Apuntes sobre Samaranch

Juan Antonio Samaranch llegó tan lejos y tan alto porque cultivaba los detalles y las pequeñas cosas, preguntaba y escuchaba. Hablaba lo justo y no perdía el tiempo en contingencias. Unas anécdotas de su paso como embajador español en Moscú ilustran cómo un personaje que venía del régimen supo familiarizarse con los sesudos jerarcas del Kremlin.

Samaranch

Muchas damas de la nomenklatura soviética compraban sus abrigos en las fábricas de las familias del textil de Sabadell. Me contó la señora madrileña que había sido amante del general Líster en su huída a Rusia al término de la Guerra Civil, que la única persona que había conseguido acercar posiciones entre los comunistas españoles en el exilio ruso había sido el embajador Samaranch.

Ni Stalin, ni Kruschev, ni Breznev habían podido reconciliar a Santiago Carrillo y Dolores Ibarruri, la Pasionaria. La señora madrileña cuidaba el despacho que La Vanguardia tenía en Moscú en los años ochenta. Samaranch estaba altanto de los más insignificantes detalles.

Al entrar un domingo en la iglesia de San Luís de los Franceses, muy cerca de la tenebrosa Lubianka, se ve una imagen de la Virgen de Montserrat con una inscripción en ruso que dice que fue regalada por el embajador Samaranch. Cuando algún amigo barcelonés anunciaba su visita a Moscú le pedía que le trajera unas cajas de bombones. Al llegar al aeropuerto iba repartiendo discretamente los dulces a las azafatas y burócratas de la aduana aligerando los siempre farragosos trámites.

En julio de 1980, en pleno boicot contra los Juegos de Moscú, fue elegido presidente del COI. Un gran detalle trabajosamente preparado.

9 comentarios

  9 comments for “Apuntes sobre Samaranch

  1. 23/04/2010 at 09:57

    Como siempre,tenemos doble rasero en cuestiones del pasado,para mi era un opurtunista politico,en que quedamos?estamos ciegos?nadie es impresindible,mi mas sentido pesame a su familia,el movimiento olimpico hubiese continuado de todos modos sin Samaranch,todos sabemos de la corrupcion del olimpismo,no olvidemos que levantaba el brazo igual que Hitler,ytiempo al tiempo,yo lo ubicaria dentro de los catalanes fachas.para mi,PROSTITUTO DE LA POLITICA.

  2. Roman
    22/04/2010 at 09:48

    Maragall también medró a la sombra del franquismo. En el ayuntamiento con el alcalde porcioles. Era el niño mimado.

    ¡cuánta hipocresía! Yo creo que los políticos nos toman por tontos.

  3. francis black
    22/04/2010 at 09:28

    Lo de las esquelas de la Vanguardia no es normal, en estos casos se tendría que hacer un aparte , porque las otras esquelas quedan invadidas.

  4. Julia
    22/04/2010 at 08:48

    Que Samaranch era franquista no es ninguna novedad, hoy The Times le saca levantando el brazo, pero fue listo, muy listo y supo cambiar su posición con el paso de los años y adaptarse como un camaleón al entorno.

  5. dogbert
    21/04/2010 at 23:44

    Un barceloni de campanillas a nivel planetario. Trabajador, listo, inteligente, tenaz. Gracias por todo. Descanse en Paz.

  6. Alex
    21/04/2010 at 23:12

    Si hubiera que descalificar a todos los que trabajaron por y para el regimen de Franco no acabariamos nunca, si además incluimos a sus hijos y familiares, entonces ni te cuento, se vaciaba el parlamento, incluido el catalán.

  7. 21/04/2010 at 22:34

    Hace un momento estaba viendo una entrevista de Gabilondo a Santos Juliá, y el segundo, a instancias del primero, ha titulado la noticia: «Nadó en todas las aguas» (o algo así). Con toda probabilidad asistiremos a juicios severísimos sobre so figura por parte de los representantes del integrismo moral -y, a decir verdad, si uno fuera más joven seguramente se sumaría con gusto a los mismos- pero con los años todo se atempera y se relativiza, y uno llega a la conclusión de que los hombres que saben nadar en todas las aguas (o que saben nadar y guardar la ropa) pueden ser, a veces, el mal menor.

  8. 21/04/2010 at 22:23

    Sr.Foix: Al poder le pasa lo que al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra, pero Juan Antonio Samaranch supo crecer bajo el nogal del regimen fabricandose su propia luz hasta bajo la sombra del Kremlin. Descanse en paz.

  9. Joan
    21/04/2010 at 21:30

    La ideología del Sr. Samaranch era la del partido del «coche oficial» . Este era su fin y para conseguirlo no dudaba en alargar el brazo con la palma extendida o con el puño cerrado, lo importante era seguir flotando en el magma del poder al precio que fuera.

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