Recuperar la confianza

La política de los pueblos se cuece a fuego lento, con periodos acelerados y con largas pausas monótonas y aburridas. El aburrimiento significa, a veces, que la función pública funciona y los ciudadanos la critican cuando consideran que perjudica sus intereses. Nuestra política en este año que acaba ha sido todo menos aburrida, cómica a veces, ocurrente y rompedora. Ha llegado a interesar a más personas que nunca que el día 21 acudieron a votar para despejar la anómala situación en la que nos encontramos. Catalunya ha ocupado muchas páginas y comentarios en todo el mundo al protagonizar un acontecimiento político que no se había producido en Europa desde el fin de la guerra mundial.

Los resultados han sido aparentemente los mismos pero las diferencias entre los que ganaron en escaños y los que han conseguido más votos pero no tienen fuerza suficiente para investir a un presidente son más grandes de lo que parece. El catalanismo no puede ser excluyente y no sé si unos y otros serán capaces de construir un discurso en el que suene la misma música para todos pero que no transmita un mensaje homogéneo sin modificaciones posibles.

Rajoy hizo lo que se esperaba que haría cuando una parte del territorio se declara independiente de forma unilateral. Pero con la ley no basta para convencer a una sociedad que está todavía enfrentada consigo misma y que necesita muchos algodones, pedagogía y gestos que inspiren confianza para entender que la exclusión de la mitad de la población no conduce a nada.

Es evidente que Catalunya ha condicionado la política española durante más de un siglo. Para bien y para mal. Ha hecho caer gobiernos, ha inspirado constituciones, ha participado en el despegue económico desde los años sesenta y ha tenido la capacidad de dañarse a sí misma y desestabilizar España como hemos comprobado en los últimos meses.

Todas las nacionalidades son compuestas y cuando alguien pretende fundar una doctrina o un partido sin pensar en la pluralidad de su país es seguro que se estrellará como lo han hecho todos los regímenes autoritarios de los siglos pasados.

Rajoy y el establishment español no han entendido la pluralidad de España. Pero los que han gobernado más tiempo en Catalunya desde 1980 tampoco han querido compartir el poder y el control del país con quienes no entraban en los parámetros del nacionalismo. Los problemas han venido siempre por no respetar al otro por razones culturales, sociales y de procedencia.

Los grandes estados del mundo, desde Roma a los Habsburgo, han sido ejemplos de una riquísima diversidad de nacionalidades, culturas, paisajes humanos, usos y tradiciones. Esa variedad, cuenta Claudio Magris, estuvo defendida por la lex romana, vigente tanto en la Galia como en África, por la efigie del emperador Francisco José grabada en las monedas usadas en Galitzia o en la región de Salzburgo o por el paso cadencioso del gendarme imperial que impedía a los señores feudales maltratar al campesino y a las nacionalidades más potentes oprimir a las más débiles.

España es uno de los países más descentralizados de la Unión Europea. Pero a la descentralización administrativa y política hay que añadir dos elementos fundamentales: la comprensión y la confianza. Ocurra lo que ocurra en los próximos meses no se resolverá con leyes, sentencias, decisiones unilaterales o confrontaciones retóricas constantes. Recuperar la comprensión y confianza entre los catalanes y, a su vez, intentar reconstruirla con los españoles no va a ocurrir en unos meses.

Diría que es cuestión de años para que Barcelona, por ejemplo, tan adormecida y con menos peso político y cultural en Catalunya y en España del que tuvo, se ponga como objetivo recuperar aquel espíritu de los años ochenta, el maragallismo soñador y la ciudad prodigiosa, para convertirse en una de las imprescindibles ciudades europeas en la cultura abierta, en la arquitectura y en las nuevas tecnologías. Colau está en sus ambigüedades.

Llegan meses difíciles para restañar las cicatrices de los últimos años. Pero es posible si sabemos abrir las barreras mentales y simbólicas que hemos construido para defendernos de adversarios o enemigos que hemos fabricado retórica y artificialmente. Comparto la sentencia de Borrell en uno de los mítines de campaña cuando dijo que “las fronteras son cicatrices que la historia ha dejado grabadas sobre la piel de la tierra a sangre y fuego. No levantemos más”.

