Europa, la patria de la memoria

Para sentirnos europeos nos falta simplemente sentir a Europa como propia. Para ello es imprescindible conocer la historia de un continente que se ha batido en guerras dinásticas, ideológicas, religiosas y nacionales que llevaron a Denis de Rougemont en 1946 a definirla como “la patria de la memoria”, una difícil y perturbadora memoria.

Mapa de Europa

Europa debe ser un espacio de convivencia y de protección de minorías. Jean Monnet fabricó una máquina de alquimia política en la que cada país perseguiría su interés nacional, pero una vez que los diferentes intereses nacionales se introdujeran en la caja negra de la integración europea y por el extremo opuesto aparecería un proyecto europeo.

Nos falta pensar en europeo por encima de los intereses nacionales, ya sean económicos, ideológicos y políticos. Nuestro europeismo tiene que abandonar el viejo y estéril concepto de basar nuestra seguridad en la debilidad del otro. Seremos europeos, fuertes y solidarios, si nuestros vecinos también lo son. Es una realidad común que hemos ido creando sobre la diversidad y la diferencia, siempre dispuestos a conversar con el “otro” sin exigirle que renuncie a sus sentimientos y su cultura.

Una mirada al atlas histórico de Europa nos muestra que las fronteras se han modificado por razones que nada tenían que ver con los intereses de los ciudadanos y todavía menos con sus raíces culturales. Los tratados los firmaban los monarcas, los señores feudales o los Papas, como consecuencia de guerras perdidas o ganadas.

Un ciudadano de Dijon, por ejemplo, tan pronto era un borgoñés como un ciudadano de Francia. Lo mismo se puede decir de los que vivían en el Rosellón que pasaban de ser catalanes a franceses por un tratado internacional. Los alsacianos han cambiado de estado tres veces en los últimos dos siglos, siendo un tiempo franceses, luego alemanes para volver a ser franceses. Polonia, un estado sobre ruedas, ha perdido y recuperado territorios a medida que los rusos o los alemanes conquistaban o perdían sus territorios.

El concepto de la razón de estado, inventado en la Francia del cardenal Richelieu en el siglo XVII, indiferente a la moral y a los intereses de los otros, ha causado muchos conflictos, injusticias y desplazamientos masivos de ciudadanos de un estado a otro.

Para ser europeos nos hace falta borrar las fronteras físicas y mentales, pensar que pertenecemos a un espacio de convivencia común, que viajemos, que nos sintamos en casa en Belfast, Nápoles, Hamburgo, Marsella o Cracovia y que sepamos respetar las identidades locales y nacionales que no tienen porque diluirse en la gran Europa que se ha construido precisamente para que todos nos podamos sentir cómodos en todas partes. Nuestras diferencias evidentes no pueden convertirse en un pretexto para desconocer y mucho menos despreciar al resto de europeos.

Europa no es sólo una realidad económica ni un proyecto de unidad política. La Europa de hoy nació con aquel ¡basta! de los estados europeos que durante siglos se habían destruido mutuamente en interminables guerras que se sucedían prácticamente en cada generación.

Ha sido la aspiración a la paz europea lo que ha conseguido el milagro que hemos experimentado desde que en 1957 se firmó el Tratado de Roma por los seis estados fundadores de lo que hoy es la Unión Europea.

¿Qué es lo que ha hecho Europa haya pasado de ser una incubadora de guerras mundiales a convertirse en una correa de transmisión de la paz y la democracia? No hay una sola respuesta a esta formidable realidad. Una de ellas podría ser el miedo a no repetir las tragedias ddl pasado más inmediato en el que en un periodo de setenta años Francia y Alemania se enfrentaron en tres guerras que causaron la muerte de decenas de millones de soldados i de civiles en acciones bélicas.

Otra razón puede parecer más sencilla pero es igualmente importante. Hace referencia al derecho y a la legalidad internacional que han supuesto el camino que ha convertido Europa en una de las realidades más humanistas que existen hoy en el mundo.

La genialidad de Monet, Schumann, De Gasperi, Spaak y el resto de fundadores del embrión de la Unión Europea consistió en extender una mano invisible que hiciera posible una sociedad ordenada, a partir del interés nacional de cada país. Ha sido posible desde el concepto de garantizar la identidad de cada europeo, compatibilizándola con el respeto y comprensión del resto de europeos.

La Europa de hoy es el éxito más extraordinario que ha conocido nuestra vieja civilización. Alemania ha provocado los conflictos más tenebrosos del siglo pasado. Pero ha tenido la valentía de pedir perdón y, a su vez, ha ejercitado una generosidad extraordinaria que ha contribuido decisivamente a un equilibrio económico y social en todo el continente. Si Alemania perdiera esta visión europeísta y volviera a priorizar su potencial germánico, todos perderíamos cuanto hemos conseguido en estos últimos cincuenta años.

