Impresiones apresuradas de nuestro siglo

Las primeras impresiones del siglo XXI son tan contraditorias xomno las de cualquier época de la historia.

La historia no tiene cortes abruptos sino que está tejida por una concatenación de hechos que se van sucediendo sin solución de continuidad. La cronología es una orientación necesaria pero no la única. Los diez años que van desde 1998 a 2007 marcan la consolidación de la globalización convirtiendo al mundo en una unidad operativa sin fronteras, algo que habría sido imposible sólo hace un siglo. La aldea global prevista por MacLuhan en 1962 era ya una realidad cuando el segundo milenio estaba abriendo sus puertas a lo desconocido.

En su libro The Age of Extremes, el historiador Eric Hobsbawm afirma que una de las características más sorprendentes del final de siglo fue la tensión creada por el proceso de aceleración de la globalización y la incapacidad tanto de las instituciones públicas como el comportamiento de os humanos a acostumbrarse a la velocidad del cambio. Para Hobsbawm el siglo empezó en 1914 y acabó en 1991, desde la Gran Guerra hasta la desintegración del imperio soviético.

Cómo controlar la rapidez de los cambios tecnológicos, sociales, políticos y económicos ha sido uno de los retos de la generación que cabalgó entre los dos milenios. Han cambiado las viejas formas de relaciones sociales y también se han perdido los enlaces entre generaciones debido a la victoria de la inmediatez sin soldar adecuadamente el pasado con el presente.

Es imposible poner calendario al proceso globalizador que hoy domina aspectos básicos de la humanidad, desde el comercio a la cultura pasando por la política y los procesos de producción y distribución de la riqueza.

Fue en ese periodo cuando se pensó que se habían eliminado todas las formas no democráticas de gobernar y que el mundo entero estaba encaminado a convertirse en una Arcadia feliz en la que el llamado capitalismo democrático acabaría imponiéndose en todas partes. La cultura occidental había ganado el siglo XX a los totalitarismos más sanguinarios sin tener en cuenta que el tiempo destroza las utopías que no están basadas en una constante revisión de la realidad.

El 11 de septiembre de 2001 es una fecha clave que anuncia las turbulencias que sacudirían a sociedades libres que vivían confiadas en que se habían acabado los grandes conflictos. El terrorismo de procedencia islámica derribó las Torres Gemelas de Nueva York, atacó directamente el Pentágono y estuvo a punto de destruir total o parcialmente la Casa Blanca. Eran cuatro aviones norteamericanos, con pasaje americano, aquel trágico día a las nueve de la mañana.

Occidente y Estados Unidos en particular eran atacados por 19 personas que se habían paseado por Europa y Oriente Medio y que se habían entrenado a pilotar aviones en escuelas de vuelo norteamericanas. El mundo se horrorizó al ver en directo cómo caían los símbolos más emblemáticos del sistema capitalista. La reacción a favor de un asustado presidente George W. Bush fueron globales. Estados Unidos era atacado por primera vez en su propio territorio.

La organización de Osama Bin Laden se responsabilizó de las matanzas. El enemigo existía, se sabía quién era pero no era fácil localizarlo. Se llegó a la conclusión que los ataques habían sido diseñados y preparados en Afganistán, la patria de los talibanes, país en el que se han estrellado los imperios británico, soviético y ahora norteamericano.

Con aprobación de la ONU se aprobó la caída de los talibanes de Kabul y enclaves de alrededor. Empezaba la primera guerra del siglo con la participación activa o pasiva de todas las potencias. Cayó el régimen pero los terroristas no se detuvieron. Washington fue muy rápido en elaborar una doctrina de seguridad nacional que chocaba con las libertades habituales de una democracia en tiempos de paz.

Estados Unidos fue atacado por la fuerza y con la fuerza respondería. Se elaboró la idea de que se podía imponer la democracia por la fuerza de las armas. Occidente volvía a tropezar con Oriente Medio, no sólo por el conflicto entre Israel y los palestinos, sino por un plan que resultaría frustrado de exportar la democracia en tierras que no la conocían ni era deseada por sus clases dirigentes. Se invadió Iraq sin que existiera una causa justificada, se dividió la comunidad internacional, se intentó crear la vieja y la nueva Europa, se invirtieron todos los recursos de defensa para derrocar a Saddam Hussein imponiendo una democracia que alumbraría a toda la región.

