
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán amplifican el conflicto en Oriente Medio. La ciudad de Teherán atacada por misiles norteameericanos e israelíes.
Donald Trump prometió a sus votantes en 2024 que se distinguiría por terminar guerras. En lo que va de año ha ordenado ataques militares en siete naciones.
El ataque contra la Republica Islámica de Irán lo había anunciado veladamente pero nadie esperaba que sería tan inmediato y tan masivo. Los bombardeos de esta mañana de sábado atacaron la ciudad de Teherán y varios objetivos militares iraníes. La operación fue conjunta y estaba diseñada para destruir las instalaciones que trabajaban para construir la bomba nuclear y también para cambiar el régimen coránico que se instaló en Irán con la revolución de Jomeiny ejecutada en 1979.
Trump tomó esta decisión con la complicidad y ayuda de Netanyahu sin consultarlo al pueblo americano ni someterlo a la votación preceptiva del Congreso que la Constitución establece que tiene que autorizar la declaración de guerra.
Es pronto para evaluar el resultado de esta operación militar que marca el apogeo de la fuerza sobre el derecho y las leyes internacionales. Circulan informaciones no oficiales ni confirmadas de que el líder Jamenei ha muerto como consecuencia de los ataques. La precisión militar de Israel y Estados Unidos es extraordinaria y bien podría ocurrir que el jefe del régimen coránico haya sido alcanzado por las armas de Israel o Estados Unidos. Netanyahu ha informado que hay signos de que Jamenei ya no está en el mundo de los vivos.
La reacción de Irán ha golpeado a puntos concretos de Israel y ha alcanzado a las bases de marines norteamericanos que están en los emiratos árabes, en Qatar y en Bahrein. La guerra no se detendrá. Y el régimen iraní no caerá de hoy para mañana. Se puede estar de acuerdo en la desaparición de regímenes que no observan los requisitos mínimos de los derechos humanos. Es oportuno recordar que una de las razones que derrotaron a Jimmy Carter frente Ronald Reagan en 1980 fue la catastrófica gestión del secuestro de todo el personal militar de la embajada norteameridana en Teherán.
Pero cuidado con las intervenciones de Europa y Estados Unidos en Oriente Medio después de la Gran Guerra (1914-1918). Todas han fracasado. Afganistán, Iraq, Siria, Líbano, Libia… están mucho peor ahora que antes de la intervención militar occidental.
La creación del Estado de Israel fue una decisión justa y necesaria después del Holocausto. Los judíos pudieron tener una patria que les protegería de las persecuciones seculares que habían sufrido durante siglos en Europa. Pero esta circunstancia no autorizaba a Jerusalén a actuar al margen de Naciones Unidas y del derecho internacional. Irán es un enemigo de Israel. Por razones religiosas, políticas, sociales y militares.
Pero intentar resolver el conflicto que ya lo encontramos en la Biblia entre persas y judíos utilizando la fuerza es un despropósito y no puede conducir a ninguna solución satisfactoria. Israel puede ganar guerras y con la ayuda de Estados Unidos las ganará. Pero no obtendrá la paz.
¿Qué Irán habrá en el caso de que la cúpula del régimen sea eliminada con una acción de guerra? No se sabe. Trump es un ignorante y un insolvente. No sabe historia ni conoce los mecanismos de control del sistema de contrapoderes norteamericano. Es un populista sin cultura.
La idea de que si derroca al régimen iraní o captura al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, es una acción positiva tiene un inconveniente. Si se hace al margen del derecho o, simplemente, como consecuencia de la fuerza, el futuro no será fácil.
Irán dice que cerrará el estrecho de Ormuz y puede plantear serios problemas para la seguridad de Israel, Estados Unidos y el mundo. Cambiar regímenes por la fuerza no conduce a la paz, ni a la democracia, ni a la libertad. Comporta caos y desorden internacional cuando están involucradas potencias de primer orden o países que representan cuturas milenarias, como la de Persia, actualmente Irán.




NO MATARÁS
de Josep Estadella i Arnó. Lleidatá, metge, poeta, escriptor, politic, Mestre en Gay Saber.
No matarás, al home va dir el Bo
De guisa lapidaria, contundent
-No matarás- i al peu del manament
No va penjar-hi cap excepció.
Mes el Maligne, eixint de la foscor
Feia lliscar a l´oida de la gent
Una sentencia obscura, irreverent
-Matar no es sempre condenable, no-
I el cor dels mals deixeble afegí
-Matar fent guerra es gloriós morí
La greu fal-lacia els vents van escampar
I, perque l´home al Just desobeí
La guerra udola i sempre udolará.
Mis impresiones. Pongo el enlace para no copiarlo todo:
https://www.elinconformistadigital.com/2026/03/02/estalla-la-guerra-en-oriente-medio-por-francesc-sanchez/
Saludos cordiales
No es imperialismo, es equilibrio de poder
Francesc Sánchez presenta la ofensiva de Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán como una guerra “sin provocación” y como una reedición del imperialismo decimonónico. El marco es moral: agresores y víctima. Pero la política internacional no funciona así.
No existe un árbitro global efectivo. El llamado derecho internacional no frena a las potencias cuando perciben que el equilibrio estratégico está a punto de romperse. Y eso es lo que está en juego.
Irán no es un actor neutro. Ha financiado durante años a Hamás y Hezbolá y ha desarrollado capacidad nuclear latente. Tras el 7 de octubre, el cálculo israelí cambió. Para Israel, un Irán nuclear no es un matiz geopolítico: es una amenaza existencial.
