Campaña, presos y justicia

Pedro Sánchez saluda a Oriol Junqueras en la sesión para constituir la nueva legislatura

La entrada de parlamentarios electos con furgones policiales para recoger su acta en el Congreso de los Diputados causa un gran impacto. Lo mismo ocurre cuando los cuatro diputados y el senador electos son retornados por la policía a la cárcel de Soto del Real en espera de que el Tribunal Supremo termine con el juicio oral del procés, dicte sentencia y, eventualmente, sean puestos en libertad o cumplan la pena establecida.

Los parlamentarios electos están en régimen de prisión preventiva, que se habrá prolongado más de dos años cuando se conozca la sentencia. Las idas y venidas del tribunal a la cárcel, ahora también con las visitas fugaces al Congreso, son cuando menos una anomalía de la que no se tiene precedentes en una democracia parlamentaria.

Una cosa es permitir que los encausados se presenten a unas elecciones y obtengan la representación en el Congreso, y otra es que puedan ejercer sus funciones mientras están siendo juzgados por el Tribunal Supremo. Quien diga que España no es una democracia tendría que presentar un caso de un país en el que varios políticos de un gobierno se saltan la legalidad constitucional, proclaman la secesión, y mientras se les juzga se les permite presentarse a unas elecciones. No conozco un caso semejante.

El trasiego de estos días coincide, además, con la última semana de la campaña electoral para las municipales, autonómicas y europeas. De buen seguro que estas movidas con fuertes cargas emotivas y también políticas tendrán incidencia en los resultados del próximo domingo.

Hace unos años que estamos instalados en la política de la gestualidad y los sentimientos tienen a veces más fuerza que la realidad de los hechos, de las cosas concretas, de los intereses contrapuestos de los ciudadanos.

La campaña, los presos y la justicia alimentan las fobias y las filias de un electorado que sigue el traslado de presos o la actuación de jueces, abogados y fiscales con la pasión de una gran final de fútbol.

Vivimos una situación anómala y también confusa. La primera papeleta para la próxima presidenta del Congreso, Meritxell Batet, será la de permitir o rechazar si los diputados podrán ejercer o no sus funciones en el Parlamento. El Tribunal Supremo ha remitido la suspensión o no de los presos electos a un Congreso que cierra una legislatura y abre otra. Mariano Rajoy envió a la justicia el conflicto catalán sin haber explorado todas las vías para encauzarlo y ahora es la justicia la que lo devuelve a la política para que determine si los diputados electos pueden o no ejercer como tales.

El Estado, con todas sus poderosas terminales, puede resolver los conflictos aun a costa de equivocarse o precipitarse. Lo que no es prudente que haga es pasar un problema de un poder a otro para no responsabilizarse del desenlace de un litigio del calibre de una proclamada secesión unilateral de una parte del territorio.

Desde la cárcel o desde Waterloo el independentismo pone la música de una sinfonía fantástica berlioziana que, como es sabido, transporta el dramatismo de una de sus ­marchas fúnebres. La música del independentismo ha borrado la letra. No hay letra porque las instituciones del Estado se han dejado arrastrar por los intereses y prota- gonismos de los partidos.

Las elecciones municipales son las más próximas y más importantes para muchos electores que ven en Europa una realidad ­lejana e inalcanzable. A mi juicio son más importantes que las municipales porque de la composición del nuevo Parlamento Europeo dependerán decisiones que afectarán mucho más a los ciudadanos que las que tome su alcalde.

Pero también a las europeas se ha trasladado el contencioso catalán en una doble faceta. Puigdemont y Junqueras se disputarán cuál de las dos facciones principales del independentismo es más fuerte. El otro aspecto, de más peso, será el de articular un discurso de confrontación con el Estado desde el Parlamento Europeo. Mi adversario no es Junqueras sino el Estado español, va diciendo Puigdemont desde que empezó la campaña o, mejor dicho, desde que está asentado en su mansión de Waterloo gobernando Catalunya con el mando a distancia que es seguido con total fidelidad por el encargado que tiene en la Generalitat, el president Quim Torra.

