El «Brexit» y la hegemonía

El primer ministro David Cameron ha planteado el Brexit sin necesidad

El primer ministro David Cameron ha planteado el Brexit sin necesidad

El Brexit se debate con números, balances y beneficios o pérdidas para Gran Bretaña. Pero es el pasado lo que se discute. La cultura y la influencia de Londres en el mundo que fue suyo durante casi dos siglos y ahora ­tiene que contentarse con ser un actor importante pero secundario en el tablero del poder planetario. En pocas horas se conocerá el resultado del referéndum convo­cado innecesariamente por David Cameron. Desde Harold Macmillan en los años sesenta las carreras de muchos primeros ministros conservadores se estrellaron en sus lecturas irresponsables sobre la política europea.

Londres aparece todavía como la gran vencida de las guerras que ganó. Se resiste a aceptar los cambios que se han producido en Europa y en el mundo. Inglaterra siempre ha sido un aliado no fiable porque asumió en el pasado que sus socios la necesitaban más que al revés. Esto es lo que significa el concepto de “aliado natural”. El gran historiador AJP Taylor ponía en boca del primer ministro Salisbury la soberbia frase de que Inglaterra no solicita alianzas, sino que las otorga. O la de lord Palmerston cuando afirmaba que las alianzas entre iguales son imposibles porque uno de los socios tiene que ser más poderoso que el otro. Qué bien lo entienden los portugueses y los griegos. Los catalanes fuimos abandonados por Inglaterra sin obtener explicaciones en la guerra de Sucesión europea que terminó en 1714.

Gran Bretaña entró en Europa en 1973 por considerar que corría el riesgo de quedar aislada de los intereses que se ventilaban en el continente. No ha creído nunca en la unidad política y económica europea. Si mañana triunfara el Brexit, seguiría trabajando para perturbar la unidad de la Europa continental en la que no ha podido mandar en exclusiva desde la fundación de la UE.

Siempre que el equilibrio territorial europeo se ha visto alterado, Inglaterra ha intervenido eficazmente para que ninguna nación continental dominara excesivamente sobre las otras.

La razón por la que Inglaterra ha sido alternativamente aliada y enemiga de España, Francia y Alemania ha sido que en algún momento ha intentado establecer una supremacía sobre amplias partes del continente. El problema es que ahora no hay causa porque Alemania no juega la carta de la hegemonía, sino la de la unidad y el progreso de todos los europeos.

Si los británicos quieren irse, tienen las puertas abiertas. No se hundiría Europa como presagian muchos analistas de las catástrofes. Pero sí que cambiarían los equilibrios continentales.

España, Grecia y Portugal entraron en Europa para cobijarse bajo el paraguas de las libertades después de largos periodos dictatoriales. Los países del Este que se anexionaron al término de la guerra fría lo hacían también para huir de la influencia de Moscú y del brazo militar del que fue el Pacto de Varsovia. Los países bálticos todavía temen ser absorbidos por la Rusia de Putin, que pretende recuperar muchos de los territorios perdidos con la desaparición de la Unión Soviética.

Después de tres días de tregua por el asesinato de la diputada Jo Cox en un barrio de Leeds, ha vuelto la campaña en su más rabiosa propaganda e intolerancia. Las cifras que se echan sobre la mesa de los debates, en la televisión y en las plazas públicas han dejado de tener importancia. No van a ser relevantes en un país caracterizado por no embarcarse en aventuras o compromisos de cualquier tipo en cuestiones de índole abstracta.

El populismo no había sido tan explícito en Inglaterra desde los años treinta del siglo pasado. Europa es la causante de las frustraciones nacionales. No es cierto desde un punto de vista económico o material. Los partidarios del Brexit han levantado la bandera nacionalista y se han declarado abiertamente contrarios a todo lo que venga de fuera, desde las personas hasta las ideas. La xenofobia ha sido moneda corriente en toda la campaña. Este fenómeno no es frecuente en Gran Bretaña, donde los intelectuales y los filósofos no han tenido gran entrada en la política.

Lo que ha contado históricamente es la tolerancia anodina, mesurada, y un tranquilo sentido común para resolver los problemas. Ocurra lo que ocurra mañana, Londres no volverá a ser la capital hegemónica de Europa como lo fue durante más de dos siglos. Inglaterra no pudo torpedear Europa desde fuera ni tampoco ha conseguido ser la potencia imprescindible desde dentro. Si da un portazo en el referéndum de mañana, las consecuencias para británicos y europeos serán muy negativas. Pero no significará el final del proyecto europeo. El liderazgo europeo será puesto a prueba y personajes como Cameron, Hollande, Renzi y Rajoy quizás no sean los idóneos para superar la crispación y el odio que se ha extendido por tantas partes.

Publicado en La Vanguardia el 22 de junio de 2016

4 comentarios

  4 comments for “El «Brexit» y la hegemonía

  1. Joan Martorell i barberà
    24/06/2016 at 12:29

    BREXIT f pubicada el

    fa setmanes al DIARI DE TERRASSA

    La Gran Bretanya, mai ha estat Europa, sempre ha anat a la seva:a favor de França quan tenia por del alemanys o a l’inrevés…i amb un ull a la seva antiga colònia d’Amèrica.

    Els catalans en tenim una inesborrable experiéncia:quan la Guerra de Succesió, els anglesos es van posar a favor dels Austrias i en contra dels Borbons:A favor de les llibertats de Catalunya en front de l’absolutisme borbónic; però quan el l’arxiduc Carles va esdevenir hereu de l’Imperi Austríac , ens van entregar, sense cap escrúpol a les mans de Felip de Borbó, i a Utrecht es van em butxecar Menorca i…. Gibralta!!! i nosaltres vam perdre les nostres institucións (la Generalitat el Consell de Cent).

    A Utrecht els fills de la Gran Bretanya es van donar per satisfets quan la delagació Espanyola els aclarí que els catalans tindrien els mateixos privilegis que les dues Castelles, tan estimades pel rei Felip de Borbó

    De fet, peró, com a català només em fio de Catalunya… potser amb aixó sóc una mica anglés oi?no ,en absolut, Catalunya és Europa fa dos mil anys, i serà Europa quan Europa sigui més que un embrió.Anglaterra fins el segle XI va ser viking

    A la BBC els hi suggeriria un programa que els hi podria muntar en Toni Soler “vikingia·”

    JOAN MARTORELL I BARBERÀ

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  2. Salvador de Lleida
    23/06/2016 at 09:18

    Dons si, Sr. Foix.

    Aquesta es la historia i la realitat actual de Europa i Anglaterra, molt ben contada.

  3. 22/06/2016 at 10:43

    Sr.Foix: mal comparado este referéndum de Cameron me recuerda al del tranvia por la Diagonal de Barcelona… que al final le acaba costando un disgusto a quién lo convoca…

    http://www.lavanguardia.com/internacional/20160622/402672890880/escocia-independencia-ulster-reunificacion-irlanda-brexit.html

  4. bet
    22/06/2016 at 10:36

    Molt bon article!!!, Sr. Foix.

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