A las 11, del día 11, del mes undécimo

Cameron y Clegg ante el Cenotafio de Londres

La huella de la Gran Guerra perdura en la memoria europea casi un siglo después de haber terminado. En muchas ciudades que conocieron los zarpazos humanos de aquella horrorosa contienda civil europea se levantan cenotafios en recuerdo de las víctimas. Las que perecieron en la Segunda Guerra se añadieron en el mismo monumento. Desde el punto de vista simbólico fue como un añadido.

Hoy se celebra en muchos países que ganaron aquella guerra el día del armisticio o del recuerdo a los caídos en la guerra que tenía que terminar con todas las guerras. Desde hace varios días los presentadores de televisión y muchos políticos y ciudadanos británicos llevan una amapola en el ojal.

En el partido que mañana jugará la selección española en Wembley los jugadores ingleses llevarán el famoso poppy en recuerdo a los muertos. La Fifa lo había prohibido pero después de que el príncipe Guillermo y el primer ministro Cameron pidieran que se reconsiderara la decisión, llevarán la amapola en alguna parte de la camiseta.

En el Mall de Londres, la Reina, el gobierno, los ministros, la oposición y las instituciones más emblemáticas británicas depositarán en el cenotafio una corona de amapolas este fin de semana. La práctica de la amapola en el ojal arranca de un poema del canadiense John McCrae que inspiró a la norteamericana Moina Michael en Estados Unidos a distribuir amapolas para recordar a los soldados caídos en acciones de guerra en 1918.

Las amapolas son de papel o de ropa. Es el símbolo de las guerras perdidas o ganadas en el siglo XX. Es el recuerdo a tantas contiendas absurdas y estériles que sembraron Europa de decenas de millones de cadáveres. Informa la BBC que se van a enviar tres millones de amapolas a unos 120 países fuera del Reino Unido. Aunque el distintivo se use también en la Europa continental, los poppies son esencialmente un recuerdo a los soldados muertos en los países de la Commonwealth.

Los escoceses despliegan su propia amapola. Producen unos cinco millones y tienen la peculiaridad de llevar cuatro pétalos rojos en vez de dos y no exhiben la hoja verde que se observa en las del resto de la isla. En Irlanda del Norte ha sido motivo de divisiones sociales y políticas en el pasado al considerar que llevar el poppy era identificarse con el colonialismo británico, ser protestante, mientras que los católicos no lo han mostrado nunca.

Este mediodía, a las doce, mientras sonaban las campanas del Big Ben se paralizaban las instituciones del país por un minuto. Recuerdo de las once, del día once del mes undécimo de 1918 en que se firmo el armisticio y el fin de la Gran Guerra. En el cenotafio del Wall, a pocos metros de Downing Street, se depositaban las coronas en recuerdo de los “gloriuos dead”.

Mientras contemplaba esta ceremonia pensaba en las guerras inútiles y absurdas que asolaron Europa en el siglo XX. A continuación se ha pasado a las crisis de Grecia e Italia, a banqueros y civiles intentando apagar el fuego de la crisis económica que atraviesa Europa. Ojalá las guerras no vuelvan nunca a Europa porque no podemos olvidar que lo natural en Europa, a lo largo de los siglos, ha sido la guerra.

  9 comentarios por “A las 11, del día 11, del mes undécimo

  1. Amic LLUIS. Mai més guerres enlloc. Recordem la pregària de Sant Francesc. On hi ha odi, posem-hi amor, on hi ha ofensa,`posem-hi perdó, un i ha discordia, posem-hi unió. ON HI HA GUERRA QUE ARRIBI BEN AVIAT LA PAU PER A TOTS. Bon i sant diumenge. Dia del Senyor. Una abraçada . Josep

  2. Hola Lluís, avui onze de l’onze de l’onze m’he aixecat una hora abans amb el desitg de que fos un gran dia, per molts motius, perquè els divendres tinc una consulta molt entretinguda ( d’ençà la crisi els metges de capçalera assumim moltes tasques que fins ara només feien els especilistes, m’encanta veure que compten amb mi, ” a la vejez viruelas ” , em sento important, quines coses Déu meu?), per la cel.lebració del final de la Gran Guerra. També m’agrada que Paris i Londres cel.lebrin aquesta diada centenaria. Recordo que els meus avis, que van perdre dos fills, l’un cremat a Mauthausen-Gusen (Austria) i l’altre mort a El Burgo de Osma, només demanaven al govern ( Franco en aquell temps ) que no es posés en cap més guerra, que el preu que havien pagat era massa, sempre els vaig veure plorar els fills perduts . El final del teu article es el mateix desitg dels meus avis, morts fa 45 anys. Guerres No gràcies. Aquestes els van destrossar les seves vides per sempre més. Ho deixo. A casa sempre ens han inculcat el valor del perdó; l’avi i el pare van perdonar ja fa anys. Un encert.
    Bona nit i pau al cor.

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