Europa no es un error, es la solución

Croacia será el estado número 28 de la Unión Europea. Casi un setenta por ciento de croatas han votado a favor de la pertenencia a las instituciones europeas. Queda la ratificación de los 27 otros estados de la Unión para que su ingreso sea de pleno derecho. Eslovenia fue el primero de los Estados de la antigua Federación de Yugoslavia en ingresar en Europa. Croacia es el segundo. Serbia, Bosnia y Montenegro están en la cola.

Croacia, otro paìs balcánico entra en la UE

Finlandia ha celebrado la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los dos candidatos que van por delante son europeistas. Por primera vez en cincuenta años un conservador será presidente de la república que durante buena parte del siglo XX supo frenar los ímpetus intervencionistas de las autoridades soviéticas. El partido euro escéptico que consiguió una sustancial representación parlamentaria en las legislativas ha quedado en tercer lugar.

La Europa comunitaria vive los momentos más difíciles desde su fundación en 1957 con sólo seis miembros. Pronto constará de 28 estados miembro que hasta hace bien poco estaban divididos por la cortina que cayó sobre Europa al término de la II Guerra Mundial. Hay que valorar en su justa medida lo que ha significado la Unión Europea tras la ampliación.

Se veía que era un mal negocio para todos el hecho de incorporar de golpe a diez nuevos estados, muchos de los cuales no habían vivido en libertad durante medio siglo. De la misma manera que Kohl se empeñó en unificar Alemania a pesar de los costes, Europa dio el paso de cobijar bajo las mismas instituciones lo que históricamente ha sido la civilización europea.

Los inconvenientes son muchos y complejos. Hungría, por ejemplo, ha tenido que ser llamada al orden en cuestiones de libertades nacionales tras haber aprobado una nueva constitución que no respondía a los criterios fundacionales de la UE. Y ha aceptado las recomendaciones de Bruselas.

El proyecto europeo pasa por convulsiones muy serias derivadas de la crisis económica y por el papel de Alemania y Francia a la hora de buscar salidas a la frágil situación del euro. Hay problemas de todo orden. Los hay siempre en todos los sistemas libres. Pero lo cierto es que, a pesar de la crisis, Europa sigue adelante porque la alternativa no cabe ni siquiera considerarla.

Es cierto que la Constitución europea fue bloqueada por Francia y Holanda y ahora nos movemos en el Tratado de Lisboa. No es menos cierto que son muchos Estados los que llaman a la puerta. Europa no es un error. Es la solución y serían muy irresponsables los grandes estados europeos que por rivalidades históricas se dedicaran a fomentar las viejas pendencias nacionales.

  9 comentarios por “Europa no es un error, es la solución

  1. Alemania esta siguiendo el modelo de China, mercantilismo, creando sus zonas de bajo coste,y ahora también lo hace EEUU. Alemania, como dice F.F. estaba incorporado a su cadena de producción mano de obra barata (pero cualificada) procedente del Este de Europa, y ahora esta incorporando m de ob. cualificada de España (ingenieros que cuestan 60.000 euros formar) por los flujos migratorios de jovenes cualificados del resto de Europa en los años venideros. Estos jóvenes -nuestros jóvenes- engrosaran a bajo coste (y peor calidad de vida) el sistema productivo alemán de salario bajo (pero cualificación media-alta) que permitirá a este país seguir compitiendo vía precios, mantener su capacidad de financiación a medio plazo, mantener saneada su fiscalidad (con unos niveles de endeudamiento y tipos de interés bajos) y seguir exportando, a China. (generadores eléctricos, maquinaria, etc)
    Europa ha dejado de ser el motor industrial de europa, esta situándose en una posición intermedia entre USA y China.
    .No es la solución, es otra huida hacia delante. Es geoeconómica, o economía geográfica, bien estudiada por Krugman en su libro del 2001 Economia Internacional, geoeconómica aplicada a intereses de un pais no de toda Europa. Creo que Europa funciona como EEUU, con mas unión, con federalismo fiscal, con unión económica, sinergias y economías de escala a nivel empresas europeas o no funcionara-