Hay que respetar los resultados de las elecciones pero es exigible también la autocrítica del movimiento independentista catalán y el reconocimiento de no haber entendido el malestar de Catalunya por parte del Estado que en estos momentos está gobernado por Mariano Rajoy. Es preciso que las dos partes bajen al río, se miren, hablen, discutan, exijan y encuentren una fórmula para el buen gobierno.

Publicado en La Vanguardia el 27 de diciembre de 2017

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23 comentarios

  23 comments for “Recuperar la confianza

  1. Joan Rico
    28/12/2017 at 09:37

    Bon dia, Sr. Foix: Haurem de recordar al Sr. Espriu, i la seva Pell de Brau. L’ Estat Espanyol no pot desmerèixer e insultar la sensibilitat catalana. No poden ofrendre la sensibilitat de ningú. Les persones tenim una forma de sentir i d’ estimar les coses, el seu entorn. Després es sobten si la gen s’hi torna i provoca l’ Estat…Hi ha recordar l’ Estatud del 2010, votat per el poble i després retallat.. Moltes gràcies.

  2. francis black
    27/12/2017 at 22:58
  3. Albert
    27/12/2017 at 20:58

    Sr. Foix : ” Recuperar la confianza ” … depositada en el poder de los gobiernos.

    Se ha perdido por aquello de : ” El poder corrompe ” y precisamente alpoderle va demaravillas loque esta ocurriendo ahora, porque de lo contrario hace ya mucho tiempo de años, ya hubieran hablado, dialogado y negociado sobre problemase e intereses económicos, el ¿ porque, el como y el para que ?, pero no lo han hecho ni tampoco lo harán. Pues ya les va bién, así pueden aplicar el art. 155 y senttrse tan ha gusto. ¡ Ya le han puesto el collar del 155, a Cataluña, por ladrar, cuando no toca, según la Ley del art. 155 ¡

  4. Ramon M
    27/12/2017 at 18:43

    “La ciencia puede hacer avanzar el saber humano; lo que no puede es hacer que la humanidad sienta aprecio por la verdad” (John Gray) Para recuperar la confianza, hay que hacer dos pasos previos:
    1.Reconocer las mentiras
    2.Decir la verdad

  5. dogbert
    27/12/2017 at 18:04

    “Que las dos partes bajen al rio” escribe nuestro anfitrion.
    No en treurem l´aigua clara, pèrque el riu baixa molt sec Sr. Foix.
    Veremos mañana dia de inocentes que caray nos tienen preparado esta tropa de inutiles politicos.
    Y asi tranqui barranqui, qui dia passa any empeny habremos llegado a “la grossa” y tampoco nos tocara pero seguiremos siendo lo mas guay de Occidente mientras esperamos a los de Oriente.

    • Ramon M
      27/12/2017 at 19:34

      P:”¿En qué lengua prefieres expresarte, en catalán o en castellano?”.
      R:”En la que más me prohíban.”

      Joan Manuel Serrat
      (Barcelona, 27 de diciembre de 1943)

      Padre / Pare

      Padre, decidme qué le han hecho al río que ya no canta.
      Resbala como un barbo muerto bajo un palmo de espuma blanca.
      Padre, que el río ya no es el río.
      Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que tiene vida.
      Padre, decidme qué le han hecho al bosque que no hay árboles.
      En invierno no tendremos fuego ni en verano sitio donde resguardarnos.
      Padre, que el bosque ya no es el bosque.
      Padre, antes de que oscurezca llenad de vida la despensa.
      Sin leña y sin peces, padre tendremos que quemar la barca, labrar el trigo entre las ruinas, padre, y cerrar con tres cerraduras la casa y decía usted, padre, si no hay pinos no se hacen piñones, ni gusanos, ni pájaros.
      Padre, donde no hay flores no hay abejas, ni cera, ni miel.
      Padre, que el campo ya no es el campo.
      Padre, mañana del cielo lloverá sangre.
      El viento lo canta llorando.
      Padre, ya están aquí… Monstruos de carne con gusanos de hierro.
      Padre, no tengáis miedo, decid que no, que yo os espero.
      Padre, que están matando la tierra.
      Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra…………………..Hoy Serrat cumple 74 años…..aquellas pequeñas cosas…https://www.youtube.com/watch?v=hoCZ8H0RAsA

  6. CatdeMelb
    27/12/2017 at 17:54

    Com es pot restablir la confiança amb gent que cada dia porta davant dels tribunals persones que han defensat idees que són legítimes en qualsevol país democràtic?
    Són els polítics anticatalans que van començar el problema emasculant un Estatut que la gran majoria de catalans trobàvem satisfactori.

