Investidura de conveniencia pero gobierno incierto

Pedro Sánchez va a conseguir la investidura pero el gobierno será muy inestable

La investidura de Pedro Sánchez parece asegurada si no hay sorpresas en el último momento. Lo que se presenta más incierta es la legislatura que nace de muchos pactos de conveniencia, entre partidos que tienen serias diferencias tácticas, estratégicas e ideológicas.

Habrá investidura y habrá gobierno. Esquerra Republicana ha sido la muleta más decisiva para auxiliar la precariedad aritmética del gobierno de coalición que se formará entre socialistas y Unidas Podemos. En el sistema parlamentario las mayorías son imprescindibles para aprobar leyes y mucho más para aprobar aquellas que necesitan las dos terceras partes de los diputados.

Sánchez ha conseguido la investidura pero tendrá que abrirse para contar con los partidos de la derecha que tanto ha denostado en el debate de hoy. Los populares de Pablo Casado han recuperado el discurso de la campaña electoral y prometen una oposición tosca y desabrida.

A partir de ahora habrá que ver hasta qué punto Pedro Sánchez tiene capacidad para imponer un discurso propio o estará pendiente de Pablo Iglesias que ha sido el gran triunfador de este debate de investidura. Sus tesis han dominado las discusiones de hoy y ya veremos cómo se concretan en el número de ministros y en qué ministerios coloca a los suyos. Lo que parecía inverosímil es una realidad. Habrá gobierno de coalición entre el PSOE y un partido que está a su izquierda para marcarle en las cuestiones ideológicas y sociales.

La cuestión territorial es el gran tema pendiente de esta legislatura. Esquerra ha puesto una pica en la gobernabilidad de España y sabrá sacar sus beneficios. No le importa el gobierno de Madrid sino reafirmar la hegemonía en Catalunya. Esta es la gran batalla que se libra desde hace muchos meses y que ahora es una lucha abierta para ver si el que manda en el independentismo es Oriol Junqueras o Carles Puigdemont.

Quim Torra es una anécdota de la historia, una persona que fue impuesta por Puigdemont y que no ha ganado unas elecciones como candidato a la presidencia de la Generalitat. Tampoco lo hizo Carles Puigdemont que fue designado a dedo en un fin de semana por Artur Mas. Ninguno de los tres ha hecho nada que merezca media página en la historia. Se han dedicado a un solo tema que ha dado resultados muy precarios.

Conseguida la investidura, piensan los altos cargos del PSOE, ya se gobernará según las circunstancias. No habrá posibilidad de una moción de censura contra Sánchez lo que indica que la legislatura puede ser accidentada pero no corta. El poder es de quien lo ostenta. No de los que chillan desde la oposición.

No me fio de los que hace dos meses repetían que nunca harían lo que están haciendo y ahora lo hacen con toda normalidad. El problema es que la confianza hacia los políticos ha retrocedido mucho. Y, lo más grave, es que entre las alianzas que han apoyado la investidura tienen graves diferencias sobre España, el gobierno y la solución del primer problema que no es otro que Catalunya.

9 comentarios

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  1. Albert
    06/01/2020 at 08:12

    Sr. Foix : Pienso que la unidad de España, S.A & Cia, pasa por el respeto a la dignidad de sus ciudadanos, por parte de sus representantes votados, sus Señorías diputados parlamentarios.

    Pero los ciudadanos cotizantes que les pagamos su modus vivendi, nos damos perfecta cuenta, de que sus señorias no están por la labor, sino mas bien por la labor de no negociar beneficios económicos y de poder, ect.

    Solo saben faltarse al respeto y atacarse sin piedad, ni sentido común de pertenencia a la sociedad humana, ect.

    Recuerdo con añoranza, lo bien que lo hicieron y resolvieron los que llevaron la transición española, en el 1978.

    En cambio ahora, sus descendientes están obcecados y negados con la nueva transición que necesitamos en España con la inprescindible Cataluña incluida.