    “La única salida a la crisis del euro es dar un salto hacia la Europa federal”

    http://politica.elpais.com/politica/2012/01/21/actualidad/1327176900_569869.html

  2. El modelo debe de cambiar y dejar de ver al reconocimiento y los aplausos como el verdadero éxito, es dificil, ya lo dijo Eric Maskin:
    “La ilusión es más popular que la razón”

    El siguiente paper analiza 21 libros sobre la crisis actual. We agree to disagree. A dia de hoy aun existe un desacuerdo en las causas, en las soluciones y pasos a seguir….porque a cada país le interesa “su salida” su solución, y como dicen que la historia es la gran maestra pero tiene malos alumnos, no quieren actuar de forma coordinada con pactos ni a nivel nacional ni a nivel global.

    Un análisis interesante
    http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1949908

    Libro:Poder, los Genios invisibles de la Ciudad” de Guglielmo Ferrero
    -No es mundo para pymes- sobretodo en España, si no hay las mismas condiciones que en Alemania 2001-2007, que permitió crear empleo porque se incentivo el crecimiento de pequeñas a medianas empresas y de medias a grandes, no saldremos de esta. Las previsiones de Tornabell estaban claras, 2007-2017, siempre que no se complique la situación mundial, con algún suceso inesperado o esperado (…)

    ¿Cómo podemos competir contra modelos duales? ¿Cómo competir contra países que utilizan modelos de triple hélice? La mayoría de empresarios de pymes no pueden, unos por falta de ayuda, otros por falta de preparación, (conocer como funcionan ahora las empresas en red) otros por falta de financiamiento. ¿estamos en un proceso de destrucción creativa tipo Shumpeter? http://www.economistas.org/eal/REVISTA_ECONOMICA_CASTELLANO-64_.pdf

  3. Marcelo Halperin

    Instituto de Integración Latinoamericana. Universidad de La Plata.

    Buenos Aires

    El 9 de diciembre concluyó la Cumbre de Bruselas y quedó flotando una promesa de “unión fiscal” en la eurozona. Repasando los debates no deberían sorprender los malos augurios sobre el nuevo compromiso. En principio se teme que finalmente afloren dos errores de diseño ya insinuados: fijar obligaciones de cumplimiento imposible; y omitir, minimizar o tergiversar el indispensable régimen de salvaguardias.

    La primera condición es “sine qua non”: frente a obligaciones de cumplimiento imposible no hay lugar para salvaguardias que valgan como tales, esto es, como mecanismos aptos para reajustar o reconstituir la situación fiscal dañada.

    Los mandatarios europeos dibujaron márgenes fiscales de maniobra demasiado estrechos, al menos si consideramos el fracaso de las previsiones fundacionales adoptadas en Maastricht veinte años atrás. Y enseguida sugirieron una previsión, a título de garantía para la estabilidad que es igualmente exagerada pero en el sentido contrario, dando a entender que cabria esperar el incumplimiento de las rígidas obligaciones a ser instituidas.

    Imaginando el mejor escenario para el libreto “Merkozy”, si al cabo de las tratativas quedaran consagrados límites asequibles para el gasto y endeudamiento público, entonces cobrará decisiva importancia el diseño de las salvaguardias. ¿Se podrán fijar cláusulas que resuelvan de manera ponderada los conflictos entre, por un lado, los intereses de países que necesitarán recurrir a ellas y por otro lado los intereses de la comunidad fiscal? El desafío incluye la previsión de situaciones especiales de emergencia (para las cuales resultaría letal fijar un veto político), y la organización del régimen de monitoreo y reducción progresiva de las medidas que sean acordadas.

    Cubiertas las exigencias de racionalidad jurídica, podrían entonces consumarse las obligaciones internacionales que parecen desvelar a los gobiernos involucrados. Se habría recreado así una fuente de legitimidad para contrarrestar futuros desbordes. Pero ¿es lo verdaderamente deseable? Apremiados por la turbulencia, ¿los líderes políticos no habrán comenzado por el final, disponiendo el sistema normativo para un problema cuyas causas todavía no han examinado suficientemente? Sin demasiado esfuerzo puede advertirse que la economía global está trazando una espiral vertiginosa, en cuya trayectoria se arrojan ingentes recursos humanos y materiales a medida que dichos recursos dejan de serlo, desplazados en las contiendas corporativas por la conquista y preservación de los mercados.

