Mentiras y propaganda

Donald Trump fue partidario del Brexit y mantuvo estrechas relaciones con Nigel Farage

Donald Trump fue partidario del Brexit y mantuvo estrechas relaciones con Nigel Farage, uno de los impulsores de la salida del Reino Unido de Europa

El periodismo no es un tapiz tejido por manos inocentes. Muchos nos hemos equivocado en incontables ocasiones en una profesión que trata de las cosas que afectan a las personas y a sus acciones y actitudes. Hemos tenido la oportunidad de enmendar informaciones y opiniones cuando la realidad se ha movido sustancialmente. En todo caso, la perfección es muy ajena a un oficio que redacta los primeros borradores de la historia. La cohabitación entre política y periodismo tiene que ser necesariamente incómoda y en muchas ocasiones insoportable. Siempre ha sido así.

La política tendría que basarse sobre hechos concretos, evidentes y comprobados. Que los políticos hagan circular informaciones falsas no es nada nuevo. Tampoco lo es que los medios las publiquen sin comprobarlas.

Pero lo que está ocurriendo en las democracias más respetables es el debate sobre supuestos manifiestamente falsos influyendo decisivamente en la opinión general. Brexit y Trump son dos ejemplos de cómo mentiras de calibre monumental han circulado como si fueran certezas incuestionables y han inclinado la balanza en las urnas. No es un tema menor estar instalados en el reino de la mentira.

El periodismo decente está siendo barrido en las democracias occidentales. Es cierto que existen muchos medios de referencia que han resistido a la banalidad de las mentiras atomizadas en una masa crítica de falsedades, rumores y curiosidades no comprobadas que circulan en tiempo real por las redes. Los sentimientos y las emociones son más relevantes que los hechos y la racionalidad.

La propaganda y la mentira, también las teorías de la conspiración, se mueven a sus anchas en un mundo fragmentado por fuentes partidistas que se presentan como si fueran objetivas o neutras. En las comunidades virtuales se da más crédito a lo que aparece en tiempo real en las redes que a las informaciones contrastadas y más reposadas que nacen de la reflexión y del debate.

Ahora se ha sabido que en la plataforma de Facebook, propiedad del multimillonario Mark Zuckerberg, circularon mentiras muy gruesas contra Hillary Clinton. Fueron vistas por millones de usuarios que no se molestaron en pinchar los enlaces en los que se desmentían las afirmaciones falsas. Trump ganó y lo demás es paisaje.

Instalados en la era de la posverdad en la política y en el periodismo, es urgente restablecer las prioridades. El periodismo tiene que hablar de aquello que los políticos no quisieran que se supiera. De escándalos, de corrupción y de las declaraciones estúpidas. De todo, por supuesto.

Una vez le preguntaron al líder francés Clemenceau qué diría la historia sobre la Gran Guerra. “No lo sé –contestó– pero seguro que no dirán que Bélgica invadió Alemania”. La mentira intencionada y habitual debilitará las insti-tuciones y acabará con las libertades. Se perderá la confianza en la política.

Publicado en La Vanguardia el 17 de noviembre de 2016

7 comentarios

  7 comments for “Mentiras y propaganda

  1. Rosamaria
    18/11/2016 at 11:54

    Estic d’acord amb en Narcís Garolera, la base de tot, la nostra única defensa, és l’ EDUCACIÓ, la FORMACIÓ, la CULTURA….i això , em temo ,cada dia ho tenim pitjor. En temes d’educació no hem avançat gens ni mica, només canvia la superficie, la forma…..estem a les bassaroles encara…cultivar l’ esperit crític hauria d’ésser el primer objectiu en educación.

    «Observar, escoltar, comparar, llegir, comprobar, informar-se….» són , o haurien de ser pilars de l’ educació.
    …de mentiders sempre n’hi han hagut i sempre n’hi hauràn…..hom ha de saber qui té davant i què li està dient, i saber que mai ningú està a l’ alçada de la seva propia retòrica.

  2. Salvador de Lleida
    18/11/2016 at 08:59

    El octavo Mandamiento de la Ley de Dios dice «No levantaras falsos testimonios ni mentirás».

    Como España es un Estado laico, el octavo no es pecado. Por eso sus señorías pueden mentir y levantar falsos testimonios sin que les pase nada, en la tierra. Allá cada uno con su conciencia.

    En un juicio, un testigo no puede mentir.

    Señores políticos, son Vds. testigos directos por acción y omisión de todos sus actos, cuando representan a todo un pueblo que les ha botado.

    ¡¡ Ya está bien de tanta farsa !!.

  3. dogbert
    18/11/2016 at 00:51

    En el primer pantallazo del blog de nuestro anfitrion, aparecen ahora trece fotos correspondientes a tantos articulos, los mas recientes, de ellas en seis aparece el Donaldo.
    Ya me diran Vds la de imagen que le da el Sr. Foix al susodicho. Que se hable aunque sea bien.
    En fin, entre tots ho fem tot.
    Propaganda

  4. Narcís Garolera
    17/11/2016 at 21:45

    Davant la mentida i la manipulació informativa, només disposem del nostre criteri i la nostra formació. Sentit crític i educació, doncs, són les úniques armes de què disposem per conèixer la realitat.

  5. Albert
    17/11/2016 at 16:30

    Sr. Foix: Una de las mentiras mas grandes fué la del trio de las Azores, cuando lo de Irak y las armas de destrucción masiva, pero no olvidemos ó pasemos por alto las grandes y ruidosas caceroladas que durante muchos días hizo la población de importantes ciudades de España, para oponerse a la intervención y bombardeos en Irak. A lo que los responsables hizieron caso omiso a las solicitudes de no intervención.

    Esto fué verdad, pero se siguió adelante con la mentira.

  6. 17/11/2016 at 12:41

    Sr.Foix: difama que algo quedará…

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