Miedos y oportunidades

Cientos de inmigrantes mueren al intentar cruzar las aguas mediterráneas

Cientos de inmigrantes mueren al intentar cruzar las aguas mediterráneas

Lo más interesante de la cumbre de Barcelona del lunes pasado es el reconocimiento de un problema muy serio que afecta a la seguridad global y al trasiego obligado y penoso de miles de personas que huyen de sus países para ganar territorio europeo y que tropiezan con los muros físicos o culturales que les impiden arribar a unos horizontes en los que puedan vivir una existencia más digna.

Sólo faltaron Siria y Libia a la cita de los ministros de la Unión Europea y de vecindad del sur del Mediterráneo. Hacía años que no se producía un encuentro de este nivel entre Europa y los países al otro lado del Mediterráneo. Las conversaciones fueron muy positivas y esperanzadoras. Pero la cumbre nace de un doble miedo. El miedo a las acciones terroristas de la yihad, tanto en países musulmanes como en ciudades europeas, y el miedo a no poder o no querer controlar la llegada masiva a Europa de fugitivos de países azotados por la guerra o la violencia interna.

La solución de muros y campos de internamiento no conduce a ninguna parte y no resuelve el problema. Los cuatro años de guerra en Siria se han saldado con 250.000 muertos y el desplazamiento interno o externo de seis millones de sirios. Se da la perversa paradoja de que mientras se bombardea a diario las posiciones del Estado Islámico en el norte de Iraq y Siria, los habitantes históricos de aquellas tierras huyen en busca de paz y seguridad que no encuentran.

Italia ha rescatado más de 5.000 inmigrantes perdidos en las aguas mediterráneas en los últimos días. El número de cadáveres que reposan en el fondo del mar al no poder alcanzar la orilla es incalculable. El mar de la historia, de la cultura, del comercio, del derecho y la filosofía descansa sobre un inmenso cementerio.

La presencia de tantos ministros de ­Exteriores en Barcelona refleja también la preocupación por el flujo de yihadistas que llegan a cualquier ciudad europea, matan, huyen si pueden, y siembran las ideas que son abrazadas por personas ­nacidas aquí, y algunas de estas se trasladan a tierras del Estado Islámico para unirse a su causa.

Es un problema de seguridad que hay que afrontar políticamente y que no puede alimentar los programas de partidos que consideran que la guerra es entre Occidente y el islam. El número de votantes de partidos xenófobos en países como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia y Austria es una amenaza para la estabilidad y la convivencia política en toda Europa.

Los ministros de países musulmanes que se comprometieron a trabajar con Europa en la lucha contra el yihadismo tienen la misma fragilidad en la seguridad que puede tener cualquier país europeo. Los muertos en atentados son más numerosos en países musulmanes que en Occidente. El Estado Islámico ha expresado su intención de establecer un califato que borre las fronteras que arbitrariamente se trazaron por Occidente hace casi cien años. Quieren forzar la unidad que pasa necesariamente por las luchas intestinas entre chiíes y suníes. También quieren borrar del mapa a los líderes de los países aliados de Occidente. La alianza entre Europa y la ribera sur del Mediterráneo interesa a las dos partes.

El Mediterráneo ha sido históricamente un muro entre las riberas del norte y las del sur. Ahora existe un peligro común para todos y que se refiere a la seguridad colectiva y también a la suerte de miles de refugiados o inmigrantes que huyen de sus tierras. Los frentes que se detectaron para desactivar todos o parte de los conflictos se refieren a los aspectos jurídicos, policiales, ideológicos y económicos.

Hace falta voluntad política conjunta, mucha pedagogía y comprensión mutua. La realidad del momento derriba fronteras y traza puentes entre culturas, etnias, ideologías y países. Lo que ocurra en la parte sur del Mediterráneo no puede ser ajeno a los problemas de Marsella, Génova, Barcelona o Atenas.

En junio se reunirán en el palacio de Pedralbes líderes religiosos de muchos países y de diferentes creencias para buscar puntos de encuentro que neutralicen las ideas ­extremas que conducen a ­acciones de terrorismo y muerte.

Ante la magnitud de los retos que preocupan a millones de personas en Oriente y Occidente, el presidente Rajoy y el president Mas se dedicaron a enviarse mensajes encriptados sobre el conflicto entre sus respectivos gobiernos en las palabras de apertura de la reunión.

