El jardin de los silencios

Días de descanso, reflexión, pasión, muerte y resurrección. Días de Semana Santa y de Pascua. La primavera que se adueña caprichosa de los inciertos cambios de tiempo. Lluvias y vientos. Nubes que apagan el sol momentáneamente. El canto del agua que salpica las calles saltando de las canales de los tejados es una de las evocaciones más definitivas de los silencios.

Silencio del agua que habla a mitad de la noche con un único sonido. Silencio de la luna llena que sólo muestra su cara cuando escampa. Silencio de los pájaros que duermen. Silencio de la lluvia que se desprende generosamente hablando un solo lenguaje, el lenguaje de la igualdad y la fertilidad.

He hablado estos días con el silencio. El silencio de mis antepasados en el camposanto. El silencio que se atisba en el fondo de cada persona. El silencio que me deja inactivo ante la fragilidad personal. El silencio del gran drama de la transitoriedad de las cosas. El silencio del bien y el ruido del mal.

Conozco personas que mantienen su jardín lleno de silencios íntimos. Es compatible con una gran actividad, con hablar, reir, comer y beber. Es el silencio que nos enriquece porque nos distancia de la realidad que nos distrae.

El silencio de la naturaleza que está en constante actividad y que estos días de lluvias se prepara para exhibir toda su fuerza fantástica. Sin correr pero sin parar. Día a día, semana a semana, todo cambia. Y la transformación se ejecuta con el más grandioso de los silencios.

Siempre igual. Desde la noche de los tiempos, lo más importante ocurre desde el silencio, sin noticiarios ni periódicos, sin políticos y sin empresarios. Sin periodistas. El silencio con el que nos enfrentaremos al silencio definitivo. El silencio del absoluto y la trascendencia. El silencio de Dios.

5 comentarios

  5 comments for “El jardin de los silencios

  1. Africa
    15/04/2009 at 18:45

    Sr Foix:Este post se merece un respetuoso silencio para gozarlo en profundidad. Gracias

  2. Brian
    13/04/2009 at 19:16

    Celebro que se haya oxigenado. Siempre he envidiado un poco a quienes tienen una tierra ancestral donde buscar ese silencio de las raíces. Mis abuelos se vinieron a la urbe -al parecer con lo puesto- los unos desde l'Ampurdà, los otros desde el Maestrat, y a uno no le queda más patria que el asfalto. Sí, también aquí el éxodo vacacional deja un hondo silencio (y una tregua de los tubos de escape), pero no es lo mismo 😉

  3. Anonymous
    13/04/2009 at 18:32

    Como hoy va de silencio, pues eso, me callo.

    (Margaret).

  4. Anonymous
    13/04/2009 at 12:57

    ///ENRIC///

    Estamos ya en casi 4 millones de parados, los que ya no cobran paro son millon y medio, es el silencio de los corderos.

  5. BartolomeC
    12/04/2009 at 22:43

    Sr.Foix: Sin silencio no hay música.

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