La decencia política

El presidente Harry Truman y el primer ministro britànico, Clement Attlee, dos reformadores en la crisis al acabar la Guerra Mundial.

Las estadísticas marcan la tensión informativa de los casi dos meses del estado de alarma y confinamiento. Por un lado, las fatales cifras que Fernando Simón, el epidemiólogo oficial, facilita cada mediodía con largas explicaciones sobre la evolución del virus. Por otra parte, las ­estadísticas pesimistas que indican que la crisis económica y social ha llegado para instalarse por una larga temporada.

La salud y la recuperación económica son ahora dos cuestiones prioritarias que deben abordarse con la mayor seriedad y rigor, al margen de los partidismos habituales. Vienen tiempos en los que la pobreza se va a extender como una mancha entre los sectores más vulnerables. Pero una mayor austeridad también será impuesta para las clases medias y altas.

Se ha hablado y publicado extensamente sobre la repetición de unos pactos de la Moncloa que finalmente han conducido a un pacto de reconstrucción económica y social que, de momento, sólo cuenta con la participación de los dos partidos de la coalición de gobierno.

Recuerda Tony Judt que la posguerra estuvo caracterizada por todo tipo de carencias. Churchill había hipotecado Gran Bretaña y había llevado al Tesoro a la bancarrota para derrotar a Hitler. Hubo racionamiento de ropa hasta 1949, barato y sencillo mobiliario hasta 1952 y de alimentos hasta 1954.

Al frente de esta crisis posbélica selecciona Judt a dos personajes que presidieron los dos momentos de reformas sociales que devolvieron el bienestar al mayor número de personas descartadas por la miseria de la posguerra. Clement Attlee y Harry Truman vivieron y murieron como líderes con poco glamur pero impulsores de reformas sociales que devolvieron la confianza a las sociedades británica y norteamericana.

Judt considera que Attlee fue un representante ejemplar de la gran época de reformadores de clase media, personas moralmente serias y ligeramente austeras. Tanto él como Truman practicaron la coherencia entre la intención y la acción; en definitiva, una ética de responsabilidad política.

Las crisis no son comparables, pero la que se nos ha venido encima exigirá políticos con las luces largas puestas, que digan la verdad aunque no guste, que propongan salidas realistas sin esconder las dificultades y que garanticen la igualdad de oportunidades para atenuar las desigualdades crecientes. Todo esto no se hace con ruido, sino con la decencia que exige gestionar todo lo público con responsabilidad y rechazando todo tipo de corrupción.

Publicado en La Vanguardia el 7 de mayo de 2020

15 comentarios

  15 comments for “La decencia política

  1. Carlos
    08/05/2020 at 09:26

    Los políticos con voluntad de servicio público, capaces de asumir su responsabilidad e independientes de los grupos de presión se han extinguido de manera definitiva.
    Si buscamos a nuestro alrededor dificilmente encontrariamos un rastro que nos devolviera el optimismo.
    ¿Lo que queda es desolador viendo como utilizan una tragedia humana para estar en continua campaña electoral ?

    • Albert Peris
      08/05/2020 at 14:14

      Carlos, estoy totalmente de acuerdo. Los políticos actuales, solo son políticos, que como dijo Sir Winston Churchill : » Los políticos solo miran el beneficio de su partido… y los estadistas miran el bienestar de las generaciones futuras »

      Pero ¿ Donde están los estadistas en España, incluida Cataluña ?

      ¡ Los ciudadanos estamos perdidos, con los políticos que solo son políticos !

  2. Francesc
    08/05/2020 at 03:45

    Durante la Segunda Guerra Mundial caían bombas y los soldados morían en los campos de batalla. Había desabastecimientos y en el mejor de los casos racionamiento de alimentos. Durante la Postguerra el continente estaba destruido y lleno de columnas de desplazados. Se había ocupado media Europa y desaparecieron los estados de los vencidos. De Berlín hasta Normandía mandaban los aliados y de Berlín hasta Moscú los soviéticos. Este fue el escenario que quedaba definido por una Guerra Fría: iniciada tras el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Ya sé que para muchos queda mal, pero ahora me cito:

