Una revolución de salón

Carme Forcadell preside el primer pleno para investir a Artur Mas

Carme Forcadell preside el primer pleno para investir a Artur Mas que no salió elegido

Los dados están echados y han empezado a rodar. El Parlament de Catalunya ha aprobado la propuesta de resolución que supone el comienzo de una ruptura con España que tendría que estar lista en un año y medio. Se aprobó el proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de república. Por 72 votos contra 63.

No encuentro precedentes en que una decisión de esta envergadura se haga con una presidencia y un gobierno en sedevacante. En la declaración aprobada se insta al futuro gobierno a “que cumpla exclusivamente aquellas normas o mandatos emanados de esta Cámara, legítima y demo- crá­tica, a fin de blindarlos derechos fundamentales que puedan estar afectados por decisiones de las instituciones del Estado español”.

Fue una votación precipitada que ha despertado a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez, que van a ponerse de acuerdo para que los mecanismos de que dispongan puedan anular y dejar sin efecto la declaración del inicio dela república catalana. No deja de sorprenderme que el Ejecutivo prejuzgue ya cuál va a ser la reacción del Constitucional. Podrían esperar unos tres días sin dar por supuesta la decisión de los jueces. Cuánto daño ha hecho a la política española y catalana la contaminación del poder ejecutivo sobre el poder judicial.

El hecho es que se ha iniciado el proceso de ruptura con España con una declaración institucional. Esto ya no son palabras ni retórica. Hay un acto político-jurídico que rompe la legalidad vigente. Es una revolución democrática, dicen los defensores de la ruptura, pero saltarse la ley no es democrático a no ser que sea sustituida por otra ley que nazca de un cambio de régimen o de una revolución que no sea de sonrisas sino de actos de fuerza de unos o de otros. El historiador Josep Fontana se refirió recientemente a esta segunda opción. La independencia no se sirve gratis.

La revolución de las sonrisas es eso, una revolución de salón, en la que alguien puede pretender cambiar la legalidad porque las leyes vigentes no le gustan o le pueden perjudicar. Con todos los respetos, la votación de ruptura del lunes es como jugar un partido de fútbol pensando que el otro equipo se dejará golear. Pretender que el Estado será neutral con la creación de una república catalana declarada unilateralmente me parece que es desconocer la historia del Estado al que pertenecemos y también ignorar lo que Europa y la comunidad internacional van a decir en los primeros meses o años de una hipotética república catalana desgajada de España sin una mayoría absoluta de votos que la avalen. Hemos llegado hasta aquí porque Artur Mas ha hecho una lectura política confusa, equivocada pienso, de las grandes manifestaciones de las últimas cuatro Diades. Y también porque Mariano Rajoy decidió, equivocadamente también creo, que el problema de una futura secesión de Catalunya acabaría como el plan Ibarretxe.

La política no se hace en la calle sino en las instituciones. La calle puede influir y a veces determinar una política. Pero detrás de cada gran manifestación se esconde el pluralismo social y político que luego se confirma en las urnas. Artur Mas elogió con razón que en las concentraciones masivas no se ha tirado ni un papel al suelo. Cierto. Pero también hay que remarcar, como recordó Miquel Iceta, que los que no fueron a manifestarse tampoco se dedicaron a romper el mobiliario público.

Es interesante repasar el dietario de Amadeu Hurtado, Abans del Sis d’Octubre, en el que relata su papel mediador entre el Gobierno de la República presidido por Ricardo Samper y el de la Generalitat presidida por Lluís Companys. Hurtado consigue un acuerdo con Samper que no es otra cosa que el cadáver del Tribunal de Garantías, que se puso en contra de Catalunya a propósito de la ley de Contractes i Conreu de 1934. Le sugiere que vaya al Parlamento con ese trofeo, que será aceptado por el Gobierno de la República. “Nada -responde Companys-, estoy dispuesto a todo y si conviene los recibiré a tiros a todos los que quieran apoderarse de la Generalitat”.

El paralelismo con la situación actual es inexistente e inútil. Pero vale la pena seguir el diálogo entre Companys y Hurtado. Dice el president que “ha llegado la hora de dar la batalla y de hacer la revolución. Es posible que Catalunya pierda y que algunos de nosotros dejemos la vida; pero perdiendo, Catalunya gana porque necesita a sus mártires que mañana le asegurarán la victoria definitiva”.

Ya se sabe cómo acabó aquello. La declaración de ruptura ha sido esta vez más suave en la forma pero más contundente en el fondo. El Estado ha empezado a reaccionar. La política no es un simulacro ni una metáfora. Tampoco son declaraciones y declaraciones comentadas en tertulias. Es el arte de lo posible, dijo alguien que ha sido copiado por muchos. Kavafis empieza su célebre poema diciendo que “cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias”. Exacto.

