El relato y su hegemonía

Manifestación masiva en la Diada del 14 de setiembre de 2016

Manifestación masiva en la Diada del 14 de setiembre de 2016

El relato no ha variado en la quinta manifestación masiva de la Diada desde el 2012 cuando Artur Mas la utilizó para convocar elecciones anticipadas el 25 de noviembre. No se trata de contar a los asistentes en cientos de miles, más o menos. Las imágenes indican que en todas las convocatorias, con formatos imaginativos y bien distintos, había muchísimas personas de todas edades y condición. Orden, civismo, entusiasmo y un cierto aire familiar en todas ellas.

El relato no ha variado, pero sí que ha cambiado la forma de plantearlo. Del derecho a decidir se ha pasado a la exigencia de la independencia de España. Sin atajos ni ambigüedades, que diría Aznar. Se hablaba el domingo de que sería la última manifestación independentista con la misma seguridad que Oriol Junqueras afirmaba hace unos meses que los presupuestos que ahora están pendientes de aprobación serían los últimos presupuestos autonómicos.

La república catalana ha entrado en el vocabulario independentista para remarcar seguramente que la ruptura que se pretende con España es radical. Hubo un tiempo a comienzos de la transición en el que personajes como Ernest Lluch reivindicaban la posibilidad de una monarquía austracista en la que cupieran todas las nacionalidades hispánicas. Ya no. Sólo cabe irse.

Es evidente que esta pantalla es antigua, casi preanalógica, y lo que importa ahora es avanzar rápidamente hacia la república catalana. El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, dijo al cerrar los discursos de la manifestación que “ha llegado el momento de dar un giro a la historia… Queremos abrir la caja de la república catalana”.

Se han ido afincando conceptos nuevos y, sobre todo, palabras que han nacido en el quinquenio de las grandes manifestaciones. Se ha invocado a veces el discurso de Gramsci sobre la hegemonía cultural que permitiría, casi de forma natural, dar la vuelta a la tortilla, quedar fuera de España y supuestamente ser recibidos con los brazos abiertos por la comunidad internacional como consecuencia de unas votaciones democráticas con una legitimidad expresada en las urnas. Las palabras incuestionables que el independentismo ha incorporado a su hegemonía semántica son desconexión, unilateralidad, vámonos ya, la república catalana se gana en las urnas y se construye en las calles y otros eslóganes que dan por supuesta la independencia en un referéndum que el president Carles Puigdemont convocaría a lo largo del año próximo. El semanario británico The Economist dedica la portada de esta semana al “arte de la mentira” y a la “política de la posverdad en la era de las redes sociales”. Me quedo con una conclusión de su editorial: “La confianza popular en la opinión de los expertos y en las instituciones arraigadas se ha derrumbado en las democracias occidentales”. Se refiere, por ejemplo, a las afirmaciones de Donald Trump, nunca desmentidas, de que Barack Obama ha sido el fundador del Estado Islámico. Y muchos le han creído. Una indiferencia pasmosa a la realidad recorre el mundo que se construye sobre ficciones o sobre promesas inciertas.

Carles Puigdemont sabe lo que significa una ruptura unilateral con España ya sea en forma de referéndum o a través de unas elecciones constituyentes. Ha dicho que el referéndum tiene que ser vinculante y cumplir todos los estándares internacionales. El primer obstáculo lo va a encontrar en construir una mayoría en Catalunya que esté de acuerdo con este planteamiento. La CUP le ha pedido que se deje de maniobras y que vaya al grano pronto y sin miramientos. Depende de ellos para ganar una moción de confianza y también para aprobar los presupuestos.

El segundo obstáculo lo va a encontrar en Mariano Rajoy –o en su sucesor, quienquiera que fuere–, que el lunes tuvo la ceguera política de no mencionar ni siquiera la Diada al hablar más de media hora con todos sus diputados. Se refirió a las elecciones gallegas y vascas y se dedicó a atacar a Pedro Sánchez como autor de todos los males que sufre España. La ley y la Constitución que invocan sus ministros no resolverán la llamada cuestión catalana. Tiene que encauzarse con la política y con la visión de un estadista, que no es el caso.

