsabilidad tambien es de los medios de comunicación y periodistas, quienes deberían buscar evidencias, resaltar y constrastar que politico esta o no preparado, sobre todo en el tema economico “El procés s’ha emportat moltes coses per endavant. Una d’aquestes coses és, sens dubte, el periodisme. Per fer-ho curt, el periodisme ha de fiscalitzar. Si no fa aquesta funció, esdevé propaganda o militància. I, aleshores, és un frau: esdevé totalment prescindible i denunciable i, si és pagat amb fons públics, passa a ser, directament, malbaratament.” J.Barberà

    • José A. García
      15/11/2017 at 19:59

      La gente cree lo que se ajusta a sus ideas, y desea oír lo que las confirma. Experimentos en Psicología han demostrado ese sesgo que es general en los humanos.

  6. Santiago Casán Cava
    15/11/2017 at 14:19

    Es pot ser independentista, però no tenir la “sans façon” de tornar-se a presentar com a candidats els mateixos que van fer creure a la gent que ho tenien tot a punt per a posar en marxa un nou Estat, sense tenir res preparat: tots a casa (o a la presó) i que vinguin cares noves.

  7. Ramon
    15/11/2017 at 13:10

    No hay autocritica, hay una nueva estrategia porque se acercan elecciones,Si hubiese autocritica se pondrían a reparar los errores, porque ya son 1036 las empresas que han cambiado de domicilio fiscal, de las 2500 que han trasladado su sede, cuestiones que no tenían que pasar. Si hubiese autocritica, asumirían responsabilidades, y dejarían paso a nuevos políticos. No están preparados políticamente, cuestión grave, pero no estaban preparados económicamente, ni con las estructuras del estado precisas, cuestión mucho mas grave. No defiendo las medidas de cárcel, pero esto se tenia que frenar de alguna forma, no estábamos en el precipicio, ya estábamos cayendo duramente y aterrizando sin redes de protección.

    • Ramon
      15/11/2017 at 13:13

      “Si tenemos que recoser el país (nos conviene hacerlo: llegará una ola negativa para todos los catalanes), necesitamos la autocrítica. Sólo podremos recosernos desde la honestidad argumental.” ANTONI PUIGVERD

      http://www.lavanguardia.com/politica/20171115/432893488337/autocritica.html

      • Ramon
        15/11/2017 at 13:23

        No es extraño que todos en la misma semana, hagan declaraciones parecidas asumiendo “no era el momento” ? a mi me parece que es pura estratégia para captar votos de los silenciosos, de los pingüinos, que pueden ser engañados otra vez.

  8. Francis Black
    15/11/2017 at 12:00

    Revolución
    [Minicuento – Texto completo.]

    Slawomir Mrozek

    En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa.

    Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí.

    Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.

    Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable.

    Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.

    La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida.

    Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedo más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio.

    Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.

    Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por ese «cierto tiempo». Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.

    Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

    Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.

    Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez «cierto tiempo» también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no solo no llegué a acostumbrarme al cambio -es decir, el cambio seguía siendo un cambio-, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.

    De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama.

    Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.

    Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

    FIN

  9. 15/11/2017 at 11:45

    ¿Res sera igual?

    El règim espanyol continua i continuara igual. Nofa autocrítica.

    El règim espanyol es la monarquia imposada pel dictador Franco, el Gobierno, el tripartit PP/PSOE/C’s, la fiscalia afinada, el TC tergiversat, la policia i guardia civil reprimint ciutadana pacifics i desarmats, el 155 amb una aplicació que molts juristes consideren inconstitucional…

    • Desiderio de Sota
      15/11/2017 at 12:55

      D’acord. Aquí res serà igual. Alli sí

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