Griterío sin ton ni son

Pedro Sánchez y Pablo Casado en el acalorado debate en el Congreso en el que se cruzaron palabras muy fuertes

He seguido con mucho interés desde hace meses el debate sobre el Brexit en la Cámara de los Comunes. Las calculadas excentricidades del spea­ker John Bercow, las apuradas réplicas y contrarréplicas de Theresa May, los ataques durísimos del laborista Jeremy Corbyn y las intervenciones exóticas de decenas de diputados que están viviendo el momento más crítico de la política británica desde el conflicto de Suez de 1956. La política en estado puro mostrando todas sus grandezas y miserias.

Han sacado a pasear por el Parlamento lo mejor y lo peor del idioma. Han ­utilizado el sarcasmo, las descalificaciones, la ironía y la bronca. Con palabras duras pero sin gritar y sin recurrir al insulto. El lenguaje que ponga nombre a las cosas tal como son es lo que puede salvar a la política.

La crisis ciertamente es de grandes dimensiones. En buena parte porque con frecuencia se ha despreciado el valor de la palabra y su significado. Los dos grandes partidos británicos están rotos, el país está dividido, muchos periodistas se han parapetado en trincheras ideológicas o empresariales. Hay quien defiende todavía las ventajas del Brexit y por otro lado abundan los relatos apocalípticos sobre las consecuencias de una salida dura de Europa.

En tres días han abandonado el Partido Laborista ocho diputados y tres diputadas del Partido Conservador han plantado a May y se han ido a formar una coalición de disidentes para coser los rotos del Brexit. Siguen en el Parlamento y pretenden formar un nuevo grupo que devuelva la paz cívica y política al país.

En cualquier caso, no han abandonado el instrumento del lenguaje para tirarse los trastos por la cabeza. El éxito de la serie The Crown se debe a sus intérpretes, a la recreación de una época y a la larga y accidentada vida de Isabel II como reina y como persona. Pero la gran fuerza de la serie es el lenguaje y el uso exquisito de la palabra, también en momentos de grandes cataclismos en la política y en la monarquía británicas.

Es todo lo contrario de lo que vivimos ahora aquí con la exageración de las palabras utilizadas como dardos tóxicos contra el adversario. Da pena cómo se banaliza la palabra fascismo, desde los que se defienden de las diatribas de la oposición hasta quienes la utilizan descalificando ideas discrepantes. El golpismo también se ha banalizado.

Pero Pablo Casado es probablemente el que más abusa del lenguaje procaz. A Pedro Sánchez le ha llamado a voz en grito felón, traidor, incapaz, ególatra, ­rehén, ilegítimo, chantajista, okupa, irresponsable y golpista. Dice que no ha endure­cido el discurso sino que ha descrito un personaje. Cuánta ligereza, señor Ca­sado.

Ayer Pedro Sánchez respondió llamándole mentiroso y le soltó a Albert Rivera que era un chaquetero. Un político no lo puede decir todo sin faltar al respeto a quienes le eligieron. No se dan cuenta de que la razón no la tiene quien más chilla sino quien mejor adecua la palabra a la verdad de los hechos.

Publicado en La Vanguardia el 21 de febrero de 2019

8 comentarios

  8 comments for “Griterío sin ton ni son

  1. 25/02/2019 at 11:58

    Sr.Foix: mucho ruido y pocas nueces…como siempre…

  2. Albert.
    24/02/2019 at 12:29

    Sr.Foix : Estoy meditando una vez mas sobre el grave problema …España-Cataluña.

    Y no es el separatismo ó la independencia, sino que es el mismo ¿ Porque de indignación y protesta ?… que tienen la totalidad de millones de ciudadanos españoles de la sociedad del malestar, la escacez, la desesperanza, la pobreza, y algunas veces la miseria, ect.

    Provocado por la sociedad de la abundancia, la indiferencia humana, la ludopatia de la corrupción y el enriquiciemto sin limites y la presunta corrupción del propio sistema de la gobernanza del Estado, con el consiguiente resultado del robo a la caja fiscal recaudatoria del estado, que provoca su quiebra fraudulenta y debido a ello la gobernanza se ve ob ligada a aumentar los impuestos a mansalva e ilegalmente. Ademas de dejar de pagar algunas pagas extras a sus funcionarios y congelarles los salarios y las pensiones a los juvilados a sus funcionarios, ect.

    En fin, el problema de los ciudadanos españoles de Cataluña – España es exactamente el mismo que el de todos los ciudadanos del resto de las Españas.

    Y también la falta de respeto a la dignidad y a la lengua.

    Cualquiera que quiera llegar a ganar las elecciones para presidir el gobierno de España, insultando, amenazandocon aplicar el artículo 155 de la Constitución española y no atienda a el ¿Porque ? de Cataluña que es el mismo ¿ Porque ? de España entera, de la sociedad del malestar, ect, Pues simplemente no llegará a gobernar nunca por mayoría ó no ganará las elecciones.

    No se ganan las elecciones… con verborrea e insultos y amenazando de aplicar el artículo 155 de la Consti. sin dialogar y escuchar e interpretar el ¿ Porque ? y sin obrecer y negociar intereses económicos, sociales y espirituales.

    Sin contar con Cataluña, no se ganarán nunca las elecciones generales en España.

  3. R
    23/02/2019 at 11:26

    Todo vale? esta claro que no.
    Pero que pgm son los que se ven en la TV ? Que es lo que vende? …..respondiendo a estas preguntas ,sabemos porque los politicos han caido en esta trampa.
    Al final la confinaza se reestablece, si los politicos dejan de ser una casta, y pasan a ser trabajadores funcionarios cualificados, por un tiempo, y con condiciones controladas, como los paises del Norte.

  4. carlos
    22/02/2019 at 19:21

    La realidad es que sufrimos una camada de políticos de una mediocridad y oportunismo inquietante, dedicados en exclusiva en conservar el poder y donde los ciudadanos votantes ignorados cuando no insultados.
    La perversidad del lenguaje es vergonzante y sin olvidar la falta absoluta de información racional, se piensa con el estómago.

  5. dogbert
    21/02/2019 at 17:59

    Malos modos, mala educacion, palabrotas, una politica barriobajera ejercida por trileros indocumentados.
    El borbon hablando a destiempo.
    Y por tierra mar y aire, el judici del mileni.
    Hay un ambiente tenso, descreido, desesperanzado. No me gusta.
    Y desde Roma solo nos llega oprobio. inguna brisa que nos eleve y trascienda.

  6. Josep Ramón
    21/02/2019 at 16:53

    La perdida de credibilidad por estos malos ejemplos de concordia con el uso del ataque personal por nuevos representantes políticos, lleva a recordar el estilo personal del expresidente M. Rajoy.
    Malos recambios.

  7. Alfred
    21/02/2019 at 14:52

    Es lamentable el lenguaje que se utiliza en el Congreso de los diputados. Tiene Usted toda la razón.

  8. Albert.
    21/02/2019 at 14:24

    Sr. Foix : Estoy de acuerdo en todo lo que Vd. dice.

    Diré una vez mas, nuestros políticos … NO VIVEN LA REALIDAD y por ejemplo : El Sr Casado, con su verborrea y su vocabulario de insultos, hace perder votos a su partido …PP y además queda, PRESUNTAMENTE, incapacitado para ser Presidente de España y gobernar a todos los españoles, catalanes incluidos.

    NO VIVE LA REALIDAD de España-Cataluña.

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