Parlamentos cerrados o inactivos

El Parlament de Catalunya permanecerá cerrado hasta el primero de octubre porque los grupos independentistas así lo han querido

La democracia liberal ha entrado en un periodo de prueba que puede que no resista a los envites de las desigualdades y del populismo que campa por sus respetos en la mayoría de sistemas democráticos. El equilibrio entre los tres poderes está quebrándose de tal manera que las complicidades entre el poder ejecutivo y el poder judicial debilitan la importancia del poder legislativo.

La batalla que se está librando en Estados Unidos para decidir si los republicanos consiguen mantener la mayoría en las dos cámaras es a campo abierto. Donald Trump gobierna a golpe de tuits y de órdenes ejecutivas que no pasan por el Congreso. Las divisiones en el seno de los conservadores británicos sobre el Brexit hacen que la Cámara de los Comunes los debates sean batallas campales.

En Catalunya se ha resuelto la cuestión de las divisiones internas dentro del independentismo y las críticas de la oposición cerrando el parlamento hasta el primero de octubre. Mientras tanto el president Quim Torra va y viene de Alemania o de Bélgica para recibir instrucciones de Puigdemont que ya no es president. El Consejo de la República no es verdad. Y recurrimos constantemente a debates sobre cuestiones que no son ciertas o no están verificadas.

El periodismo tiene su parte de responsabilidad porque ha perdido fuerza y porque no se atreve a contravenir el discurso único imperante. Vivimos tiempos de deshechos ideológicos y de criterios basados en la inconsistencia de los hechos o de los argumentos. La mentira es incompatible con un sistema libre.

Es difícil mantener un debate sosegado y respetuoso sobre cualquier tema que agita las redes sociales en Italia, en Alemania, en Estados Unidos o en cualquier otro país de tradición democrática y liberal. En España se ha echado a Rajoy más que se ha investido a Pedro Sánchez que va a darse cuenta que la unanimidad acabó en el justo momento en que el Partido Popular era desbancado por una moción de censura. Se ha aprobado el nombramiento de una directora gerente interina de RTVE pero poca cosa más. El techo de gasto fue rechazado por un amplia mayoría en el Congreso.

Será muy difícil mantener los debates en el Congreso porque Pedro Sánchez sólo tiene 84 diputados y los grupos que le dieron apoyo para ser investido sólo piensa cómo posicionarse para las próximas elecciones que sospecho serán más pronto que tarde. En ningún caso se prolongará la legislatura hasta finales de 2020 cuando se agota el mandato.

El debate para aprobar leyes en el Congreso será retórico y muy partidista. No habrá mayorías para leyes básicas como la aprobación de los presupuestos de 2019. Pedro Sánchez ha cambiado de pista para aproximarse al conflicto catalán. Ante las apariciones estrafalarias de Puigdemont desde Waterloo responde con señales de diálogo. Pero la Crida Nacional per la República no quiere diálogo si no es con la inclusión de un referéndum que conduzca a un cambio de régimen y que, por lo tanto, se salte el Estatut y la Constitución.

Desde Estados Unidos hasta Gran Bretaña pasando por Madrid y Barcelona, París, Roma y Berlín, la cuestión no está en los parlamentos sino en los poderes ejecutivo y judicial que no intentan resolver los conflictos a través de debates sino que operan cada uno por su cuenta o, lo que es peor, en connivencia entre políticos y jueces.

Es un terreno abonado para las corrientes populistas, caóticas y autoritarias. Si Platón tuviera razón y estudiara lo que ocurre hoy en las democracias liberales nos diría que lo que viene todavía es peor: la tiranía. Pero todavía hay resistencia suficiente para volver a dar vida a los parlamentos en los que deben discutirse las cuestiones que interesan a los ciudadanos.

4 comentarios

  4 comments for “Parlamentos cerrados o inactivos

  1. 05/08/2018 at 16:03

    Un artículo muy interesante. Pensaba que habría más opiniones. Según mi parecer el Sr. Puigdemont puede ser muy estrafalario pero no se le puede negar el mérito que tiene dejar con el culo al aire a toda la solemne y grandilocuente judicatura del imperio sustentado por la guardia civil y su creativa imaginación.