Las dos guerras perdidas por Estados Unidos fueron el pretexto para minar su hegemonía política en el mundo occidental y demostrar que con la fuerza solamente no se puede ganar a pueblos enteros para la causa de la libertad. El conflicto de Siria, los inmigrantes que salen de aquel infierno que lleva siete años en guerra, la llegada a Europa de cientos de miles de personas que huyen de la miseria y de la guerra ha sido una consecuencia del choque entre dos mundos que disfrutan de los mismos avances tecnológicos pero que cultural y políticamente están muy lejos entre sí.

Otro hecho fundamental de los diez años que nos ocupan fue la consolidación de la Unión Europea, la implantación del euro y la ampliación a 28 países miembros de una realidad política que anteriormente había sido la incubadora de guerras mundiales, nacionales y locales. La ampliación respondía a razones profundas de civilización y de justicia. Pero aquella sexta ampliación de 2004, con diez nuevos estados, fue precipitada. Las consecuencias de aquellas prisas las comprobamos hoy viendo una Europa que ha sufrido el zarpazo del Brexit y experimenta los viejos miedos que llevan al populismo en países como Hungría, Polonia, Eslovaquia, República Checa y permite avanzar electoralmente en toda Europa a los partidos con fuertes componentes de racismo y xenofobia.

Publicado en la revista Historia y Vida del mes de abril de 2018

 

 

6 comentarios

  6 comments for “Impresiones apresuradas de nuestro siglo

  1. Ramon M
    30/04/2018 at 13:43

    Mi preocupación máxima es que se pierda la confianza en las instituciones, tanto estatales como supranacionales.
    Asi que el mejor paso es la reorganizacion de tales instituciones.
    En caso contrario…a pesar de todos los males, seguimos avanzado, pero si la deriva son los populismos No avanzaremos …
    ”En este mundo de palabras, navegan mejor las proclamas populistas, mezcla de emocionalidad y simpleza. Y naufraga nuestra herencia ilustrada que siempre propugno la fuerza del mejor argumento”
    Fernando Vallespín

  2. Albert
    29/04/2018 at 09:04

    Sr. Foix: He leido y meditado con atención, su artículo … ” Impresiones apresuradas de nuestro siglo ” y también he hecho idem, con las impresiones que hace Francesc Sanchéz, con estos temas tan reales y actuales.

    También sumo y tengo en cuenta, las respuestas de … dogbert y de José A. Garcia.

    Por mi parte, pienso que debemos de considerar inprescindiblemente, la revolución que ha significado para la humanidad el descubrimiento de la electricidad, el invento de las máquinas de vapor, el motor de explosión de gasolina, ect., el avión y la aviación, el cine, la telegrafía, la radio, el telefono, la televisión en blanco y negro y en colores. Internet y retransmisión de la palabra y de las imagenes vía satélite, el descubrimiento de la penicilina y de los antibioticos, el invento de la pildora ó pastilla anticonceptiva para la mujer, que ha contribuido básicamente a su liberación sexual y humana. La informática y los robots y la inteligencia artificial, ect.

    Resumiendo : La revolución mas ímportante para la humanidad ha sido la que ha experimentado la mente y la actitud de la mujer en nuestra sociedad humana.

    Y Internet, la Informática y la Televisión, pues son las 3, … que más influyen en las decisiones y comportamiento de nuetra mente humana, porque nos enseñan y nos muestran, pautas de conducta continumante y que no llegamos a controlar plenamente del todo .

  3. Francesc
    29/04/2018 at 02:23

    Para quién quiera leer mis impresiones sobre estos temas: https://bit.ly/2Hzic2j

    Saludos cordiales,
    Francesc

  4. José A. Garcia
    28/04/2018 at 23:57

    La humanidad ha desarrollado unas tecnologías rupturistas pero la esencia de la conducta humana sigue siendo similar a la de hace más de mil años. Las emociones, que son útiles en la selva, no son buenas sin control en una sociedad que se basa en datos. Este siglo puede ser el de la inteligencia artificial no humana e independiente que puede ser el siguiente paso de la evolución.

  5. dogbert
    28/04/2018 at 23:09

    Cabe preguntarse si este es “nuestro” siglo mas que el anterior. el siglo XX
    Cabe preguntarse en cual de ellos fuimos mas eficaces, productivos, felices.
    Cabe preguntarse si vale preguntarse por este siglo si quiza ya no es tan nuestro como el anterior.
    O no hay siglos de nadie.
    Hay que ser humilde al analizar un siglo en curso con las medidas del anteerior.

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