
El sábado vi gran parte del Barça-Mallorca viajando en el AVE que llegó a Sants solo con unos veinte minutos de retraso. Una pareja de chinos o japoneses, orientales en cualquier caso, seguían el encuentro no sé en qué idioma. Cuando Lamine Yamal marcó el espectacular segundo gol agitaron el móvil con un entusiasmo indisimulado.…