    Estos obcecados viven demasiado bién panzacontentos y no han vivido aún una verdadera guerra civil y su posterior dictadura, ect. y no digo más, ect.

    Deberian ser suspendidos de empleo y sueldo porque no cumplen con su labor. En cambio solo saben insultarse y faltarse. Pero se olvidan que comprotandose asi de hecho insultan al ciudadano neutral e imparcial políticamente.

    No se entienden, dialogan y no negocian, porque no les da la gana.

    La unidad de España pasa por el respeto de la dignidad de sus ciudadanos a sus conciudadanos y España no se respeta asi misma.

    Un ejemplo de los varios que se pueden vivir, en Cataluña se respeta al idioma castellano hablado, al 100 % y me pregunto… ¿ Se hace lo mismo con el catalán hablado en el resto de las Españas ?

    ¡ No comment, verdad !

    • Albert
      06/01/2020 at 13:53

      Acabo de leer el artículo, publicado en la Vanguardía, de internet, en el Espectador, titulado » DeLorean de Casado hacia 1976 » firmado por Francesc-Marc Álvaro – 06/01/2020

      Os lo recomiendo leerlo, porque comfirma el comportamiento político negativo actual, comparado con el de la época de la transición española, citada.

      Lo dicho pueden, pero no les da la gana.

      ¡ No comment … Verdad !

  2. dogbert
    06/01/2020 at 00:28

    «españa sufre: Hacia el colapso del sistema parlamentario»
    Este es el titular de El Confidencial de ahora mismo, que por cierto es el medio que ilustra la cabecera del articulo del Sr. Foix.
    Los de Oriente deberian traernos un nuevo sistema. Cual? Elos sabran que para eso son Magos!

  3. R
    05/01/2020 at 13:27

    Manuel Castells, ministro de Universidades propuesto por Ada Colau https://www.elmundo.es/espana/2020/01/05/5e11c39121efa08c0e8b4570.html El sexto científico social más citado del siglo XXI a nivel mundial.Un crack en sociologia, en la sociedad de la informacion y el conocimiento, pero no me convence en macroeconomia, ni en geopolitica ni en geoeconomia, algun articulo suyo en temas politicos, es debatible. En todo caso puede ser un excelente ministro de educación, de universidades, su experiencia lo avala.Estos libros estan en el temario de Economicas y de Sociologia, de oblligada lectura, La transformación del trabajo. Barcelona: Los Libros de la Factoría. 1999. (en colaboración con G. Esping-Andersen).
    *La Era de la Información. Vol. I: La Sociedad Red. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores. 2002.
    *La Era de la Información. Vol. II: El poder de la identidad. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores. 2001.
    *La Era de la Información. Vol. III: Fin de Milenio. México, Distrito Federal:Siglo XXI Editores. 2001.
    La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Madrid: Areté. 2001.
    El estado del bienestar y la sociedad de la información. El modelo finlandés. Madrid: Alianza Editorial. 2002. (en colaboración con P. Himanen).
    *La Sociedad Red. Alianza Editorial, 2006.
    *Comunicación y Poder. Alianza Editorial, 2009. (*leidos al completo)

  4. R
    05/01/2020 at 13:16

    «El problema es que la confianza hacia los políticos ha retrocedido mucho» Antes nos fiabamos poco, ahora nada. La mayoria de ciudadanos considera que se han perdio 4 años muy valiosos, con tantas trifurcas. La mayoria de ciudadanos quizas opinen que estemos perdiendo la locomotora, el desarollo, ante tantas barreras e ineficacias politicas, el asunto clave es la reforma de las instituciones, y las reformas estructurales,cuestiones que no se resuelven.

  5. Albert
    05/01/2020 at 10:51

    Sr. Foix : Despues de leer a Foix, a dogbert, a Francesc he estado meditando sobre las verdades que dicen y pienso que, para España, Cataluña es la deseada, pero a la vez no se respeta su dignidad diferenciada, ni sus fueros, sus costumbres, su derecho, ni su idioma catalán, añadiendo la gravedad, de que el poder central la olvida en sus inversiones en infraestructuras, ect. obligatorias y compensatorias por su contribución dineraria a la caja recaudatoria fiscal del propio estado.