  2. Ramon M.
    02/08/2018 at 13:19

    de Teresa Freixes ..BILATERALISMO VERSUS COOPERACIÓN MULTILATERAL?

    A ver lo que dura el bilateralismo. No es de recibo, en el marco de un proyecto federal, como afirma tener el partido socialista, que se instrumenten reuniones bilaterales cuando una de las partes, la autonómica, se niega a asistir a los órganos de coordinación multilateral. Es evidente que el postureo al que pueden quedar relegadas las comisiones bilaterales, salte en mil pedazos cuando, en otras bilaterales o en las multilaterales o sectoriales, se acuse al Gobierno de España de dar un trato no compatible con la igualdad federal a Cataluña, no ya respecto de lo que ha de quedar excluido como es el tema de la autodeterminación o las presiones al poder judicial, sino en relación con el baremo aplicable a las competencias autonómicas. Y ello desde el tema de la financiación (Consejo de Política Fiscal y Financiera), a la fijación de las bases de la educación (Comisión sectorial de educación), por poner unos ejemplos.

    Si algo es necesario reforzar, para encontrar una salida programada a medio plazo, a los graves problemas que nos han generado los nacionalismos (todos, no sólo el catalán), es la práctica multilateral, fundamentada en el principio de la lealtad federal. Estados Unidos y, sobre todo, Alemania o Austria, funcionan razonablemente bien, dentro de la diversidad que la compleja estructura federal comporta, porque los instrumentos de cooperación política y técnica mantienen un funcionamiento regular y sirven para desbloquear las naturales divergencias que los Estados compuestos (federales, autonómicos, regionales… según la nomenclatura en cada caso) pueden presentar. El Estado mantiene competencias que no está ejerciendo (a los gobernantes de turno compete explicar por qué no lo hacen) y esta desidia está originando que no se controle que el desarrollo autonómico concuerde con las bases estatales, o que no se ejerzan los instrumentos de coordinación general constitucionalmente previstos. No hablo sólo respecto de Cataluña, sino del modelo autonómico en general, aunque es cierto que si no se interviene con mejor eficacia en el caso de la Generalitat, poco se podrá hacer con el resto.

    No se trata de introducir métodos de decisión vertical nuevos, sino de que se practiquen los existentes mientras no se cambien y de reforzar la decisión horizontal, cooperativa, racionalizando la estructura autonómica. Ni tan siquiera es necesario reformar la Constitución para ello. Basta con hacer que lo que ya existe funcione, pero que funcione bien.” TF ….Es la herencia…..hasta ahora tanto Euskadi, como Catalunya, incluso Canarias, cuando el gobierno ha necesitado sus votos, se han concedido acuerdos “bilaterales”..cuando en realidad es un bunsderat, quien debe negociar unas leyes para todos iguales, si queremos un modelo federal, hay que hacerlo bien y no un modelo con parches como el nuestro, me quedo pues con este parrafo” La práctica multilateral, fundamentada en el principio de la lealtad federal. Estados Unidos y, sobre todo, Alemania o Austria, funcionan razonablemente bien, dentro de la diversidad que la compleja estructura federal comporta, porque los instrumentos de cooperación política y técnica mantienen un funcionamiento regular y sirven para desbloquear las naturales divergencias que los Estados compuestos (federales, autonómicos, regionales… según la nomenclatura en cada caso) pueden presentar.”

  3. RM
    01/08/2018 at 20:42

    Empiezo a pensar que el sistema esta caduco, hay que renovarse.
    Es necesario que los ciudadanos establezcan unas prioridades, y que según recursos de cada territorio, se hagan unos planes viables.
    Los políticos asuman estas prioridades y pasen cuentas de la realización o no realización de los objetivos.

  4. Carlos
    01/08/2018 at 10:26

    La democracia se convierte en virtual sin que nadie pueda ejercer su reflexión crítica al poder establecido porque este ostenta el poder absoluto sobre los medios de comunicación públicos y controla con subvenciones los demás medios escritos.
    Tenemos un claro ejemplo en TV3, donde la información es sesgada cuando no repugnante, sin que exista discusión alguna bajo pena de ser trinchado por una horda de falsos periodistas.

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