Esta Europa se ha construido a pesar de los conflictos internos derivados de los intereses particulares de los estados y a pesar de las crisis internacionales que en estos tiempos están sembrando el miedo y la desesperanza en millones de ciudadanos del mundo.

Puede ser pertinente recordar los cinco axiomas para definir Europa que apunta George Steiner en su pequeño ensayo La Idea de Europa. No son axiomas políticos ni económicos sino humanistas. Enumera los cafés, el paisaje que podemos recorrer a pie, las calles y las plazas que llevan el nombre de estadistas, científicos, artistas escritores, la nuestra doble procedencia de Atenas y Jerusalén y, para terminar, el temor a un capítulo final, el de aquel famoso crepúsculo hegeliano que oscurecía la idea y la sustancia de Europa en pleno día.

El mundo es plural y extenso con cuatro polos principales que son Estados Unidos, Rusia, Asia y Europa. Ninguno de ellos es hegemónico en nada si exceptuamos el potencial militar de Estados Unidos.

A más crisis, más Europa. Soberanía, sí. Pero alteridad, también. Europa será nuestra si es también de los otros, de los que nos rodean, de los recién llegados, de los que nos miran como una referencia de convivencia, de paz, de progreso y de bienestar. Si los europeos no reparamos en los otros podemos perder todo lo que hemos conseguido hasta ahora.

Artículo publicado en la revista El Ciervo en julio de 2010

  15 comentarios por “Europa, la patria de la memoria

  1. Muy buen articulo. Es la unión, la cooperacion, dentro de una nueva europa de Estados Unidos de Europa, donde podemos avanzar en las soluciones tanto a nivel nacional, como global.

    Si se avanza en el enfoque humanista, en el enfoque de los buenos avances en la epoca de la ilustración, Europa podra seguir siendo el ejemplo a imitar. Ese poder blando contra el poder duro de USA.

    Pero..respecto a la hegemonia militar de Usa, es mas preocupante los paises emergentes, que cuanto mas ricos son mas proporcion del PIB gastan en armamento, proporcion mayor que el de USA, Turquia,Grecia, Afganistan.India,China,Iran, etc…

  2. El Estado actual es como un cáncer con metástasis por toda la sociedad, a la que está matando.

  3. Como casi siempre, todo es cuestión de perspectiva. Si observamos la idiosincrasia de los distintos pueblos europeos desde la propia escala europea tenemos la sensación de que las diferencias de todo tipo son tan grandes que la idea de una Europa unida suena a dislate; pero si ampliamos el campo de visión a todo el mundo, las diferencias entre un nórdico y un mediterráneo, frente a un asiático o un africano, se empequeñecen hasta resultar casi anecdóticas. Prueben a hacer un cambio de escala: los catalanes tenemos la percepción de ser muy distintos a otros pueblos de España, pero basta salir al extranjero (cualquier país) y encontrarnos con un andaluz o un gallego para descubrir, de golpe y porrazo, que somos como primos hermanos.

    • Brian, lo que dices es cierto. En realidad todos los españoles somos iguales. Aunque algunos tienen mezclas de otros origenes lejanos. Según la historia de la zona geográfica. Claro que existe alguna diferencia. Solo hay que mirar la forma de la cabeza y la estructura del cuerpo. Bascos, Iberos, Fenicios,Cartagineses, Judios, Griegos, Germanos/ Godos, Celtas, ect.ect.

      Pero eso si, todos somos seres humanos. Pero debido a los origenes pensamos y actuamos algo diferente los unos de los otros. Pero nada más.

  4. BCE: la mayor contracción del comercio mundial desde la postguerra
    Trichet pide que se reduzca el gasto público, no que se aumenten los impuestos.
    Por lo general, el informe mensual del Banco Central Europeo no da para muchos titulares. En el último número, sin embargo, se han esmerado.
    Primera idea, para controlar el déficit fiscal, los gobiernos de Eurolandia deben reducir el gasto público, no aumentar los impuestos. Ése es el verdadero ajuste.
    Una segunda idea, que da una imagen acertad de la magnitud de la actual crisis económica: estamos viviendo la mayor contracción del comercio mundial desde la postguerra.
    Y ojo, porque los bienes de consumo duradero son los que sufren un descenso más pronunciado. Es decir, que la propiedad privada está en peligro. La gente sólo tiene para sus gastos más primarios.

    • Enric, estas en lo cierto. Y opino igual que tu.

      Pienso que los que ahora dirigen el mundo son demasiado jovenes y por ello no tienen la experiencia necesaria vivida.

      Aquí está el peligro.

