
Esta mañana he conversado con un trabajador que arreglaba unas baldosas estropeadas en una acera de mi barrio. Le he preguntado de dónde era y me contestó que era rumano. ¿De qué parte? De Transilvania, me contestó. ¿Habla húngaro? No, pero mi padre sí que lo hablaba, me ha contestado con cierto punto de añoranza…