La exhibición de idiomas de Artur Mas ante un auditorio privilegiado no suple el desinterés manifiesto para hablar con Rajoy de las diferencias entre Madrid y Barcelona. Ni el lunes en Pedralbes ni hace unos días en el viaje conjunto al lugar del avión siniestrado en los Alpes franceses. Rajoy está enrocado en la Constitución y no mueve pieza. Los dos saben que en algún momento tendrán que negociar. Si no lo hacen ellos, serán otros. Al tiempo.

Publicado en La Vanguardia el 15 de abril de 2015

7 comentarios

  7 comments for “Miedos y oportunidades

  1. Francesc
    16/04/2015 at 00:52

    Los europeos, en un contexto de bloqueo comercial efectuado por los turcos en Oriente Medio, iban a descubrir la otra mitad del mundo hasta entonces en la penumbra y desconocida. Los españoles quisieron llegar a la India dando la vuelta al globo y se encontraron con un continente nuevo y desconocido, los portugueses usando la navegación de cabotaje circunnavegaron el continente africano para llegar al océano Indico. Estos portugueses empezaron a establecer factorías comerciales en las islas y los promontorios que se encontraron, su mercancía más preciada: los seres humanos. La esclavitud llevada a cabo por los europeos y los árabes sustrajo millones de seres humanos para enviarlos a trabajar en los monocultivos hacía las colonias americanas, en el caso de los europeos, y hacía la cornisa sur del Mediterráneo y el Golfo Pérsico, en el caso de los árabes. El profesor Ferran Iniesta mantiene que el fenómeno del esclavismo dejo una huella más penetrante e imborrable en las sociedades africanas que la colonización europea que vendría después. Por dos razones: destruyo los equilibrios dentro de estas sociedades africanas brutalizando su política porque estos estados llevaron a cabo el trabajo sucio de los esclavistas capturando a sus semejantes, y porque el simple hecho de la sustracción se llevo en muchos casos los mejor de sus hombres.

    En cuanto a la colonización europea se da durante todo el siglo XIX, pero es en la Conferencia de Berlín (entre 1884 y 1885) cuando se marcan las reglas del juego, se confeccionan las fronteras de los actuales estados, y se oficializa la rapiña del continente para sustraer toda su riqueza. Las demandas alemanas del canciller Otto Von Bismark son atendidas y las colonias se convierten en una mercancía intercambiable en la política internacional: mientras se respeta a los británicos y franceses en el continente africano éstos respetan las fronteras alemanas en el continente europeo. España, una potencia imperial en decadencia, solo mantiene una colonia marginal en el norte de África, y otra de nueva en el África Ecuatorial que llamaron la Guinea Española. Nosotros también tuvimos -incluidos muchos potentados catalanes- una colonia llena de negros. Para civilizar a los africanos (es decir colonizarlos) se tuvieron en cuenta los actores de poder locales atrayéndolos al nuevo poder colonial pero es indudable que la inculcación de los nuevos valores productivos (el capitalismo), espirituales (el cristianismo), y políticos (el reconocimiento del nuevo poder colonial aunque los colonizados nunca tuvieron derechos políticos) fueron la divisa común. La Gran Guerra, iniciada en el corazón de Europa, tuvo también un escenario de guerra tanto el continente africano como en Oriente Medio. De hecho las posesiones coloniales en estas dos grandes regiones fueron también un factor importante en esta primera guerra mundial.

    Si la Gran Guerra fue el fin de los imperios centrales en Europa y la ascensión de nuevos estados que se acogieron a los 14 puntos del presidente Wilson independizándose, fue también la ratificación del dominio colonial británico y francés, fue ampliación de los imperios en África y Oriente Medio. Esta situación empezó a cambiar tras la Segunda Guerra Mundial cuando la ascensión indiscutible de las dos superpotencias (EEUU y la URSS) cuestionan el dominio colonial y las metrópolis europeas frente a unos movimientos soberanistas importantes se ven forzadas progresivamente a abandonar sus colonias. Lo que sucede entonces es que las dos superpotencias enfrentadas desde bien pronto en la Guerra Fría quieren ocupar el lugar dejado por las metrópolis europeas y esto será uno de los factores de las guerras africanas y árabes tras las independencias. Sintomáticamente en la Conferencia de Bandung (1955) un montón de naciones lideradas por Nasser, Nehru, Tito y Sukarno, se desmarcan de las dos superpotencias: este fue el nacimiento del Movimiento de los Países No Alineados y del Tercer Mundo al representar el primero y el segundo las dos superpotencias. Todo esto en cierta forma fracasó: tanto por la militarización de los regimenes locales como por la constante ingerencia exterior y el neocolonialismo económico. La caída y degeneración progresiva en todo Oriente Medio y la cornisa Mediterránea Africana de lo que fue en su momento el Panarabismo eclosiona en los últimos años en las revueltas árabes que han degenerado, a excepción de Túnez, tanto en nuevas dictaduras y como en cruentas guerras civiles.