    • El ajuste es inevitable.
      Se debe de volver al equilibrio.
      Pero los gobiernos deben de seguir haciendo un esfuerzo en politicas de creación de empleo. Politicas industriales…sin entrar en el proteccionismo.
      ..,.,.,.,.,.,.,.,.,
      ¿Los gobiernos han aprendido de los errores del pasado?
      – The global revival of industry policy.Aug 5th 2010 | PARIS
      —Los problemas se desarrollan cuando los políticos intervienen en ámbitos puramente privados con objetivos de corto plazo, abandonando las antiguas empresas para salvar puestos de trabajo o gastar pródigamente en elefantes blancos.

      http://www.economist.com/node/16741043

  5. Sr.Foix: Le confieso que me preocupa la Europa que nos viene, la Europa que ha cambiado los cafés por los botellones, la Europa que no sabe o no puede dar futuro a su juventud, la Europa que empieza a buscar lo que nos divide en lugar de lo que nos une, la Europa que no se plantea por qué la inmigración se ve como un problema y no como una solución, la Europa que no previene, que no evoluciona, que no incentiva y lo que más me preocupa es la pérdida de memoria, de referencias históricas y que nos puede llevar a repetir errores recientes.

    • BartoloméC, pienso lo mismo. Es la realidad. Pues nuestra juventud no tiene la memoria. Y esto podría conducirnos al desastre, Es solo una suposición.

      Un ejemplo este desastre económico en que nos vemos inmersos lo han provocado gentes maduras pero jovenes aún y con poca experiencia y con mucha codicia, prisa
      y sin escrupulos. Si hubieran sido de más edad y con experiencia esto, es posible que no habría ocurrido.

      Cuando hay un cambio generacional, observo que ocurre algún descalabro económico de gran magnitud. Y es, seguramente debido a la falta de experiencia.

      Y esto es lo que le puede ocurrir a Europa ó America ó a donde sea.

      • el enfoque del corto plazo «nos esta matando»..el enfoque de negocios rapidos y faciles….es pan para hoy y miseria para mañana….Hay que retomar la senda del maestro-aprendiz, la senda de plantar semillas, del crecimiento moderado pero seguro, del trabajo bien hecho, la meritocracia, la prfesionalidad, y la educacion….las universidades se deben de poner al dia…entrar en rankings de excelencia….no solo las de direccion de empresa, tambien las de ingenieria, biologia, fisica, quimica…etc

    • A mi Europa me decepciona, podría evocar muchos temas para demostrar la decepción, la increíble decepción de los que soñaban en una Europa fuerte y que, en lugar de esa Europa, se encuentran hoy en día ante un enano político que obedece a un mercado liberal despiadado. La cuestión central es la de la legitimidad de todo el proceso. Pues está claro que el proceso de construcción, desde el Acta Única de 1986, o sea, a partir del mercado único, hasta el programa de Lisboa y la adopción de la Constitución y su rechazo, todo, digo, demuestra que existe, en cuanto a los pueblos europeos, un problema de legitimidad del modelo de construcción de Europa. ¿La prueba? Las elites políticas, tanto en Francia como en Alemania, no quieren organizar un nuevo referendo para saber si los pueblos aceptan o no ese Tratado institucional. Se esconden prudentemente detrás de sus Parlamentos. Temen al juicio de los pueblos. Violan la soberanía popular.
      ¿Pero por qué los pueblos son inquietos y las elites dirigentes tan vergonzosas a la hora de decidir sobre el porvenir de Europa? Porque de hecho esta construcción tiene una sola dirección: la de la privatización generalizada del vínculo social en un mercado liberal desencadenado. Dicho de otro modo: los pueblos se dan cuenta de que el viejo sistema de servicios públicos, de solidaridad, en todos los campos (salud, alojamiento, jubilaciones, educación, seguro social), está desapareciendo bajo el avance ineluctable de la privatización llevada a cabo por la Comisión europea en nombre de las leyes de competencia. La dinámica de esta estrategia es imponer a la sociedad europea un modelo social comparable al modelo norteamericano, individualista, sin cobertura social ni lógica de solidaridad. Y todo eso para poder «competir con armas iguales» en la «competición mundial».

      • Alex, pienso que tienes razón. Todo lleva a este razonamiento. Esta es también mi opinión despues de leer tu razonada respuesta.

        En realidad es aquello de » ¡ Piensa mal y no erraras ! «.

        • Europa no me decepciona, la tarea es dificil, quizas cometio el error entre la eleccion 1-menos paises, con mas union, no solo monetaria, tambien economica, fiscal…en vez de la eleccion realizada 2- expansionarse y dar mas entrada a mas paises.

    • Bartolomé, comparto esas preocupaciones y lo que es peor, presumo que vendrán mal dadas.

Comentarios cerrados.