La generosidad del vencedor

Lloyd George, George Clemenceau y Woodroow Wilson al empezar la conferencia de París de 1919 que dibujaría muchos de los conflictos del siglo XX. Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos eran los principales líderes de la victoria.

El periplo de la memoria que propicia estos días Emmanuel Macron para conmemorar el fin de la Gran Guerra es un intento de borrar la mala conciencia de los horrores de aquella primera gran catástrofe del siglo pasado ­pero también una manera de recoser las ­heridas que todavía supuran en las muchas me­morias que conviven en una Europa unida y, a la vez, más desgarrada por nacionalismos excluyentes que emergen en todos los par­lamentos.

Los franceses protegen los obeliscos pequeños o grandes que se levantan en cada ciudad y pueblo con los nombres de los muertos en la Gran Guerra. El día once del mes undécimo a las once de la mañana de 1918 se firmó en París el armisticio que supondría el fin de la guerra. El domingo está prevista la presencia de Donald Trump y Vladímir Putin en el Arco de Triunfo de París para conmemorar el fin del horror.

Los británicos lucen durante varios días una amapola en el ojal –un poppy– para honrar a los muertos de aquella gran tragedia inesperada. El príncipe Carlos en nombre de la Reina, el Gobierno entero, los líderes de los partidos y los representantes de las instituciones acudirán al cenotafio de Whitehall para depositar grandes coronas en recuerdo de los muertos.

Aquel 11 de noviembre de 1918 significó un alivio y planteó una grave preocupación. Se había librado una guerra que había costado más de 37 millones de muertos en acciones bélicas. El horror de Verdún todavía perdura en la conciencia de franceses y alemanes. Lo importante era entonces cómo construir la paz después de tantos odios continuados durante más de cuatro años de conflicto. Conseguir una paz estable era más importante que haber ganado la guerra.

La Conferencia de París de 1919 reunió durante seis meses al presidente norteamericano, Woodrow Wilson, al primer ministro de Francia, George Clemenceau, y el premier británico, Lloyd George. El presidente norteamericano introdujo el principio de autodeterminación de los pueblos pero sus ideas plasmadas en los 14 puntos del tratado de Versalles no fueron aprobadas por el Congreso de Estados Unidos. La Sociedad de Naciones con sede en Ginebra nació coja.

La historiadora Margaret MacMillan tiene el estudio más autorizado de la conferencia de paz. En su París 1919 resalta la humillación a la que se sometió a la Alemania derrotada y a sus aliados que no digirieron las durísimas condiciones de la paz. En el Hôtel des Reservoirs, el mismo en que Bismarck humilló a los franceses con la creación del segundo Reich en 1871, fue entonces el esce­nario de una venganza francesa contra Alemania dirigida por Clemenceau. La dele­gación de Berlín participó en las sesiones ­llegando con trenes especiales que aminoraban la marcha a su paso por las zonas devastadas por la guerra. Era como “una flagelación” que presagiaba las condiciones de un tratado que no se podría cumplir, dijo un diputado prusiano. Alemania perdería un trece por ciento de su territorio y un diez por ciento de sus habitantes. Las cantidades exigidas para reparar los daños ascendían a la astronómica cifra de 226.000 millones de reichsmarks en oro.

Aquella paz de cumplimiento imposible significó el germen de la otra gran guerra que provocaría nuevamente Alemania bajo la ­demagogia criminal de Adolf Hitler, que volvería a someter a Francia durante cuatro años. La paz era tan arbitraria que encendería los conflictos más imprevistos en el pasado siglo. Cuatro guerras balcánicas, entre 1991 y 1999, fueron consecuencia de las borrosas fronteras que se dibujaron artificialmente en París. Las crisis que ha vivido Irak hasta hoy son consecuencia del juego de fronteras ­entre Gran Bretaña y Francia que se pueden extender a las disputas entre Grecia y Turquía, la nunca satisfecha petición de la autodeterminación de los kurdos y la pugna inacabable en Palestina que se convertiría en el actual conflicto entre israelíes y palestinos.

