La política y la decencia

De Gaulle recibe una condecoración del presidente Truman en 1945

De Gaulle recibe una condecoración del presidente Truman en 1945

Vivimos obsesionados con las estadísticas, los sondeos y los números. La economía siempre ha condicionado la política o, dicho de otra manera, los intereses diversos de los ciudadanos que constituyen el nervio principal de las acciones de gobierno. Si las cifras de la gran economía marchan bien parece que los problemas desaparecen. Las urnas sonríen a los que gobiernan en tiempos de vacas gordas. Así lo debe entender Mariano Rajoy, que centra su discurso en proclamar que se ha tocado fondo, se ha iniciado la recuperación y que bien pronto dejaremos de ser un lastre para la zona euro.

El joven y dinámico primer ministro italiano, Matteo Renzi, lo proclamó en el Parlamento Europeo al presentar el semestre de la presidencia italiana. Sin crecimiento, dijo, Europa no tiene futuro y quedará atrás respecto al resto del mundo que corre a una velocidad extraordinaria. Es obvio que si no se crea riqueza no se podrá distribuirla. Pero el Estado de bienestar no se fundamentó solamente aumentando el producto interior bruto de los países de lo que hoy es la UE sino por un pacto implícito de distribución de recursos para evitar los confrontaciones sociales y, eventualmente, desactivar toda posibilidad de una nueva guerra en Europa.

Por mucho que Bill Clinton le echara en cara a George H.W. Bush lo de la economía y la estupidez, lo que hay que reformar no es la economía ni el mercado. Lo que hay que transformar es la política para que sea el instrumento para dirimir los problemas.

Un gobierno que consiga crecer de forma sostenida pero no privilegie claramente la educación, el estudio y la ciencia, que no se esfuerce en crear buenas universidades, centros de investigación, museos y promueva la cultura, no pasará a la historia como un gobierno decente.

En sus conversaciones con J.P. Eckermann, Goethe decía que odiaba como un pecado cualquier forma de chapucería, pero aun más las chapucerías en cuestiones de Estado, de las que no salen más que desgracias para miles y millones de individuos. Una sociedad que no disponga de leyes que perduren está regida por gobiernos cuyo objetivo es prioritariamente ganar elecciones. Nada más.

Son demasiados los escándalos de corrupción para que nos podamos tomar en serio los políticos que la han perpetrado, propiciado o autorizado. No es lógico ni saludable que haya tantos políticos imputados que esperan las sentencias judiciales para que sus supuestas irregularidades tengan consecuencias en sus cargos.

No fue un buen día de Felipe González cuando dijo que sólo cuando haya hablado la justicia tendrá consecuencias políticas para los sospechosos. Cuentan del general De Gaulle que cuando recibía a sus nietos en el Elíseo pagaba de su bolsillo la merienda. Una menudencia que revelaba un estilo de unos tiempos que han pasado.

Al dejar la presidencia de Estados Unidos, Harry Truman dejó dicho: «No cederé a ninguna recompensa, por muy respetable que sea, que pudiera comercializar el prestigio y la dignidad del cargo de presidente». Truman rechazó todos los cargos corporativos o comerciales y durante unos años sobrevivió con la pensión del ejército, que le pasaba un fijo mensual de 112,56 dólares, hasta que sus memorias empezaron a venderse bien y pudo contar con ingresos más propios de un expresidente de Estados Unidos.

No sé si deben proclamarse leyes para impedir que el abandono de la política no vaya inmediatamente seguido de un puesto en uno o varios consejos de administración bien remunerados. Pero sí que sería muy recomendable que todo político tuviera una profesión a la cual regresar después de haber servido en la función pública en altas o menos altas responsabilidades.

Cuenta Isaiah Berlin que Hegel creyó durante algún tiempo que había conseguido curar la herida que Maquiavelo había causado a la política europea al haber demostrado que la moralidad personal y la política son irreconciliables. La política, se sabe por experiencia, no es cuestión de moralinas sino de tomar decisiones que lesionen lo menos posible a las partes enfrentadas.

Y ello hay que hacerlo desde la decencia y la responsabilidad. Es cierto que Hobbes hablaba del «perpetuo e insaciable deseo de poder y dinero, que cesa sólo con la muerte». Pero ante este fatalismo siempre surge la alternativa de valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno para muchos a lo que es útil sólo para unos cuantos. Toda la clase política se llena la boca estos días de regeneración y de reformas para terminar con la corrupción que acampa sin escrúpulos por administraciones y partidos políticos.