    Es lógico que las personas huyan de la guerra, el hambre, la enfermedad, y el no presente. Se juegan la vida porque lo que dejan atrás es peor que la esperanza que le da cada paso hacía un lugar mejor que por efecto de la globalización les ha llegado a través de las imágenes de la televisión que captan las antenas parabólicas. En cuanto al integrismo religioso es un efecto directo del fallo de todo lo demás. No es cuestión de echar toda la culpa a los occidentales de todos los problemas que tienen los habitantes de estos territorios que se convierten en inmigrantes pero se tiene que tener en cuenta no solo la responsabilidad histórica, si no la política internacional del ahora. Por poner un ejemplo sangrante: llegan a miles de sirios y libios porque sus países han caído en los infiernos y nos llevamos las manos a la cabeza porque no sabemos como reaccionar cuando éstos mueren ahogados en el mar o empiezan a amontonarse en los campos de refugiados para ellos en el sur de Italia o en Ceuta y Melilla, y no vemos que dos países como El Líbano y Jordania, con muchos menos medios que nosotros, tienen en su seno millones de refugiados. El Líbano y Jordania poco pintan en la escena internacional pero occidente por su propia seguridad y bienestar va a tener que tomar progresivamente más cartas en este asunto.

    Un saludo
    Francesc

    • 16/04/2015 at 09:40

      Como siempre Francesc muy interesante su exposición…

  2. Rosamaria
    15/04/2015 at 19:06

    Estic d’acord amb dogbert aquesta vegada. S’han de combatre les causes d’aquest drama humà, no solament per combatre les conseqüències, sino per raons de decència humanitaria.

    Es fa evident, que quan les coses ens afecten directament, ens hi posem tots a corre.cuita….No ens agrada sentir-nos molestats, ni amenaçats….

    El drama de la fam al món, sembla que no ens interessa tant…potser perque no afecta directament el nostre estat del benestar….

    Hi han motius de primera i motius de segona…a l’hora de movilitzar-nos.

  3. dogbert
    15/04/2015 at 17:36

    El articulo es perfecto en la linea de nuestro anfitrion, no apunta ninguna solucion porque quiza no la vea. Las vias de solucion son de largo trazado a mi entender, y pasa por aliviar las causas y pensar menos en los efectos. Las causas en el origen y los efectos en la oronda (aun) Europa Occidental. Tambien en aliviar las causas se nos estan adelantando ya los chinos por una cuestion pura de mercado.

    El Sr. Foix con calzador no puede por menos que, yo creo que sin convencimiento, meter el tema rajoy-mas, aunque no pegue para nada.
    Me quedo con que efectivamente este par de individuos no van a arreglar nada, y si, seran otros. Veremos como.

    • 16/04/2015 at 09:39

      Cómo y cuándo Dogbert…

  4. Albert
    15/04/2015 at 14:27

    Sr. Foix: » Miedos y oportunidades » Molt realista i molt interessant al seu article. Em quedo amb tot l’article.

    Tambe em quedo amb la resposta de BartoloméC. Perque tambe diu la veritat.

    Penso que les mafies els hi cobran inhumanament i criminalment molts euros, per portar-los a morir.

  5. 15/04/2015 at 12:46

    Sr.Foix: tenemos un problema de primera magnitud a escasos kilometros de donde vivimos y este drama humano que viven millones de personas nos resulta ajeno y lo obviamos de forma temeraria…la ignorancia y soberbia de los dirigentes no es la mejor fórmula para resolverlo, necesitarían tener algo de humanidad y solidaridad…el día menos pensado nos podemos encontrar nosotros en esa misma situación…algo que historicamente ya ha ocurrido…

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