    Lo que ocurre para Cataluña, también ocurre idem, en todas las otras autonomías de España. No somos una excepción. Aunque nos atornillan más. Y no nos quieren perder por el beneficio que sacan.

    Vivimos unos tiempos en que la mente humana que ejerce el poder ejecutivo, ó está en el proceso de adquirirlo, pues se comporta por impulsos infantiles ó inmaduros.

    Un ejemplo de ello, es el comportamiento infantil impulsivo de Trump, con el asesinato del general Soleiman y el resto de todas sus argumentos del porque.

    En España, Cataluña incluida, aunque no lo parezca, tambien estamos viviendo en una época de actuación infantil, sin verdadero dialogo y negociación de intereses y de poder. Por parte de todos los partidos políticos, sin excepción. Y no se matan ó eliminan, pero ganas ahilas.

    • R
      05/01/2020 at 14:24

      MATRIMONIO DE CONVENIENCIA

      «…..la endiablada situación a que nos abocan los acontecimientos de los últimos días y los que previsiblemente están por venir, ha fraguado una negociación cuyo contenido desconocemos que va a dar sus frutos en los próximos meses, quizás años, en el contexto de mayor división y enfrentamiento político y social que hemos tenido en España desde que nos dotamos de la primera Constitución democrática, triunfo del Estado de Derecho y del pacto político, económico y social que supuso la Transición.

      Se ha concluido un acuerdo político entre antagónicos que nada tiene que ver con aquel que fue fundacional de nuestro sistema político-constitucional y que puede, digo puede porque no es conocido pero sí intuido y temido, llevarnos a la destrucción de aquello de lo que más orgullosos estábamos: la conformación de una ciudadanía dispuesta a avanzar hacia un sistema socialmente más justo (recordemos los Pactos de la Moncloa, con el ejemplo que constituyeron y constituyen no sólo para España sino para muchos otros países que vieron en ello un procedimiento que legitimaba los cambios económicos pluralmente acordados) con respeto de todas las opciones ideológicas y en el marco de las reglas del Estado de Derecho. Y ello con luz y taquígrafos, pues los Pactos fueron puestos por escrito y publicados (todavía conservo un ejemplar de los mismos) y se constituyeron sendas comisiones de control, para encauzar su puesta en práctica, de las que yo misma formé parte, en aquellos momentos, como integrada en aquella Asamblea de Cataluña que, esa sí, respondía a una transversalidad y una legitimidad imposible de discutir, no ya entonces, sino ahora mismo. No hablo, pues, “de oídas” sino como protagonista de algo en lo que estuve presente y que, pese a las dificultades para aunar voluntades que tuvimos, supimos superar porque que lo que estábamos haciendo no respondía a la voluntad que una mitad de la población quería imponer sobre otra mitad.

      Ese espíritu ha ido progresivamente desapareciendo y ha sido sustituido por un cortoplacismo miope que, al desencadenar acuerdos que no responden a la centralidad de que se hizo gala exitosamente en el pasado y que las urnas insisten en recordar, en vez de ayudar a avanzar de modo que el interés general y el conjunto del país constituyan los ejes de los contenidos de los actuales acuerdos, está produciendo mayor división y enfrentamiento que el que, pretendidamente, dicen que quieren superar. Acuerdos definidos como “progresistas” sin dar ninguna definición de progreso. Acuerdos tan mínimos, colgados con alfileres despuntados, que únicamente permiten prever, si no hay sorpresas, que se consigan los votos exactos para, en una segunda vuelta, obtener una investidura sobre un candidato que, no sé si inconscientemente o en un ejemplo de filibusterismo político dirigido a hacer ver que sí puede con ello, ha desgranado en su programa una tal batería de reformas legales que ni aprobando una ley por mes, lo cual es prácticamente imposible, necesitaría toda la legislatura. ¿De verdad es creíble el programa que nos ha sido expuesto? ¿De verdad es creíble cuando no se dispone de las mayorías necesarias para aprobar todos esos cambios que, además, tienen su reflejo en unos presupuestos del Estado que nadie garantiza? ¿De verdad se creen que van a poder gobernar el día a día?