El tercer interrogante está en las urnas que cada noche que se abren, en todo tipo de elecciones, envían un mensaje complejo y plural que refleja el sentir de la voluntad general de los catalanes. Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera no lo han sabido leer y vamos para unas terceras elecciones en un año. La cuestión catalana tiene mucho que ver con esta incapacidad de acuerdos en España. Miopía política.

El mapa político catalán ha variado sustancialmente desde aquellas elecciones del 2012. Han cambiado líderes, han desaparecido partidos, se han esfumado siglas y la sociedad catalana está tan desunida como siempre por los ejes nacional y social, la izquierda y la derecha. Casi todos catalanistas, pero divididos.

Publicado en La Vanguardia el 14 de septiembre de 2016

10 comentarios

  10 comments for “El relato y su hegemonía

  1. Olivia Solá
    14/09/2016 at 19:49

    Después de unos años o décadas de intensos cambios sociológicos en nuestro entorno próximo y más lejano, parecería darse, en conjunto, bajo mi punto de vista, un retroceso en el tiempo y en nuestro grado de «civilización». Hemos adquirido más conocimientos pero globalmente existe menos «humanidad» por parte de todos y especialmente de los nuevos liderazgos. Hay rotura constante de las alianzas que se hicieron a muchos niveles ( familia, partidos, instituciones, etc…., que nos llevaron a una estabilidad y progreso envidiables en Europa (país a país y en su conjunto). Hoy se visualiza una destrucción de pactos e incluso de principios morales que aportaban armonía y también capacidad de exportación de nuestra cultura a otros continentes.
    Me apacigua una actitud de recogimiento con esta conversación para compartir con quien lo desee.:
    Padre creador q estás en Los Cielos (¡ Por ahí , por aqui,… no sabemos !).
    Santificado sea Tu Nombre ( ¡ Que respetuosa y educada expresión !).
    Venga a nosotros tu Reino ( ¡ Justo y fraternal, lo explicaste ! ).
    Cúmplase tu voluntad (¡ Reconociendo humildemente la imposibilidad d superarla! ) Danos alimento, por favor ( ¡ Para el cuerpo y para el «alma» ! ).
    Perdona nuestra cortedad, por favor y no dejes que lleguemos al egoísmo y a la confrontación ( ni en nuestras casas ni en nuestros limitados mundos).
    También nosotros perdonaremos a los que nos ofenden para que renazca la fraternidad y la paz. Gracias!

    Un cordial saludo a todos!

  2. Joan Martorell i barberà
    14/09/2016 at 17:53

    Fa moooolts anys un company va cremar una bandera espanyola al cim de Les Agudes; no em va agradar; tampoc em va agradar que la llei de l’época, el dia abans, ens prohïbis la bandera catalana a Folgueroles en un acte d’homenatge a Mossén Cinto, que vam organitzar el Centre Excursionista de Terrassa.
    Sóc anti anti.
    Qui sigui frare que agafi candela.
    M’he quedat en gana. CUP:Antisistems, anticapitalistes. Eufemismes, encaputxats:Són anarquistes. Avui cremen banderes, demà ..esglèsies? , tot cantant la rància canço «si el rei en vol corona… el cap li tallarem».Els anarquistes es van carregar la Segona República Catalana… després , després 40 anys de FRANCO.

    JOAN MARTORELL I BARBERÀ
    C

    • dogbert
      14/09/2016 at 23:27

      Yo naci en el carrer de La Mina de la antigua Egara amurallada. El Sr. Martorell recordara como en el carrer Sant Pere donde tenia la sede el Centre Excursionista de Terrassa (del cual yo tambien era socio) tambien y a pocos metros, tenia su sede el Frente de Juventudes-Falangue Española.OJE. Y que pasaba? NADA.

      No hace tanto asisti en el salon de actos anexo a la Iglesia Pompeia de la Diagonal a un debate sobre la desigualdad en el que participaron Eduard Sala de Caritas y David Fernandez de la CUP moderados por un monje de la comunidad que nos acogia.