Esta situación surrealista no ha de prolongarse por más tiempo. Pedro Sánchez no puede depender de quienes quieren irse pero, a su vez, tiene que esforzarse promoviendo políticas e inversiones que vayan mucho más allá de situar a dos socialistas catalanes al frente del Congreso y el Senado. La convivencia en Catalunya podrá promoverse con gestos pero, sobre todo, con políticas inteligentes que eviten la desafección de la que advirtió Montilla o la ruptura que es defendida en las urnas por una mitad aproximada de catalanes.

Publicado en La Vanguardia el 22 de mayo de 2019

11 comentarios

  11 comments for “Campaña, presos y justicia

  1. Silvestre
    24/05/2019 at 20:50

    El Sr. Foix diu que Espanya és una democràcia perquè deixa presentar a les eleccions a polítics que han lesionat la legalitat constitucional i proclamen la secessió. Això seria creïble si aquest mateix estat no hagués lesionat prèviament la seva pròpia legalitat constitucional anul·lant una norma (Estatut) aprovada per tres cambres legislatives (el Parlament de Catalunya, les Corts i el Senat), per un referèndum a Catalunya i sancionada per aquell senyor que diuen que feia de rei. I tot promogut per un partit (PP) que va fer trampes en la composició del TC.
    Si això és una democràcia…
    Ah… i ara diuen que es poden presentar però no poden exercir…
    Això no s’arregla sense un referèndum com Déu mana, i això el Sr, Foix ja ho sap prou.

  2. R
    22/05/2019 at 18:07

    Primero decir que su articulo me ha parecido soberbio, intachable, ojala la mayoria de personas mostrasen su raciocinimo, su excelente argumentación.

    • R
      22/05/2019 at 18:13

      Los que no somos juristas, debemos navegar por la web para buscar explicaciones, para saber que dice la ley, ademas para no mezclar temas sociales, politicos ,economicos con temas judiciales.
      «El artículo 21.2 de reglamento del Congreso de los Diputados establece que la suspensión de un diputado será efectiva «cuando, concedida por la Cámara la autorización objeto de un suplicatorio y firme el auto de procesamiento, se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta». Tres son las condiciones para la suspensión:
      – tener concedido el suplicatorio (la autorización del Congreso para ser procesados)
      – ser firme el auto de procesamiento
      – estar en situación de prisión preventiva.

      Se cumplen las dos últimas condiciones, pero no la primera, puesto que el Tribunal Supremo, al estar los diputados electos ya procesados y en fase de juicio oral, estima que no procede solicitar el suplicatorio, porque éste está previsto para poder procesarlos, no para cuando ya están procesados.

      Así las cosas, parece que lo que va a suceder, con la inhibición del TS, será la Mesa del Congreso que va a ser elegida el martes quien decida respecto de la suspensión (o no) de tales diputados. «TF
      «Hoy no se puede ser pesimista, porque, cuando miras atrás, cualquier tiempo pasado fue peor. » en recuerdo de EDUARD PUNSET.

  3. crown
    22/05/2019 at 16:03

    Bingoooo…
    He recortado en LA VANGUARDIA de papel este magnífico alegato actualizado de libertad y justicia, gracias de nuevo Sr. Foix.
    No puede ser que continuemos premiando la política de la gestualidad frente a la realidad de los hechos, como bien expone Vd. Sr. Foix.
    ¿Y porqué digo Bingoooo?
    Fácil: resulta que al recortar para guardar esa página, me llevo de regalo otro magnífico artículo de Lluís Amiguet, «Esto va de puentes, no de muros», que también se merece recortar y guardar.
    Y aquí no se acaba, pues en el reverso me regalan otro excelente trabajo de Santi Vila, digamos que de defensa personal: ¿Ahora somos republicanos? , y además la columna diaria de un cachondón buen escritor de la realidad más material, o lo que es lo mismo la más divertida y si no vean el título : Antes de montar una orgía casera…
    Lástima, la felicidad completa no existe puesto que con esa página para enmarcar me obligan a cargar con una columna diaria, que siempre empiezo y nunca llego a su tercera parte, de Pilar Rahola, muy suya ella pero infumable : ¿Qué pasaría si…?
    Gracias de nuevo, Sr. Foix y demás.

    • R3
      22/05/2019 at 18:02

      Solo hay dos personas con las que no puedo, no paso de la primera linea de sus articulos, una es Pilar, y no porque no piense como ella, porque leo de muchas personas que no piensan como yo, simplemente porque no me gusta nada como argumenta, no me gusta su estilo…en especial porque critica a los demas lo que ella misma hace.

