Conversaciones en el Ateneu

He tenido ocasión de conversar tranquilamente con candidatos de las seis formaciones con representación en el Parlament de Catalunya. El marco ha sido el Ateneu Barcelonès, una institución que cumple ahora 150 años, abierta y plural, con más de cuatro mil socios que pagamos la cuota correspondiente.

Biblioteca del Ateneu

Han sido conversaciones en las que los candidatos se han expresado en un aire casi familiar, sosegadamente, en una casa que representa muy fielmente lo que es la sociedad civil barcelonesa. La actividad en el Ateneu es silenciosa pero muy intensa. La biblioteca es una joya intelectual. Cientos de socios o simples visitantes la consultan bajo la mirada atenta y lejana de grandes personajes que han dirigido la institución.

Ciclos de música, de literatura, de teatro, de ideas políticas de las más distintas procedencias, de corrientes artísticas modernas o clásicas, todo lo que puede interesar a la inquietud cultural del Ateneu, van pasando por la institución de forma continuada. Introdujeron las conversaciones políticas con los candidatos, Ferran Mascarrell, Francesc Cabana, Ramon Alcoverro en nombre del Ateneu. Espero la pronta recuperación de su presidente, Oriol Bohigas, que fue inspirador de estas conversaciones en las elecciones generales de 2008. Me acompañaron en las conversaciones los colegas Esther Vera, Manuel Cuyàs y Joan Tapia.

No eran los cara a cara tradicionales en los medios públicos y privados de comunicación. Fueron conversaciones distendidas, afables, en las que los candidatos se expresaron como si estuvieran en la sala de estar de una casa señorial de la Barcelona de hace cien años. No se arrancaron grandes titulares. No hacía falta. La proximidad de los que aspiran a la presidencia de la Generalitat ante un público preocupado por la política y por las ideas se consiguió.

Pienso que es un formato poco habitual para que los políticos expliquen sus proyectos a un público que sin ser multitudinario representa la sensibilidad ciudadana por la cosa pública. No diré que me entusiasmaran todos los candidatos invitados. Pero sí que cuando se expresan sin la presión de la campaña ofrecen con más nitidez los claros y oscuros de sus planteamientos.

Albert Ribera se sabe el guión y lleva mucho discurso a sus espaldas ante la incomprensión y rechazo de lo políticamente correcto. A Joan Herrera se le nota sus años de político en minoría en el Congreso de Madrid y sabe mucho de energía, ecología y de soluciones definitivas que arreglarían el mundo para siempre. La incógnita es cuántos catalanes le entregarán su voto. Probablemente, los mismos que hace cuatro años se lo dieron a Joan Saura. El club de Iniciativa es granítico.

Maria de los Llanos de Luna se estrena en una campaña electoral. Va tercera por el Partido Popular. No tiene, evidentemente, el verbo compulsivo de Alicia Sánchez Camacho, pero su discurso de fondo no se desvía ni una coma del programa de los populares.

Joan Puigcercós es gato viejo y un líder que quiere la independencia aunque tarde en llegar. Su discurso es claro y rotundo. Se sabe los temas y conoce el país. Es consciente que las escisiones en Esquerra le pueden costar caras. Carod Rovira no consta en ninguna lista y parece esperar que los republicanos se despeñen el 28 de noviembre. Carretero también sale de Esquerra y Laporta es más radical en su independentismo superficial que el propio Puigcercós.

La consellera Montserrat Tura es el signo más visible de los catalanistas del PSC en estas elecciones. Se teme lo peor. Pero argumenta con lucidez, convicción y bagaje cultural. Hace una defensa de la socialdemocracia en términos razonables y elaborados. Pero da la sensación de que es consciente de su pronto paso a la oposición.

Llegó Artur Mas con la seguridad del líder que lleva varios puntos sobre su inmediato seguidor. Pero no está seguro de conseguir la mayoría suficiente para gobernar en solitario. ¿Con quién pactaría si así fuera? Muchas posibilidades quedan abiertas y no cometerá la imprudencia de visitar al notario. El tripartito en sus formulaciones desde 2003 tiene los días contados. Nadie quiere recomponerlo, aunque en política nada se puede descartar. El futuro siempre se inventa y es inesperado.

  7 comentarios por “Conversaciones en el Ateneu

  1. No me fio que ninguno de estos candidatos nos vaya a sacar de la situación de crisis en la que nos encontramos, a lo sumo resolverán su problema laboral personal.

  2. Esta bien que el Sr. Foix pague su cuota del Ateneu. Esta bien que pasen por alli los candidatos a lo que sea, pero no creo que en este caso los candidatos politicos sirvan para darle mas fuste a la institucion. Viendo como estos mismos personajes han ido desfilando por el programa Polonia parodiandose a si mismos uno se ratifica de que estamos bajo minimos.

  3. Que angustía me produce el enfrentarme con la proxima realidad: gane quien gane, luchara exclusivamente por apuntalar su poder, pactando con quien pueda, y abandonando al ciudadano que le ha votado.

    Los discuros, las promesas, las ilusiones, se iran depauperando en pobres espejismos tras los que aparecera el politico de siempre, insensible a buscar el bien de la sociedad y a querer conducirla si el camino a trazar le aleja de sus ansias personales.

    ¿Alguien se cree que alguno de lo lideres en liza se inmolaría politicamente en defensa de aquellos valores que ellos mismos reconocen son los que hacen falta para sacar a nuestra sociedad de la crisis?

  4. Sr. Foix: Elecciones, crisis económica, paro, desempleo, Juventud sin posibilidades de encontrar trabajo, Promesas incumplidas, frustración, desengaño, ect. ect. Mal asunto para el que gane las elecciones.

    Existe bastante indignación por la persistencia en el poder de los que están obsesos en sus ideas y piensan seguir con su ineficacia.

    Esta vez si se mobiliza la gente mayor y de más edad, para ir a votar, será un signo veraz del deseo de que haya un cambio de signo de gobierno.

    De momento no hay ningún partido que despunte. Todos están desacreditados a los ojos del ciudadano de la calle.

    Faltan ideas, talento y unión de todos y de todas, tanto catalanes como españoles, para sacarnos, adelante de verdad, del socavón económico en que nos hallamos inmersos. Remar unidos y en lamisma dirección. Como bien dice Ramón.

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