Publicado en La Vanguardia el 11 de noviembre de 2015

 

16 comentarios

  16 comments for “Una revolución de salón

  1. Albert
    12/11/2015 at 05:22

    Sr. Foix: Desde mi punto de vista apolítico y neutral en lo que se refiere a partidos políticos, pienso que la historia y los ciudadanos de España, incluida Cataluña…juzgará y culparán como super culpables principales del Cul de Sac…a cada partido de las Gobernanzas actuales. Tanto de la Central como de la Autonómica y como es natural a los principales y a sus equipos de apoyo de cada partido gobernante. Asi que preparense para lo que venga tanto el Partido …PP…como el partido CDC…

    Y visto lo visto y que comprobamos que los ciudadanos sensatos, con sentido común y que los ciudadanos desamparados, sin trabajo y sin esperanzas no contamos… para nada… en las mentes de los citados …pues no me queda ó no nos queda más remedio que decir:

    VERGONYA !!!…VERGONYA !!!…VERGONYA !!!…

  2. Ramon
    11/11/2015 at 21:30

    Me da la impresion de que estan todos haciendo el ridiculo, es como una discusion para salir de un laberinto con tacticas, sin solucionar primero el problema de que se estan quedando sin oxigeno en el laberinto.
    Esto no es una batallita mas para explicar a los nietos dentro de unos años, cuando uno esta mas tiempo afilando los cuchillos que dialogando la historia no pinta bien.
    Los medios de comunicación alentarón la revolucion y ahora se arrepienten.
    Y si alguien me pregunta, ya sabe mi respuesta la unica solucion es la federal, a no ser que Catalunya quiera quedarse unos años aislada…un tema es la negociacion, el pacto, hacia una independencia otra es saltarse las normas de forma unilteral, sin medir bien los riesgos, el suelo de la piscina puede estar muy duro, si primero no se adapta a los nuevos escenarios, y esta claro que el proceso no lo ha permitido.

  3. david g
    11/11/2015 at 20:05

    si todos aplicáramos la política de “ni un pas enrera” al final del camino solo nos quedaría un nudo de enfrentamiento y violencia. en la vida y en la historia, las situaciones más estables y prósperas se han alcanzado a través del consenso. querer imponer la independencia sí o sí por encima de media españa y media catalunya solo puede traernos la desgracia económica y social a todos. no soy muy optimista porque veo a mucha gente que va a piñón con el tema de la independencia sin importar las consecuencias ni la convivencia y consensos que se pueden romper.

  4. dogbert
    11/11/2015 at 18:15

    Mucha sonrisa, mucho dime y direte y mucha tonteria, pero lo mas caliente esta en el fregadero.
    No son sinceros ni coherentes ni unos ni otros.
    Esto lleva pinta de acabar entre mal y muy mal.
    Por la parte que me toca estoy avergonzado y me siento muy engañado y no por haber votado al astut, que no lo vote nunca ni a el ni a su partido, sino porque entre todos han petado un sistema, una sociedad, una forma de convivencia, obviando la verdad y despreciando los problemas reales de los ciudadanos.
    No les perdono. NO.
    Y hablando de Hurtado Sr. Foix, casi mejor Jordi Hurtado de Saber y Ganar.

  5. Albert
    11/11/2015 at 16:37

    Sr. Foix: El Sr. Mas recibió un portazo de no a la revisión fiscal de Rajoy. Y ahora recibe otro portazo de la CUP.

    Me pregunto ¿ Porque no dialogan Rajoy y Mas …ó las gobernanzas de España ya no está de moda dialogar, hablar, negociar, ect. ?

    El problema es y será siempre el mismo. Es decir, la contribución fiscal exagerada y desequilibrada de Cataluña y de todas las demás autonomías de España, de la economía productiva, creadora de empleo, consumidores y cotizantes a la Seguridad Social y a la AEAT.

    Y este es el problema principal…al que en Cataluña se le junta la falta de respeto a la dignidad y a la lengua catalana en el resto de las Españas.

    Y eso es a lo que existe falta absoluta de dialogo.

    • Salvador de Lleida
      11/11/2015 at 16:48

      Pues si,Albert
      Artur Mas ha recibido bastantes portazos.
      No olvidamos el Estatuto aprobado en el Congreso, en el Senado, en el Parlament, que terminó con el portazo del Tribunal Constitucional.
      Pero todos estos portazos que ha recibido el Sr. Mas, han sido dados al pueblo catalán. Ni mas ni menos.

      • Albert
        11/11/2015 at 17:48

        Este es el origen de todo el problema.