    • Jaume T.M.
      27/12/2017 at 23:54

      Les idees poden ser legítimes, però penso que les maneres no ho són. A més sembla que no hi ha polítics amb talent, ni a Madrid ni tampoc aquí. I crec que l’objectiu perseguit, la independència, no porta res de nou ni de millor als ciutadans de peu, només és l’ambició de poder d’uns.

  7. 27/12/2017 at 16:58

    Sr.Foix: Vd nos dice que la política de los pueblos se cuece a fuego lento…es posible también que sea la política la que cuece a fuego lento a los pueblos…

  8. francis black
    27/12/2017 at 16:14

    Lo de Borrell lo tendríamos que aplicar con los africanos, chinos, árabes…..Aquí vamos creando fronteras por interés, si estamos en contra de ese interés estamos en contra de la frontera y a la inversa. Las fronteras económicas también son fronteras, todo el mundo quiere vivir mejor que el vecino.

    https://www.youtube.com/watch?v=pOcNdM1u0fc

    Pd: proposito del 2018, no volver a comentar de política.

    • Àfrica
      28/12/2017 at 14:55

      Propósito que no cumplirás Francis! 🙂

  9. Jordi P.
    27/12/2017 at 15:32

    Sr. Foix, un dels pilars fonamentals de la democràcia és el respecta a les majories parlamentàries; i el govern espanyol actual és incapaç de fer-ho respecte a Caralunya.
    Per tant, l’única solució al conflicte passa necessàriament per permetre un referendum sobre la independència de Catalunya.
    Mentre això no sigui una realitat no hi ha solució possible.

    • Jaume T.M.
      27/12/2017 at 23:59

      Una altre dels pilars de qualsevol democràcia és respectar les. normes que hem acordat entre tots. Les majories parlamentàries es respecten per escollir qui governa. Pero qui governa ha de respectar les normes establertes, i canviar les que convinguin pels procediments que s’han acordat. Fer-ho trencant aquestes normes i maneres de fer senta precedents molt poc aconsellables.

    • Jaume T.M.
      28/12/2017 at 00:07

      I dubto que un referendum sigui la solució al conflicte. A banda de si és legítim fer-lo o no, crec que si en un referendum sortín un no, els independentistes no respectaran aquest resultat. Només cal veure-ho repassant la història recent: el 9N, el 27S, el 1O i el 21D. En totes aquestes votacions s’ha vist que els vots explícits pel Si son menys del 50% (i amb aixo no vull donar a entendre que superar aquesta xifra ja sigui vinculant), i malgrat ser així, s’ha insistit i tornat a insistir en fer altres votacions per veure quants vots favorables hi tornaven a haver-hi. I ara, desprès d’aquestes darreres eleccions, encara alguns voleu tornar-hi a demanar un referendum. Tot plegat fa pensar doncs que no acceptareu mai un no. Llavors perquè un referendum ?

      • Jordi P
        28/12/2017 at 10:49

        Amic Jaume, Com has pogut comprovar, els que no accepten mai els resultats de les votacions són el Rajoy i companyia. Si no els hi agrada el resultat apliquen el 155 i tanquen a la presó als dissidents.
        Fins ara no hi hagut mai un referèndum net i clar. És hora de saber l’opinió de la majoria, perquè hi ha molts socialistes i comuns que votarien Sí a la independència. Segons les enquestes, els favorables a la independència són més del 55 %, i els partidaris a fer un referèndum pactat són del 80 %.
        Perquè els unionistes no l’accepten? perquè estan segurs que el perderien. I això no és democràcia.

  10. Perogrullo
    27/12/2017 at 14:32

    La confianza solo se basa en la credibilidad. Sin esta, es imposible restablecer ni un ápice de confianza. Qué políticos nos la merecen hoy día?

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