No todos los firmantes asis­tieron a la firma de la paz que se firmó el 28 de junio de 1919, el mismo día que en 1914 fueron asesinados en Sarajevo los archiduques de Austria y que significó la cerilla de un continente en llamas. También abandonó la conferencia el joven John Maynard Keynes, el principal representante del Tesoro británico en la conferencia. Se habían ignorado sus sugerencias sobre las reparaciones que publicó en su ­célebre libro Las consecuencias económicas de la paz (1919). ­Hace referencia al tratado de Versalles como una paz cartaginesa, advirtiendo que la carga de las reparaciones sería insoportable para Alemania y que vol­vería desde su crisis a arrastrar al resto de Europa. Tenía razón Keynes.

Los conflictos se ganan o se pierden. Pero la victoria hay que administrarla con la inteligencia y magnanimidad del vencedor y no con la vengativa humillación del vencido. Entonces y siempre.
Publicado en La Vanguardia el 7 de noviembre de 2018

3 comentarios

  3 comments for “La generosidad del vencedor

  1. Albert.
    08/11/2018 at 07:17

    Sr. Foix : ” La generosidad del vencedor ” nos recuerda … el levantamiento militar contra el gobierno … ( legalmente constituido, después de la abdicación del Rey Alfonso XIII ) … de la Republica española, provocó la guerra incivil, que ganaron … ( Ayudados y apoyados por la Alemania Naci, de Adolf Hitler y la Italia fascista de Benito Musolini ) …los militares levantados ( Llamados por ellos mismos ” nacionales ” ), contra el gobierno de la República española ( Apoyados y respaldados por la Rusia Soviética y por ello, llamados … ” Rojos ”

    Nos recuerda repito, el posterior fusilamiento de Manuel Companys, por los vencedores de la guerra incivil, llamados nacionales y las grandes purgas, encarcelamientos, fusilamientos y humillación oficial, de hablar en cristiano ó español castellano a los
    ciudadanos catalano-españoles que hablaban el catalán español. Porque también existe el catalan francés y el catalán italiano.

    Han transcurrido ya casi 80 años desde aquella pesadilla y la nueva joven 3ª generacion, empieza a querer gobernar e ignora aquella cruel realidad dictatorial, vivida, soportada y sufrida por los ciudadanos de España, tanto de habla castellana como de habla catalana, gallega ó eusquera, ect.

    La generosidad del vencedor …brilló por su ausencia.

    • Albert.
      08/11/2018 at 08:16

      P.D. Aquella guerra incivil costó a España medio millón de muertos durante y otro medio millón de muertos despues, debido a la falta de generosidad de los vencedores. Las muertes durarón hasta el año 1960, cuando vino a españa el general David. Eisenhover y Presidente los Estados Unidos a reunirse con Francisco Franco, para firmar un tratado de ayuda mutua, entre Estados y España y el establecimiento e instalación de 4 bases militares estrategicas de Estados Unidosen España.

      Dicho tratado de ayuda mutua, en caso de agresión, aún está establecido y permanece vigente, entre Estados Unidos y España.

      Pero esto hizo que la España dictatorial cambiara a establecer una España de Democracia orgánica y menos dictatorial, a partir del año 1960.

  2. Josep Ramónj
    07/11/2018 at 19:28

    Siempre es de gran valor informativo este blog.

    Son historias que amplían nuestros conocimientos y esto contribuye para que podamos opinar con conocimientos de causas.

    Gracias Lluis.

    Discrepar no debe considerarse un menosprecio de la información. Solo trataré con conocimientos de hechos, de ampliar la información.

    Junto a Woodrow Wilson, como consejero estuvo todo el tiempo en París el politicólogo Edward Mansell House. (alias Coronel House, puesto que no era militar).

    Fue este quien asesoró en todo momento aWilson, quien redactó los 14 puntos pero, fue la segunda mujer de Wilson quien forzó la ruptura entre ambos al apoyar la sanción económica. De ahí viene la cantinela de la época en que se decía que estaban gobernados por unas enaguas.

    El tejano, (House),había colaborado con Wilson desde su primer intento de acceder a la presidencia de los EEUU. Lo consiguió a la segunda vez.

    Y el motivo fue, la negativa de House de imponer unas sanciones impagables por Alemania.

    Es del todo increíble que Gran Bretaña y Francia, estuvieran en condiciones de llevar la contraria a EEUU, los verdaderos artífices de la victoria final.

    Conozco estos hechos porque Eduard Mansell House, fue muy amigo de mis ancestros en Texas, EEUU.

    Siempre, como bien dices, la victoria hay que administrarla con sabiduría y evitar la humillación del vencido. ¿Aprenderán de tu opinión nuestros actuales políticos?

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