No tengo nada contra los ricos, que siempre los habrá, tanto en las democracias como en las dictaduras, aunque se refugien en un club restringido en comparación con las masas de excluidos y sin trabajo. Pero no es razonable que las diez personas más ricas del planeta acumulen una riqueza equivalente a toda la economía de Francia, la quinta del mundo.

La política basada en estadísticas de crecimiento o en datos económicos favorables no sirve de mucho si deja de tener su objetivo fundamental en las personas que van cayendo en los circuitos de la frustración. En estos tiempos es cuando más se necesita a políticos de cierta clase.

Publicado en La Vanguardia el 9 de julio de 2014

13 comentarios

  13 comments for “La política y la decencia

  1. Albert
    11/07/2014 at 10:04

    Sr.Foix: » La política y la decencia »

    Es una INDECENCIA que algunos políticos ó gobernantes no sepan ó no quieran dialogar entre ellos.

    Y todo a espaldas del/ de la… sufrido/a, denostado/a y ninguneado/a ciudadano/a.

    Al buen entendedor…

  2. 10/07/2014 at 23:13

    Rics i prostitutes
    Dij, 10/07/2014 – Oriol Domingo
    blog In saecula saeculorum / http://www.catalunyareligio.cat

    1. Els rics ho tenen més difícil que les prostitutes per entrar al Regne de Déu. Així consta en l’Evangeli que els cristians accepten perquè consideren que el missatge de Jesús val la pena ser viscut.

    2. Aquest post ve propiciat per un article de Lluís Foix, “La política i la decència”, publicat al seu foixblog. Parla de política, economia, crisi, creixement, riquesa, estat del benestar, escàndols, corrupció, moralitat, poder, diners. El nucli del seu escrit és aquest: “No tinc res contra els rics, que sempre n’hi haurà, tant en les democràcies com en les dictadures, encara que es refugiïn en un club restringit en comparació amb les masses d’exclosos i sense feina. Però no és raonable que les deu persones més riques del planeta acumulin una riquesa equivalent a tota l’economia de França, la cinquena del món”.

    3. Hi ha una relació entre els rics, les prostitutes i el Regne de Déu, segons Jesús de Natzaret. Jesús diu als seus deixebles: “Es més fàcil que un camell passi pel forat d’una agulla, que no pas que un ric entri en el Regne de Déu” (Marc 10, 25). Jesús diu als grans sacerdots i als notables del poble: “En veritat us dic que els publicans i les prostitutes us passen al davant en el camí cap al Regne de Déu” (Mateu 21, 31).

    4. Aquesta relació entre rics, prostitutes i Regne de Déu és explicada pel protestant Gerd Theissen, un dels teòlegs contemporanis més respectables, en alguns dels apartats del catecisme “La fe cristiana”.

    5. Theissen fa diverses consideracions sobre la visió cristiana de la riquesa.

    -“Jesús critica els rics. Déu i el diner s’oposen com Déu i els ídols”.

    -“Jesús afirma una alternativa rigorosa entre Déu i el diner. No podeu servir alhora Déu i el diner” (Mateu 6, 24).

    -“Pau treballa per ajudar als febles. La seva màxima és: fa més feliç donar que rebre” (Fets dels Apòstols 20, 35).

    -“No és el luxe la gran temptació dels rics, sinó la desidia que fa que la riquesa no aprofiti els altres. Luxe i dilapidació s’han de criticar. Però l’augment de poder dels rics s’ha de témer i combatre”.

    -“Déu o el diner: aquesta és l’alternativa. Ara, si l’economia està al servei de l’home i produeix mercaderies per a tothom, aleshores es posa al servei de Déu i no del diner”.

  3. José A. García
    09/07/2014 at 16:39

    Un artículo exclente, claro y directo a la esencia. El problema es que creemos que el ser humano, excepto excpeciones, es capaz de librarse de sus limitaciones. Las ideas éticas y morales se han generado en respuesta a nuestra condición animal (humana) y por ello no son fáciles de seguir en un sistema materialista, en el que todo depende del punto de vista y de los intereses de clase o de países. Por ejemplo, según la adaptación y la preservación de los genes; cualquier ser vivo que usa sus ventajas (jerarquía de grupo, aprovecharse de situaciones, oportunismo…) para reproducirse y favorecer a su estirpe se considera un éxito evolutivo (en la naturaleza). Es esto lo que queremos para nuestra sociedad: la ley de la selva. Yo, no. Y, se que me repito, pero cuando el diablo tentó a Jesuscristo en el desierto le ofreció todos los gobiernos de la tierra, que Él rechazó, ¿Por qué se los ofrecía, acaso estaban (están) en poder del mal?