      Se ha sustituido a la democracia representativa por los acuerdos políticos fuera de las instituciones. Se ha magnificado el populismo que representan referéndums y consultas al margen del entendimiento plural democrático. El acuerdo principal conocido, porque los hay cuyo contenido no conocemos, ha sido tomado por dos partidos políticos, PSOE y ERC, al margen de la democracia parlamentaria, sin la luz y taquígrafos que la presiden. Parece que va a implicar a dos gobiernos, el de España que resulte de la investidura y el actual gobierno de la Generalitat, como si fueran instituciones homónimas, cuando el de la Generalitat no representa, porque así lo han querido sus miembros, al conjunto de la ciudadanía de la Cataluña actual y cuando pueden llegar a tratarse cuestiones que no sólo afectan, bilateralmente, a ambos. No es bilateral la cuestión de la financiación, pues Cataluña está incluida en el régimen de la LOFCA y si ello se quiere cambiar afecta al conjunto de las Comunidades Autónomas; no es bilateral el reconocimiento de “singularidades” pues las que se reconocieron al adoptarse la Constitución fueron aceptadas por la constituyente; no es bilateral el reconocimiento de derechos, puesto que los derechos están reconocidos por la Constitución y los Estatutos de Autonomía, acordados, estos últimos, tras el trámite en la correspondiente comunidad autónoma, como Ley orgánica en el Congreso de los Diputados, es decir, por la pluralidad política democrática española en su conjunto.

      Todo ello pretenden que sea sustituido por el voto popular ratificador de lo que se acuerde. Votemos, que es lo único que vale. Recordemos, al respecto, que fueron los populismos nacionalistas quienes, a lo largo del último siglo, pretendieron legitimar sus ilegítimas e ilegales propuestas porque así lo quería el pueblo. Algunos, recordando lo infausto de aquellos regímenes, han llegado a prohibir que se puedan utilizar, en la toma de decisiones, estos instrumentos que tanto degradan la calidad de la democracia.

      Esta endiablada situación ha sido, además, jalonada, por una falsa premisa: Según sus defensores, se trataría de la puesta en marcha de la “desjudicialización de la política”, como si la política todo lo pudiera, que no es así, del mismo modo que la judicialización tampoco lo puede todo. Al respecto repito algo que suelo decir, recordando el período de la historia de Estados Unidos denominado “gobierno de los jueces” y que se reduce a la constatación de que los jueces tienen tanto más protagonismo cuanto más perniciosos se revelan los políticos. Y, sí señores, nuestros políticos, todos, salvo honrosas excepciones, se han revelado inútiles para “marchar francamente por la senda constitucional” (esa frase repica en los oídos de muchos cuando es pronunciada por quienes abiertamente han defendido pretender la liquidación de lo que denominan “el régimen del 78), abordar los problemas en su justa medida, responder a las demandas de la ciudadanía (no a sus propios intereses), hacer frente a las nuevas necesidades reformando lo que fuera necesario dentro del marco legal y, sobre todo, constituyendo un ejemplo de cohesión y de sensatez en el que la mayor parte de la ciudadanía pudiera verse reflejada.

      Esta falsa premisa es peligrosísima, no sólo en el contexto actual. Lo ha sido, históricamente, en todo el mundo democrático: enfrentar la política a la ley es la peor opción que puede ser defendida, puesto que sin ley no hay democracia y sin democracia no existen los derechos (Conferencia de la Haya, fundacional del Consejo de Europa, 1949). Por ello, es necesario explicar bien los procedimientos y no fundar las decisiones en métodos populistas. La democracia ni se reduce al voto ni puede ser entendida sin el debido respeto a los derechos de todos. Por ello, en toda sociedad compleja, la nuestra por ejemplo, la aplicación de la ley no puede ser denostada por los que más tienen que defenderla.