      Los extremos se tocan y a veces es bueno porque asi se conocen y si la actitud es positiva redunda en bien de la ciudadania.
      Menos positivos son estos centros artificiales que se conforman a partir del propio ombligo de esta partitocracia decadente que utiliza los simbolos, las banderas y al fin las ilusiones de los ciudadanos para ocultar su ineficiencia, su cinismo, su mediocridad y todo lo que nos lleva a un cul de sac de mala salida en cualquier caso.

      Falta empatia, generosidad ser consecuentes en las acciones con los que se dice y altura de miras.

      Por cierto y el Sr. Martorell lo recordara, el unico recinto en el que se podian oir sardanas con cobla en directo los domingos por la tarde, en Terrassa, era en el Frente de Juventudes-Falangue Española.

  3. Albert
    14/09/2016 at 13:45

    Sr. Foix : Mi respuesta es la misma que deje escrita en su artículo del día 11/09/2016 Titulado » Quinta Diada reinvidicativa «.

    Compañeros del blog: Os digo idem.

    Ahora me acuerdo que hace muchos años, cuandola época de latransición democrática, de vez en cuando me cruzaba por la calle, con un barrendero andaluz,y hablabamos de la actualdad y de los políticos, ect. y él me decía :
    ¡ Estamos solos ante el peligro » … Sábia…frase que me quedo en la memoria.

    • 14/09/2016 at 17:43

      Albert, el barrendero al menos se podia defender con la escoba…nosotros ni eso…

      • Albert
        15/09/2016 at 08:27

        BartoloméC, desde luego. Nos están dejando sin escobas, con tanto desplumarnos.

  4. 14/09/2016 at 12:20

    “La confianza popular en la opinión de los expertos y en las instituciones arraigadas se ha derrumbado en las democracias occidentales”…Sr.Foix; ni más ni menos, esto es lo que está sucediendo y va a más…

  5. Jordi P
    14/09/2016 at 11:35

    «La sociedad catalana está tan desunida como siempre por los ejes nacional y social, la izquierda y la derecha. Casi todos catalanistas, pero divididos».
    Al meu parer, Sr. Foix, aquí està el quid de la qüestió. Si volem la independència de Catalunya és urgent està units. Ara no és hora de dretes i esquerres, això vindrà desprès, quan s’hagi obtingut la república catalana, on els partits podran expressar-se obertament en un o altre sentit.
    Ara és l’hora de decidir si volem la independència o no.
    Es diu que el 80% dels catalans està a favor del dret a decidir, doncs posem els mecanismes per a consultar a la ciutadania i sortim de dubtes d’una vegada!

  6. francis black
    14/09/2016 at 11:29

    ¿Hablar delante de personas que piensan como tú que sentido tiene? Las manifestaciones y los mítines politicos deben ser una escenificación para terceros ausentes, pero estos no suelen estar por la labor de ver o escuchar. Se convierten en actos de autoafirmación , en el circuito periodistico pasa igual, se hacen progrmas y diarios para fidelizar y dicen lo que quiere oir o leer el cliente.
    —————
    Tota convicció-convicció seriosa- se us convertirà en prejudici per a les conviccions ulteriors. Penseu hi. Cada convicció que adquiriu és un prejudici més que acumuleu. I ja sabeu què vol dir un prejudici: un vici d’origen. Si sou zelosos de la vostra llibertat intel lectual, si aspireu a conservar la «disponibilitat permanent» que n’és el pressupòsit, heu d’esforçar vos per ser homes d’escasses conviccions El fanàtic es un convençut: un individu que està convençut de tot, que té moltes conviccions. No crec que el fanatisme siga una perspectiva gaire amable. La prudència, virtut cardinal, aconsella evitar aquestes exasperacions mentals i morals. I al capdavall, per a circular per la vida, no calen massa conviccions. N’hi basten tres o quatre. Només.

    Joan Fuster

    «Si sou zelosos de la vostra llibertat intel lectual, si aspireu a conservar la «disponibilitat permanent» »

    La disponibilidad permanente no la veo por ningun lado, veo trincheras.

    • 14/09/2016 at 11:52

      Trincheras y cavernas profundas Francis…

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