La eliminación de Ali Jamenei no es un gesto teatral, sino una operación clásica de decapitación estratégica. Puede reforzar al régimen por reacción nacionalista. Pero permitir que consolide su capacidad nuclear también tenía consecuencias irreversibles.
Se habla de control del petróleo. Sin embargo, Estados Unidos es autosuficiente y cerrar el Estrecho de Ormuz dañaría tanto a Teherán como a sus clientes asiáticos. Se invoca el bloque BRICS, pero ni Rusia ni China han dado un paso más allá de la condena retórica. Porque calculan.
La comparación con Irak o Afganistán presupone ocupación terrestre. Nadie ha anunciado tal cosa. Degradar capacidades no equivale a reconstruir un Estado.
La cuestión decisiva apenas se formula: ¿qué ocurre si Irán obtiene el arma nuclear? Ese sería un cambio estructural del equilibrio regional. Y frente a cambios estructurales, las potencias actúan.
Podemos discutir si la jugada es arriesgada o imprudente. Lo que no parece serio es reducirla a una caricatura imperial. El mundo no se mueve por declaraciones de principios, sino por correlaciones de fuerza.
Y en ese terreno, nadie espera a que el otro cruce la línea.
Estoy de acuerdo en la mayoria de afirmaciones que haces, pero en el artículo aporto también mi opinión. Leételo de nuevo y veras que las contemplo. Saludos.
Putin: El asesinato de Jameneí es una «violación cínica de todas las normas de la moral humana y el derecho internacional»
Dice «Trump es un ignorante y un insolvente» visto lo visto, un delincuente. Los matones realizan buenos actos para salvar su dignidad. Truno lo sabe y lo hace. Que Iran tiene un regimen delezable, de acuerdo. Que esto justifica la agresión de USA e Israel, tampoco.
El problama viene de lejos cuando se abandona el principio de no inervencion en asuntos internos. El régimen de los ayatolas estaba herido de muerte cuando las mujeres practicaban des del prier momento ua reduccion de la fecundidad. Era una señal inequívoca. El cambio seria lento, pero indefectible.
El Sr Foix parte de la premisa de que toda intervención occidental está destinada al fracaso. Sin embargo, convertir experiencias pasadas en ley histórica inmutable puede ser tan simplificador como ignorarlas.
Lo que observamos no es una invasión ni un proyecto de ocupación prolongada, sino una estrategia de presión selectiva orientada a debilitar la capacidad coercitiva de un régimen teocrático que ya afronta desgaste interno, crisis económica y una evidente fractura generacional. La cuestión no es si la intervención es deseable en abstracto, sino si en determinadas coyunturas puede acelerar dinámicas internas que ya existen.
Irán hoy no es un sistema compacto y legitimado socialmente, sino un Estado sostenido en buena medida por estructuras de control. Cuando esas estructuras se erosionan, los equilibrios cambian. Pensar que cualquier presión externa reforzará automáticamente al régimen es una hipótesis posible, pero no la única.
Resulta además poco afortunado que el artículo derive hacia la descalificación personal de Donald Trump. En un debate de esta magnitud, el recurso al adjetivo sustituye al argumento. Se puede cuestionar la estrategia estadounidense con severidad sin reducirla a caricatura intelectual. El análisis gana cuando se centra en los efectos y no en la psicología atribuida a sus protagonistas.
La historia ofrece ejemplos de intervenciones fallidas, sin duda. Pero también muestra que los regímenes aparentemente sólidos pueden desmoronarse cuando confluyen presión externa y agotamiento interno. Negar esa posibilidad por principio no es prudencia: es determinismo.
La pregunta no es si el riesgo existe —porque existe—, sino si la oportunidad de transformación también. Y esa posibilidad merece, al menos, ser considerada con la misma seriedad que el escepticismo.
Cá, de ningún modo tiene origen bíblico el conflicto iranio-israelí sino que el viejo testamento se deshace en elogios a los persas por haber liberado del exilio babilónico a los judíos y por haber patrocinado que se restaurase Israel y éste reconstruyese el templo de Jerusalén.
Más aun, obra de regresados del exilio babilónico gracias al imperio persa es la versión actual de la biblia judía.
Creo que, incluso si esta operación militar pudiera interpretarse como una manifestación del predominio de la fuerza, ello no la invalida necesariamente desde el punto de vista jurídico o moral. En determinadas circunstancias, el uso de la fuerza no implica la negación del derecho internacional, sino su aplicación en un contexto extraordinariamente complejo, en el que entran en juego la legítima defensa, la protección de la población civil y la prevención de amenazas graves.
Asimismo, la inacción también puede convertirse en una forma de vulneración del derecho, especialmente cuando se producen violaciones masivas de derechos humanos. La comunidad internacional no puede desentenderse ante situaciones en las que miles de civiles sufren represión, persecución o violencia sistemática bajo un régimen autoritario.
Trump confirma que el líder supremo iraní Ali Jamenei “ha muerto” en el ataque conjunto con Israel.
Titular de LV de ahora mismo. Por cierto muy mal redactado.
Ya no se respeta ni el sabado ni res de res.
Estamos en otro «fasciculo» de esta tercera guerra mundial que tiene al planeta hecho unos zorros, gobernado por una casta decadente, desalmada y sin otro objetivo que tapar con muerte y miedo toda su podredumbre.