Un tiempo para destruir y otro para construir

La identidad y el peso de la historia no los cambian los gobiernos, los regímenes o las revoluciones. Viendo las imágenes de los funerales de Boris Yeltsin en Moscú y la decisión del parlamento turco de dar paso al actual ministro de Exteriores a la presidencia de la república me evocaron aquel memorable versículo del Eclesiastés cuando dice que .. “hay un tiempo para destruir y un tiempo para construir, un tiempo para esparcir piedras y un tiempo para recoger piedras”.

Los funerales de Boris Yeltsin se oficiaron por tres obispos ortodoxos en la catedral de Cristo Salvador. El templo conmemora la victoria de Rusia sobre las tropas invasoras de Napoleón en 1812. Lo inauguró el zar Alejandro III en 1883, unos años después que Tolstoi publicara la gran novela Guerra y Paz, el monumental relato sobre la guerra contra las tropas napoleónicas que habían llegado a Moscú.

Stalin ordenó su demolición en 1931 y proyectó la construcción en el privilegiado entorno de las riberas del río Moscova un grandioso Palacio de los Soviets que iba a convertirse en la mayor construcción del mundo. Se empezaron las obras pero en 1941 se paralizaron y en los años sesenta el régimen ordenó la construcción de una gran piscina de agua caliente.

Yeltsin, ya en el poder después de haber desbancado a Gorbachev, restableció las relaciones con la Iglesia Ortodoxa y se propuso reconstruir el templo tal y como estaba en el momento de ser demolido. Se inauguró en mayo de 1999, unos meses antes que Yeltsin abandonara el poder el último día del pasado milenio.

No han asistido grandes masas de moscovitas a las exequias del que enterró el régimen comunista en Rusia. Gorbachev y Yeltsin son muy considerados en Occidente pero los rusos les acusan de haber liquidado un imperio que se construyó a lo largo de los siglos.

Pero los popes ortodoxos le han rendido un solemne tributo. Como si no hubiera ocurrido nada en los más de setenta años en los que el régimen privó de libertades a todos los rusos, a la sazón soviéticos, destruyó miles de templos y no aceptaba otro discurso que el de la Revolución de Octubre. El incienso repartió aromas en la catedral reconstruida durante horas y horas.

Las pompas moscovitas coincidieron con la decisión del primer ministro turco, el islamista Erdogan, de abandonar su candidatura a la presidencia de la república laica fundada por Kemal Atatürk para no enfrentarse con el estamento militar y con la cultura secular de la política turca desde los años veinte. El candidato es Abdullah Gul, ministro de Exteriores, del partido islamista también, pero que se ha comprometido a defender los principios seculares básicos de la república turca.

Una solución inteligente y práctica. El próximo presidente turco será del partido islamista, su mujer aparecerá en público con la cabeza cubierta por el pañuelo islámico, pero no romperá con los fundamentos kemalistas, seculares, de la constitución que parte del supuesto de que Turquía dejó de ser musulmana en 1920.

Ni Rusia ha abandonado sus raíces ortodoxas ni Turquía las musulmanas a pesar de las campañas políticas y radicales para cambiar su identidad en el siglo pasado.

8 comentarios

  8 comments for “Un tiempo para destruir y otro para construir

  1. Ivan
    27/04/2007 at 14:12

    La modernización y democratización (necesariamente unidas) de Rusia y Turquía son probablemente los dos mayores retos de la política ¿exterior? europea. Hoy mismo Lluís Bassets publica en su blog un artículo sobre las dificultades democráticas en Polonia.
    Obligar a los pueblos a renunciar a su acervo cultural y espiritual es un gran error, se pierden los imprescindibles puntos morales de referencia, que más allá de elecciones limpias y sistemas judiciales eficaces son los que sustentan la democracia. Pero hay que asumir también que para el progreso de las sociedades libres el laicismo ha sido un avance fundamental.
    Saludos.

  2. SithWolf
    26/04/2007 at 18:57

    no daban Vodka? siento el chiste. La verdad es que, personalmente, Rusia no me da ningún respeto; un país en el que el 80% de la población está oprimida u olvidada.

    SithWolf

  3. Anonymous
    26/04/2007 at 17:44

    Los funerales de Yeltsin no han sido multitudinarios, algo ha cambiado en Rusia.

  4. Anonymous
    25/04/2007 at 23:21

    Convendría que nos fueramos fijando en la forma como resuelven ciertos problemas paises del tipo de Rusia o Turquia, se puede aprender de todo el mundo, no sólo hay aciertos en los paises llamados ricos, nos sobra suficiencia y vanidad.

    J.Vilá.

  5. Anonymous
    25/04/2007 at 22:41

    ///ENRIC///

    Siempre creemos que lo de fuera es mejor, no valoramos lo que tenemos.

  6. SithWolf
    25/04/2007 at 22:19

    si, ciertamente a Rusia y a Turquia les va muuuy pero que muuuy bien

    Isarn

  7. Anonymous
    25/04/2007 at 18:20

    Los únicos que renunciamos a nuestras raices y a nuestra cultura somos nosotros y así nos va.

    Roger Mateu/Girona

  8. BartolomeC
    25/04/2007 at 16:09

    Sr.Foix: Sólo es preciso que escriban mal nuestro apellido para que nos demos cuenta de lo importante que es respetar las raices propias.

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