  4. Albert 2.
    22/05/2019 at 13:39

    Sr. Foix, voldria posar el benefici del dubte a la següent afirmació que fa al seu article:
    «Quien diga que España no es una democracia tendría que presentar un caso de un país en el que varios políticos de un gobierno se saltan la legalidad constitucional, proclaman la secesión, y mientras se les juzga se les permite presentarse a unas elecciones. No conozco un caso semejante.»

    Crec que parteix de la premisa errònia que saltar-se la legalitat i proclamar la secessió comporta presó, però això només seria així si hi hagués hagut violència.

    Vull fer-li notar que al banc dels acusats hi ha el conseller Mundó, que no està en presó preventiva, i la única diferència que té amb el Turull, Rull, Junqueras és que ell no es va presentar a les eleccions del 21 desembre 2018. El missatge del TS va ser clar, si us presenteu i torneu al parlament, us escarmentarem tornant-vos a la presó, si plegueu (com fa fer en Mundó) sereu lliures, i així ha estat. Això si que confirma el que diu a l’article de la interferència o d’un poder amb un altre.

    Puigdemont està a waterloo per una valoració del Jutge Llarena que va fer no per criteri jurídic, sino per «oportunitat política» perquè Bèlgica va obrir la porta per extradir-lo per malversació….. però van refusar-ho per no fer més el ridícul.

    No estic d’acord amb res del que van fer els independentistes l’octubre del 2018, però es de justícia ressaltar les mancances i dèficits democràtics que l’ESTAT està duent a terme en aquest conflicte.

    • R3
      22/05/2019 at 18:23

      Se seguira un proceso segun marque la ley, a mi no me asombra ,que se tomen su tiempo, esto no habia pasado nunca y nadie tenia previsto que pudiese pasar.

  5. Albert.
    22/05/2019 at 13:03

    Sr. Foix : He leido su artículo, he meditado y continuo pensando que lo de Cataluña, no es secesión, ni tampoco separatismo, sino que simplemente la afirmación en toda España, incluida Cataluña, de aquelproverbioantiguo castellanode » El poder corrompe » …. que hace que nose respete ladignidad de las personas los ciudadanos y también y basicamente la falta inversiones en grandes obras de infraestructura, ect.

  6. Joan Rico
    22/05/2019 at 10:40

    Buenos días, Sr. Foix:

    Ante todo, gracias por las reflexiones que refleja en su artículo.
    El problema catalán es complicado de resolver. Aquel año 2010, con los despechos y recortadas en el estatuto, todavía resuena. Ha posteriori, con las agresiones hacia la sensibilidad catalana, hicieron el resto.. Y esto está en el ADN de los futuros adultos catalanes.
    Si los aliados, al terminar la Segunda Guerra Mundial, crearon el Plan Marshall para no ofender más a los alemanes, en su sensibilidad, no es momento de buscar puentes de diálogo con Catalunya?.. Esta ha sido, a lo largo de la historia, y en buena medida, la creadora sobre todo económica del Estado Español. Si no, a la vuelta de pocas generaciones, Catalunya será un nuevo estado de la Unión… Muchas gracias..

    • Jordi
      22/05/2019 at 10:51

      Los americanos lo hicieron para frenar el comunismo.
      En otro caso hicieron una guerra que perdieron los secesionistas.

    • José A García
      22/05/2019 at 13:23

      Nadie sabe que ocurrirá en este conflicto, como en otros más lejanos pero cercanos en sus consecuencias. Ahora las guerras son, en gran medida, comerciales y en ocasiones en el mundo digital. Pero siempre hay algo sólido necesario para fabricar los objetos que producimos.

      La violencia verbal no es inocua, se arenga a las tropas antes de la batalla; se lanzan proclamas en los mítines electorales, se insulta al adversarios… Y así las emociones predominan sobre la razón. Somos tribus como conocen bien los antropólogos, y hemos luchado por los recursos y el dominio del territorio; por eso Europa es tan importante al haber puesto freno a la cíclica matanza en los campos de batalla europeos. No usemos Europa como un arma sino como la única baza para sobrevivir en un mundo cada día más incierto y menos solidario.

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