    “Restablecido el orden faltaba la reconstrucción. Los Estados Unidos pusieron en marcha desde 1948 el European Recovery Program, más conocido como Plan Marshall, un programa de recuperación económica a través de ayudas de más de 12.000 millones de dólares del momento. En Alemania se produjo lo que luego se conoció como el milagro alemán que levantó la economía progresivamente a los niveles anteriores a la guerra. Sin embargo, la Alemania del Este, nunca se recuperaría. Los países del -por entonces- «bloque comunista» tuvieron una suerte parecida. En una escala global en la Conferencia de Brenton Woods de 1944 «el mundo libre» dejaba atrás el proteccionismo, considerado uno de los factores de la guerra, y adoptaba una política librecambista que se consideraba la panacea «para mantener la paz», pero que indudablemente beneficiaba a la economía más importante en esos momentos. En Breton Woods se adoptó el dólar como moneda de referencia internacional y se decidió también la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Paralelamente, el 24 de octubre de 1945, 51 países firman la Carta de las Naciones Unidas, piedra angular de la homónima organización internacional en la que terminaran integrándose la mayoría de los países, en la que existe un Consejo de Seguridad del que son miembros, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, la Unión Soviética, y -posteriormente- China. Este es el contexto en el que dos viejos enemigos europeos, Francia y Alemania, deciden dejar atrás su pasado beligerante y pasan a cooperar.”

    La apuesta americana fue la del American Way of Life y la de Europa occidental la del Estado del Bienestar traduciéndose ambos en un plan de rescate de las personas e inversiones estatales nunca conocido. Nada de esto veo que quieran apoyar los gobiernos de los países más ricos de Europa cuando quieren imponer sus condiciones -recortes sociales, desregulaciones, y más liberalizaciones- a los países más necesitados de un plan de rescate económico. Nadie está hablando de no devolver los prestamos o derrochar a espuertas los ahorros de los alemanes. Pero digamos las coas con propiedad apuntando que con media Europa en bancarrota pocos productos alemanes van a comprar los desposeídos. Tampoco no veo que se apueste por un plan de re-industrialización de alcance continental para transformar economías en las que el turismo es la fuente principal de ingresos. Algo que dicho así de pasada en su momento pareció lo correcto cuando a España se la obligo a prescindir de su deficitario tejido industrial en los primeros años de la democracia. Quiero ver a todos estos demócratas de pacotilla a un lado y otro del Ebro invertir sus millones en nuestra patria.

    Por lo tanto, el escenario que tenemos ahora, las consecuencias, y las decisiones que se tomaron fueron de unas proporciones que hoy no las veo. De momento estamos con anestesia en nuestra casa viéndolas venir. No sé si esperando para otoño la estocada final. Haciendo cábalas sobre lo que pasa. Lo único que sabemos del cierto es que hay un número importante de desempleados y unos cuantos millones más en Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Que el Turismo durante este año está tocado de muerte y con él todo lo que el mismo depende. Que muchos aún mantenemos la ilusión de retomar aquello que tenemos aplazado por las circunstancias. Cuando nos lleven a planta veremos si tenemos alguna pequeña herida con puntos o si nos falta algún miembro. Veremos si el hueco que han dejado estos dos meses de paralización económica puede rellenarse o vamos a arrastrar las consecuencias durante años. Si la situación es tan grave y las consecuencias tan nefastas las decisiones y los consensos deben ser del mismo calibre. Todo lo demás es la España cainita que en forma de maldición parece que nos sigue acompañando. El mes que viene hablen de nuevo de Cataluña y la de la Guerra Civil: somos incorregibles.

    • Josep Ramón
      08/05/2020 at 06:41

      «A España se la obligó a prescindir de su deficitario tejido industrial en los primeros años de la democracia»,
      Muy Buena la copia. Gracias Francesc.
      Es para reflexionar.
      Solo les interesó nuestro mercado, no la competencia de las industrias de acero existentes entonces. Estas facilitaban buen acero a bajo coste.
      Sorprende que EEUU absolutamente arruinado por los costes de la guerra, pusiera un Plan Marshall solo con papel moneda que dice «En Dios confío»
      Ahora vemos sus consecuencias.
      Es igual, dentro de un mes «Dialogo» para hablar de lo mío qué?