      No es, pues, aceptable que se califique de “golpe de estado” a la decisión de un órgano administrativo, la Junta Electoral Central, que actúa cuando es requerida por quien tiene legalmente legitimación activa para ello, y aplica la legislación vigente para dar efectividad a lo que ha sentenciado un órgano judicial, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, tal como se dispone en la Ley electoral, acordada precisamente para hacer efectivas sentencias que todavía no son firmes para evitar que el régimen legal de recursos ante el Tribunal Supremo convierta en ineficaz la decisión judicial primigenia. No hay “golpe de Estado” en la aplicación de la ley, máxime cuando esa Ley electoral fue reformada para incluir esta previsión con los votos favorables (socialistas y, significativamente, nacionalistas catalanes) de los que ahora no están conformes con que esta reforma legal se aplique. Cierto que yo misma advertí que ese cauce legal sería problemático, porque tanto la sentencia del TSJC como la decisión última de la JEC son recurribles ante el Tribunal Supremo, que ha de dictar la sentencia firme al respecto. Pero una cosa es que el ordenamiento jurídico no nos guste y otra cosa es que se niegue legitimidad a la aplicación de la ley. Ahí, nuestros políticos, deberían ser muy cuidadosos, puesto que deslegitimada la aplicación de “las leyes que no nos gustan” se están deslegitimando ellos mismos, sus propuestas, y las leyes que puedan resultar de las mismas.

      Aunque los matrimonios de conveniencia son, generalmente, los que más duran, hay veces en que estallan al poco tiempo de contraerse porque la mínima convivencia que se habían autoimpuesto salta en pedazos por inasumible. Ténganlo, señores políticos, también en cuenta, pues, aunque la ciudadanía es quien suele pagar los platos rotos en estas ocasiones, la factura puede ser excesivamente elevada y entonces no se podría reponer la vajilla.»T.Freixes

      -.-.-.-.-.-.-.

      Si se quisiera sera muy facil, primero cumplir la Constitucion, primero cumplir las normas, Segundo, si hay que renovar las reglas de juego, a mi entender federalistas reales e iguales para todos, se reforman, Tercero,pasamos a Nuevas normas, y despues es cuando vienen los los acuerdos políticos DENTRO de las instituciones

  6. Francesc
    05/01/2020 at 09:13

    Un gobierno y una legislatura llena de dificultades, puede que algunas insuperables, pero de eso se trata en la política, de encontrar puntos de encuentro. El gobierno de coalición puede ser -para los estándares actuales- el más izquierdista que hemos tenido. Para Cataluña puede significar la vuelta a la política, secuestrada durante años por el proceso hacía la independencia. Durante la Transición, aunque hubo un consenso en lo fundamental, sobre todo en los primeros años, hubo momentos muy difíciles y de una u otra manera hemos llegado hasta aquí. La otra opción de gobierno, la de la gran coalición, para algunos la más estable y moderada, también sería muy difícil, y no se hasta que punto -por como es este país y sus partidos- el fin de la política -para Cataluña sería hipotecarnos en el callejón sin salida-. Y me falta el factor VOX, que forma parte de una corriente global.

    No perdamos tampoco de vista el asesinato del general Soleimani porque puede traer consecuencias para todos.

  7. dogbert
    05/01/2020 at 00:17

    Se ha quedado a gusto el Sr. Foix y yo tambien al leerlo, cuando deja a ras al ultimo trio de molt honorables. Efectivamente mo merecen ni un apunte a pie de pagina.
    Yo tampoco me fio de este tipo de politicos de aqui y de alla. Los de alla han escandalizado al novato diputado turolense, por el ambiente y lo soez del pleno de hoy.
    Son de barra de bar (cutre) practican en el ejercicio de sus funciones un cuñadismo altanero y macarra que no se merece la ciudadania.
    Estamos al borde y nos estan empujando.
    Mala gente.

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