    Y está demostrado que son los Estados nacionales los que deben hacerse cargo de esos desplazamientos cuando afectan la supervivencia de sus propias poblaciones. Sólo que, con motivo de cualquier financiamiento, de una manera o de otra reaparece la misma economía global amplificando el impacto de las operaciones a través de la aplicación de los títulos y sus derivados. Los países abrumados por la imposibilidad de sobrellevar la carga terminan entonces abrazados, en una especie de danza macabra, con los oferentes de ilusoria liquidez, quienes a su vez intentan no ser arrastrados en la debacle.

    Es difícil que a esta altura prospere la invocación a un refuerzo jurídico de la autoridad comunitaria. Pero puede haber protocolos, es decir, caminos a seguir. Y en este sentido el paso al costado del gobierno del Reino Unido merece interpretarse como invitación a respetar el principio de realidad y luego a consensuar un protocolo. Se trata ya no de erigir presuntuosos edificios normativos sobre las ruinas de los anteriores, sino de instalar pautas apropiadas para la negociación permanente. Ante la imposibilidad de aplicar disciplinas supranacionales, cabe la revalorización de otras voces: coordinar, cooperar, complementar. La fuente donde los gobiernos podrían inspirarse está en los acuerdos de última generación que ya constituyen el entramado de las relaciones comerciales y económicas internacionales y que aún contra los presagios de las burocracias multilaterales van tejiendo los fundamentos transaccionales para la convivencia global.

  4. Sr.Foix: Hasta hace apenas unas décadas el futuro de Europa pasaba inexorablemente por la guerra, hoy el futuro es de paz y está en sus manos, en nuestras manos, pero ese futuro necesita construirse con un presente basado en unas mejoras en la gestión y control del funcionamiento de sus gobiernos y de su sistema económico…

  5. Hay que federalizar la cosa, limpiar burocracias apoltronadas que solo sirven para poner palos en las ruedas, dejarnos de esencias patrias e ir a lo practico y que esta practicidad sea buena para los ciudadanos.
    Y a las rivalidades historicas que alude el Sr. Foix, hay que superarlas, si las hay, con proyectos de futuro en la maxima unidad posible.
    Estoy de acuerdo en que no hay ni que pensar en una Europa fuera de la Union. No puede ser una alternativa, solo podria ser un desastre.
    Dicho lo anterior, me gustaria que me consultaran si me parece bien tener un nuevo inquilino en mi casita comun europea.

  6. Europa es la solución. Si es una Europa federal.
    Unión ante…

    Harold James de Priceton, se refieren a nuestro sistema de vida no como “free-market economies” sino como “capitalismo de estado”. Igual que el capitalismo de estado de los chinos. Estamos, como vengo comentado en convergencia estratégica. USA creando sus zonas de bajo coste dentro de EEUU.
    Veremos también una “generación de valor monopolístico” con la próxima concentración bancaria, clientes pasando por el tubo cuasimonopolitsico. Todo esto viene a confirmar que hay una perfecta simbiosis entre banca y estado, un Capitalismo de Estado “à la China”. El cáncer de fondo del sistema (Manu Q)
    Ver ultimo numero State capitalism, The Economist
    El ascenso del capitalismo de Estado:
    http://www.economist.com/node/21543160
    http://www.economist.com/node/21542931
    http://www.economist.com/node/21542922
    State capitalism’s global reach -New masters of the universe
    How state enterprise is spreading
    http://www.economist.com/node/21542925
    http://www.economist.com/node/21542924
    http://www.economist.com/node/21542929
    http://www.economist.com/node/21542930
    http://www.economist.com/node/21542926
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    Unión para que no se quede otra vez entre dos frentes, G-2

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