        • Desiderio de Sota
          11/11/2015 at 18:21

          Algunos nos permitimos pensar que el origen viene de más lejos. Y no de acontecimientos históricos que puedan parecer similares en su construcción, porque los acontecimientos históricos suceden en circunstancias concretas y con personajes también concretos. Y eso suele ser difícil de que se reproduzca, diga lo que diga Marx sobre tragedias y farsas. Sólo admito, en relación con la historia de los pueblos, la frase de Edmund Burke (que, por cierto, la tomó de San Pablo) que afirma la necesidad de los pueblos de conocer su historia para no verse obligados a repetirla.
          La historia nos la conocemos bien: la de 1640, la de 1714, la de 1934 y, lógicamente también, la de 1936-1939. Y, aunque casi no es historia por lo cercana, la de 1979 hasta 2006.
          En Catalunya se ha iniciado un camino, una marcha que no volverá atrás. Y lo ha hecho la gente, sumándose los políticos después. Que los métodos de los partidos y el uso que hagan de la representación que se les otorga en las urnas no sea todo eficaz que se desearía (de unos y de otros, a favor o en contra) es una de esas miserias que hay que soportar, pero mucho más soportable que las actitudes chulescas, los menosprecios,los abusos y las amenazas de un estado que hace tiempo que ha perdido legitimidad por guarrear con los poderes legislativo (dejando el senado sin funciones), judicial manoseando fiscalías y tribunales especiales, ejecutivo abusando de mayorías sin respeto a minorías y, también con ese 4º poder, de unos medios mediatizados, subvencionados o censurados a su conveniencia.
          Que no. Que sabemos a dónde vamos, más o menos. Pero seguro que sabemos de dónde nos queremos ir. Y no vamos a la vieja Ítaca para soportar a la pelma de Penélope tejiendo y destejiendo día y noche: vamos a un país nuevo, más justo, más limpio y, con un poco de ayuda de nuestros amigos, que los tenemos, más rico.

          Perdon por el rollo.

          • José A. García
            11/11/2015 at 19:00

            La historia, como usted menciona, no se puede separar del momento o tiempo en que ocurrió y de las condiciones sociales y de ideas/pensamiento en que se produjo. Pero ahora puede pasar algo parecido con la historia reciente. En ocasiones la Guerra Civil Española se interpreta como una guerra de España contra Cataluña, y esto no es cierto, o al menos solo es una visión parcial. No solo se prohibió el catalán, también el gallego y el vasco; además todas leyes de la República fueron derogadas… España se dividió en las dos Españas, de las que Machado dijo: te helarán el corazón (o algo parecido). Y claro España no es una, pero Cataluña tampoco es una, o al menos eso parece. En el Parlament ahora mismo hay 63 dioutados que no se quieren ir de España; según las votaciones de esta semana, y más de 100 rechazaron la celebración de un referendum propuesta por Catalunya si que es pot… Por otra parte en votos individuales esos 63 diputados representan a más personas que los 72 de Junts pel Sí i ña CUP. Entonces, cómo afrontamos esta situación, considerando que la petición de independencia es unánime (de facto al decir Cataluña estamos incluyendo a esos 63 diputados), y esta realidad social se puede asimilar sin más porque en cuanto seámos independientes se sumará por ensalmo, sin problemas y hará penitencia por su pecado original. Cuando haya que desobedecer leyes, según se comenta, que ocurrirá si una parte no las desobedece… Como dice el Sr. Foix es una revolución, pacífica sí, pero revolución al fin y al cabo. Las revoluciones tienen efectos en los vecions: Revolución Francesa, Revolución Comunista… Es decir España también entrará en una etapa desconocida de reacción imprevisible, o incluso de revolución.

  6. david g
    11/11/2015 at 13:41

    xabier arbós, la contra de la vanguardia:

    “También el independentismo más pueril se ha complacido en reducir al Estado español y, por extensión, a toda España a una caricatura de funcionariado reaccionario en un país de moscas frente a la modernidad, la eficiencia y la laboriosidad innata catalana. Me extraña que los mismos que ridiculizan a España se extrañen después de que no son queridos.”

  7. 11/11/2015 at 12:55

    Sr.Foix: las cosas núnca son cómo empiezan, sino cómo terminan…

    • José A. García
      11/11/2015 at 19:02

      Pero lo más serio es que se sabe como empiezan pero no como suelen acabar. Veo que estoy repitiendo lo que usted ya ha dicho.

      • 12/11/2015 at 09:39

        La ignorancia del viaje siempre está al principio del camino, la certeza se tiene al llegar…

  8. 11/11/2015 at 11:44

    Excelente visión política e histórica, Sr.Foix!
    Agradecido por su trabajo, le saluda de nuevo

    J. M. Caparrós Lera
    Catedrático emérito de Historia Contemporánea
    Universitat de Barcelona

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