
El declive de los grandes imperios no ha sido rápido ni brusco. La caída de Roma, del imperio español, del otomano, del austrohúngaro y del británico fue lenta y hasta cierto punto placentera, creadora de cultura y relativamente cómoda para quienes administraban los largos suspiros de la decadencia. La pregunta que no tiene respuesta inmediata…