    Datos experimentales: El Sr. Rubalcaba dimite, o se va; dice que se reincorpora como profesor de química a la universidad; comentarios en radios y en alguna prensa: pero ¿Qué sabra ya de química? ¿Le van a poner en un rincón? Para quedarse tranquilo en algún programa de radio se consulta a un profesor de la UB que dice que es una persona competente en la materia que no podría dedicarse a la investigación pero si a la docencia (una actividad tan importante como la investigación en la univesidad! Pero menospreciada por muchos torpes). Por lo tanto cuando un político vuelve a su trabajo: problemas, si no también…

  4. 09/07/2014 at 14:49

    «No podeu servir alhora Déu i el diner».
    Paraules de Jesús segons l’Evangeli de Mateu.
    Déu i el diner s’oposen, comenta Gerd Theissen, teòleg luterà.
    ¿Com utilitzar el diner
    de manera honrada, humana, cristiana?.
    Sobre això versarà el proper post del meu blog In saecula saeculorum
    Ja l’enviarè a foixblog

  5. Rosamaria
    09/07/2014 at 10:41

    Sovint el Sr. Foix ens proporciona articles excel.lents…, però el d’ avui d’ emporta la palma.. !!! EXCEL.LENT ÉS POC !!!

  6. francis black
    09/07/2014 at 10:28

    La política no es una actividad muy atractiva, te has de pelear con el partido, con la prensa y encima hacer campañas electorales y salir en la tele para convencer al personal. La gente prefiere dedicarse a otra cosa, va a costar que gente valida se dedique a lo público. No es agradable si puedes vivir de otra cosa.

    • 09/07/2014 at 11:10

      No será agradable Francis, pero lo de vivir de otra cosa está mucho peor…ya que vemos a diario que aquí no dimite nadie..y les cuesta un mundo salir del cargo…

      • david g
        09/07/2014 at 12:27

        la vida fuera de la política es muy muy dura. sobretodo para la gente joven. un hijo, sobrino, etc, de un trabajador de clase media (cada vez más clase pobre) puede dar gracias si encuentra un trabajo de mileurista. en cambio, a un hijo de políticos, siempre se le puede colocar en algún puesto bien remunerado. la política así se convierte en un medio de vida para toda una saga familiar, no en un servicio público.

        • francis black
          09/07/2014 at 14:28

          Hay que ser optimista , unas palabras de Russell

          “No es imposible para la fuerza humana crear un mundo lleno de felicidad: los obstáculos impuestos por la naturaleza inanimada no son insuperables. Los obstáculos reales se hallan en el corazón del hombre, y el remedio para éstos es una esperanza constante, encauzada y fortalecida por el pensamiento.

          El mundo que tenemos que buscar es un mundo en el cual el espíritu creador esté vivo, en el cual la vida sea una aventura llena de alegría y esperanza, basada más en el impulso de construir que en el deseo de guardar lo que poseamos y de apoderarnos de lo que poseen los demás. Tiene que ser un mundo en el cual el cariño pueda obrar libremente, el amor esté purgado del instinto de la dominación, la crueldad y la envidia hayan sido disipadas por la alegría y el desarrollo ilimitado de todos los instintos constructivos de vida que la llenen de delicias espirituales. Un mundo así es posible; espera solamente que los hombres quieran crearlo.
          Mientras tanto, el mundo en el cual nosotros vivimos tiene otras finalidades. Pero éste desaparecerá, consumido en el fuego de sus ardientes pasiones, y de sus cenizas surgirá un nuevo mundo más joven, preñado de una nueva esperanza y con la luz de la alborada bullendo en sus ojos.”

          http://www.acracia.org/Acracia/La_fuerza_moral_de_Bertrand_Russell.html

  7. 09/07/2014 at 10:26

    Sr.Foix: Política y decencia deberían de ser sinónimos, ir de la mano, pero por desgracia no es así…

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