  3. dogbert
    07/05/2020 at 18:02

    Voluntarioso y positivista el Sr. Foix hoy nos habla de un tipo de politicos que ni estan ni se les espera de entre la bazofia partitocratica actual.
    Luces largas?
    Por favor!
    Si no vieron ni ven (o no quieren ver) lo que esta en sus mismas narices.
    Vuelo gallinaceo, postureo y zarandajas.
    Ni nuevos pactos de la moncloa ni res de res.
    Unos nuevos planes de desarrollo que equilibren la españa vacia y la Catalunya buida que tambien la hay, mando tecnocratico y a la idea!

    • Sinera
      07/05/2020 at 22:05

      Dices bien «Luces largas»? Pues no. Parece más bien que van con velas para darnos a todos por ahí. Que se autoconfinen todos durante una larga temporada, porfa, y que algún brillante gestor a-partidista y a-todo con más moral que el Alcoyano y con sentido común intente salvar algún que otro mueble antes de que quemen todos. Socorro!

  4. Albert Peris
    07/05/2020 at 16:17

    Sr. Foix : » La decencia política …Estoy de acuerdo con lo que nos dice en su artículo de hoy.

    Me quedo en especial, con lo que nos dice, en todo el último párrafo, porque es realista y pienso igual.

    No comment.

  5. JoanxMm Martorell I Barberàs
    07/05/2020 at 13:04

    Els polítics,els economistes,els profetes,preveuen un futur negre una,caiguda a,plom.Ès,el que diuen les,dogmàiques estadísques: dos més,dos fan quatre.
    Però l equació real és:-dos més,dos més.el fsctor ,català fa «miracle»
    Els,catalans,de. les pedres en fan pa
    Joan Martorell I Barberà
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    • Sinera
      07/05/2020 at 22:08

      Que què? Oh Dioses!

  6. 07/05/2020 at 13:00

    Hubo una época en la que los políticos se sabían obligados a trabajar para la ciudadanía.

    • Sinera
      07/05/2020 at 22:19

      Cuando fué eso?

  7. brunet de bellmunt
    07/05/2020 at 11:37

    Bon dia Lluis,

    Afirmas en tu cronica de hoy:
    «…..exigirá políticos con las luces largas puestas, que digan la verdad aunque no guste, que propongan salidas realistas sin esconder las dificultades y que garanticen la igualdad de oportunidades para atenuar las desigualdades crecientes…..».

    Donde estan?

    Durante la crisis de los ultimos años del PT en Brasil, en tiempos de pre impeachment de Dilma, en una visita a Barcelona, al ex presidente de Brasil Fernando Henriquez Cardoso, el afirmaba que Brasil necitaba de un liderazgo fuerto para quebrar las inercias de momentos dificiles. Al preguntarle alguien si visualizaba a alguien para este «trabajo», el respondió, con 210M de brasileños, alguien encontraremos….

    Y, hoy con la perspectivas de unos años, …»no hay que disir mas»…, solo que Dios nos Bendiga.

    Un abrazo desde la Segarra,

    Brunet de Bellmunt

    • Sinera
      07/05/2020 at 22:17

      Si la solución és «que Dios nos bendiga»… lo tenemos crudo. Cuando Pitágoras le mando un suplicatorio para le calculase la raíz cuadrada de dos… ahí sigue… si hay un infinito, obtendrá respuesta: la raíz cuadrada de dios. A esperar tocan. Para siempre… Y por aquí viendo los partidos por la tele. Todo bien. Gracias.

  8. José A. García
    07/05/2020 at 11:18

    El político británico, laborista, introdujo el estado del bienestar en el Reino Unido después de la II Guerra mundial. Y los EEUU como dijo Judt vieron que tenían que invertir en Alemania para que Europa Occidental mantuviera un ritmo productivo aceptable. Alemania estaba destruida pero me sorprendió leer esto en el libro de Judt, muy crítico con el comportamiento en términos de derechos humanos que los aliados no aplicaron a muchas personas desplazadas por la guerra. No era fácil, pero la historia muestra que la guerra acabó pero siguió por otros medios no bélicos.

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