La América de Trump

Al cumplirse el primer aniversario del mandato de Trump, muchas luces y sombras se proyectan sobre su presidencia.

Hace un año que Donald Trump inauguraba su mandato en el Mall de Washington. Un año largo, desconcertante, tenso. Los indicadores económicos señalan que el crecimiento es bueno, el paro es mínimo y la producción económica sigue su curso. El aniversario ha coincidido con un dictamen del médico de la Casa Blanca que indica que Donald Trump está capacitado para gobernar, es decir, no ha perdido sus facultades. Está cuerdo.

Acabo de ver una previa del documental de Josep Cuní, la América de Trump, que el martes será emitido por la Cadena Cuatro. Espléndido. Es la América de Trump, es decir, la de quienes han dado la presidencia al multimillonario que se presentó con las credenciales republicanas pero que es un personaje que supera los criterios partidistas. La América de Trump consiguió más de 62 millones de votos pero la América de Hillary Clinton alcanzó los 65 millones. Las reglas son las que son y Trump es presidente legítimo a todos los efectos.

Los logros de Trump en su primer año de mandato han sido modestos. Sus grandes declaraciones mañaneras en twitter han acabado en nada en muchos casos. El sistema americano dispone de los contrapesos institucionales que es difícil que alguno de los poderes pueda imponer sus criterios sobre los demás.

La muralla con México no será tal como dijo, la expulsión de los emigrantes tiene que pasar por las decisiones del Tribunal Supremo, la reforma sanitaria para deshacer la labor de Obama no ha sido posible, incluso la participación de Estados Unidos en los acuerdos de la cumbre de París sobre el cambio climático no se han acabado de concretar. El traslado de la embajada americana a Jerusalén es una decisión que no se va a implementar en los próximos dos años.

Trump es el clásico presidente populista que sirve a los intereses de las grandes corporaciones y hace creer a las masas que actúa en nombre de ellas. Populismo puro y duro. Trump es un hombre que muestra un carácter obsesivo, frágil intelectualmente, fantasioso, fanfarrón, que tiene que tapar desde la Casa Blanca más de un error político y humano cometidos a lo largo de su carrera.

Los trumpistas convencidos se lo perdonan todo. Pero América es un país que tiene una masa crítica de gente pensante, intelectuales, liberales si se quiere, que acaban imponiendo sus criterios razonados a la mayoría del pueblo americano. El estado mental de Trump es muy difícil valorarlo sin datos. Lo que parece más realista es que Trump no está más loco ahora que lo fue hace un año cuando tomaba posesión de su victoria en noviembre de 2016.

El documental de Cuní no pretende una mirada liberal y académica sobre un personaje que causa desasosiego en los sectores ilustrados de la costa Este y en la inteligencia de Europa y del mundo democrático. Muestra la América que votó a Trump y pretende probablemente seguiría votándole. Pero no es la América que me ha fascinado desde hace más de medio siglo. Trump significa, a mi juicio, un retroceso respecto a presidentes como Franklin D. Roosevelt, Lyndon Johnson, John Kennedy, Reagan, Bush sr. o Barack Obama, tan denostado entre los republicanos. Trump es una estampa que encarna la cara más fea del capitalismo. Por muchos millones que le voten.

 

9 comentarios

  9 comments for “La América de Trump

  1. Ramon M
    20/01/2018 at 18:14

    Paralelismos…la america de Trump y la Catalunya de….
    Los paralelismos son la improvisación.
    “La gente con más éxito es la que es buena en el plan B, y esto quiere decir que en la vida puedes planificar el futuro, pero tienes que estar preparado para cambiar los planes»J. A. Yorke,catedrático de Matemáticas y Física, Universidad de Maryland

  2. Ramon
    20/01/2018 at 12:35

    Opciones Trump

    -Acuerdos con Europa, no se constatan: Rotura acuerdos-negociaciones TTIP , vuelta a los acuerdos bilaterales, ya sabemos que paso con el G2:Chinamerica
    -Consecuencias Brexit
    -No actúa con políticas keynesianas ( mejorar infraestructuras, AVE, etc)
    -Actúa con políticas fiscales:política fiscal sobre la demanda agregada y un efecto de «oferta» sobre la capacidad productiva de la economía

  3. Francesc
    20/01/2018 at 01:47

    Hace un año: http://bit.ly/2jjOwIN

  4. dogbert
    20/01/2018 at 00:04

    El medico de la Casa Blanca ratifica que Trump esta capacitado para gobernar.
    Creo que va a extender certificados por la peninsula iberica.
    Este galeno es un chollo!

    • Ramon
      20/01/2018 at 12:38

      no se….Trump mas bien es un portavoz…el banco central de EEUU es quien manda las directrices, del dinero, de la inflacion
      Trump, puede influir en las politicas mas o menos keynesianas, mas o menos proteccionistas..
      https://www.project-syndicate.org/onpoint/what-trump-s-tax-cut-really-means-for-the-us-economy-by-james-k-galbraith-2018-01?utm_source=Project%20Syndicate%20Newsletter&utm_campaign=2b7067bb41-op_newsletter_2018_1_19&utm_medium=email&utm_term=0_73bad5b7d8-2b7067bb41-93467065&mc_cid=2b7067bb41&mc_eid=dadc2c1554&barrier=accesspaylog

      James K Galbraith:

      Lo que Trump’s Tax Cut realmente significa para la economía de los EE. UU. 19 de enero de 2018 James K. Galbraith Los republicanos y la administración Trump han prometido que la legislación fiscal promulgada en diciembre impulsará la inversión y la tasa de crecimiento del PIB a largo plazo. Pero es probable que la nueva ley no lo haga porque se basa en suposiciones erróneas y contiene una gran cantidad de disposiciones contraproducentes. AUSTIN

      – El objetivo declarado de la política económica de la administración Trump es aumentar el crecimiento en los Estados Unidos desde la tasa de crisis post-financiera de alrededor del 2% hasta al menos un 3%. En términos históricos, lograr ese crecimiento no está fuera de discusión. El crecimiento real del PIB (ajustado a la inflación) superó el 3% en 2005-2006 y el 4% en el período comprendido entre 1997 y 2000; y en cada uno de los últimos dos trimestres, la economía ha crecido a una tasa anualizada superior al 3%. La pregunta es si ese ritmo puede ser sostenido. A pesar del bajo desempleo generalizado (4,1% en diciembre), la economía de los EE. UU. No tiene pleno empleo ni está limitada por la oferta laboral, como algunos han argumentado. La relación empleo-población ha aumentado desde su mínimo posterior a la crisis de alrededor del 58% a poco más del 60%, pero todavía está tres puntos porcentuales por debajo del nivel de 2007, y cinco puntos por debajo de su punto máximo en 2000. Mientras muchos trabajadores se jubilaron durante y después de la recesión posterior a la crisis, algunos podrían ser atraídos de regreso al trabajo pagados. Y aunque la inmigración neta se ha desacelerado, aumentaría, si se necesitaran más trabajadores. Debido a que la inversión en infraestructura y la protección comercial seria (aparentemente) se han eliminado de la agenda, la estrategia de crecimiento defendida por Trump y los republicanos del Congreso ahora se reduce a la ley tributaria que se apresuraron a promulgar en diciembre. Con un recorte importante en la tasa impositiva corporativa y un gasto acelerado para las inversiones de capital, la ley podría tener dos efectos distintos: un efecto de política fiscal sobre la demanda agregada y un efecto de «oferta» sobre la capacidad productiva de la economía.

      • dogbert
        20/01/2018 at 23:42

        vaya trump_ada!

        • si
          23/01/2018 at 13:17

          🙂

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