A remolque de la superficialidad

Cuando el presidente Trump considera que todo lo que no le gusta son noticias falsas, «fake news», la democracia tiene un problema muy serio.

Si se analiza lo que nos pasa a golpe de impacto de twitter o de tertulia improvisada podemos tener muchos seguidores o multiplicar la audiencia. Pero sin tener en cuenta el marco en el que nos movemos, sin ver las corrientes de fondo que surcan las sociedades, la nuestra y la de todos los tiempos, es muy difícil tener una cierta idea de lo que nos ocurre.

El marco es un Occidente democrático creando riqueza abundante, innovando en todos los ámbitos, profundizando en la revolución digital, pero sin saber cómo repartir los bienes creados ni escuchar las críticas que se vierten desde dentro y desde fuera.

Un cuadro general en el que las libertades están amenazadas por acumulaciones de mentiras repetidas y por falta de sentido crítico de las audiencias que responden a mensajes simples y tergiversados. Que el presidente de Estados Unidos haya llegado a la Casa Blanca y permanezca en ella más de dos años con el slogan de “fake news” a todo aquello que le desagrada o le perjudica es un problema de Estados Unidos pero también de todo el mundo occidental.

El primer ministro Macmillan decía que lo que más temía por las mañanas era la lectura de los periódicos. No se los servían en recortes seleccionados sino con el fajo de todos los diarios serios y populistas. Eran noticias y reflexiones de todo tipo, parciales y tendenciosas, exageradas y frívolas. Pero le llegaba a su despacho el sentir del país con todas sus complejidades y contradicciones. Se desayunaba con los periódicos peleándose entre ellos y todos, a la vez, peleándose con el poder del gobierno.

La crítica es imprescindible para el buen funcionamiento de una sociedad libre. La novedad hoy está en que lo que llega a las mesas de los dirigentes es un conjunto de impresiones, frases cortas, eslogans, campañas anónimas, informaciones sin contrastar, mentiras envueltas en discursos supuestamente serios, mentiras repetidas de muchas maneras… El problema es que el gobernante no alcanza a saber lo qué pasa en la sociedad a la que sirve. Con tanta información a su abasto muchas veces no se entera de lo que ocurre.

El político va a remolque de la superficialidad que le suministran los medios y la que late en la sociedad que se alimenta de emociones, de sentimientos, de reacciones improvisadas como las que se viven en los estadios de fútbol. Cuando la política se basa en las emociones se arrincona la racionalidad basada en los hechos que es la que acaba imponiéndose al final de todo proceso.

La clase política se siente tan protagonista del discurso mediático que se convierte en principal protagonistas hasta el punto que el periodismo, con frecuencia, no sabe cómo reaccionar ante una mentira solemne o ante un insulto intelectual. Se calla porque ha perdido el sentido de la crítica y el valor de lo verosímil. Por comodidad, por miedo o por intereses.

La responsabilidad de cuanto ocurre no es sólo de los políticos sino de los parlamentarios, de los periodistas, de los intelectuales y de todos los que han olvidado las lecciones de la historia. Lo que ha ocurrido puede ocurrir de nuevo. De la misma manera o de forma distinta. Pero si, como parece, la mentira está ganando terreno a la verdad la catástrofe es inevitable. Siempre ha sido así.

8 comentarios

  8 comments for “A remolque de la superficialidad

  1. Albert.
    06/03/2019 at 08:56

    Sr. Foix : Estoy totalmente de acuerdo con Vd., como dice BartoloméC, en su respuesta.

    Pienso en : La superficialidad y la realidad en que vive y comforma su mente, la sociedad de la opulencia, de la abundancia, de la riqueza, el poder y los placeres de todo tipo y pelaje.

    Comparada con la superficialidad y la realidad, en que vive y comforma su mente la sociedad del malestar, de la necesidad, de la pobreza normal ó de la pobreza extrema, de la falta de medios y de ingresos económicos, ect.

    También tengamos muy en cuenta de que, los ciudadanos de la sociedad del malestar, las necesidades y la desesperanza en el presente y en el futuro se enteran por los medios audiovisuales televisivos, radiofónicos y escritos de… como viven y se comportan los privilegiados ciudadanos de la élite del poder real, de los puestos privilegiados de los bancos ó empresas multinacionales, del deporte, del futbol, ect. de toda la sociedad del bienestar total.

    Por ejemplo : De la sociedad del super-bienestar, hace variso días, nos enteramos por los varios medios de que Cristiano Ronaldo había pagado una deuda que debía a Hacienda de… 19.000.000 de €. y veíamos sonriendo y paseando junta a una chica.

    Resumiendo : NO VIVIMOS LA REALIDAD y solo nos guiamos nuestra mente en la SUPERFICIALIDAD que se refleja de la sociedad de la abundancia.

    Pero en nuestra mente, NO QUEREMOS VER LA REALIDAD , que también se ve y se percibe en los medios audiovisulaes y la prensa, de lo que ocurre a nuestro alrededor próximo y lejano, en la SOCIEDAD DEL MALESTAR, LA DESESPERANZA Y EN OCASIONES INCLUSO LA MUERTE, de las necesidades, falta de medios, ingresos eonómicos, Guerras con bombardeos tipo terremoto, millones de gentes que huyen de la muerte y emigran hacia otras naciones muy lejanas y sin esperanzas, ect.

    En fin, para los buenos entendedores…

  2. R
    05/03/2019 at 13:43

    y la solución es? pregunto porque no se.
    Quizas los editores de revistas, prensa en general, deberian listar a los periodistas que divulgan noticias falsas, remedios falsos,populismos y otras hierbas, para dejar solo a los periodistas expertos en cada tema.

  3. 05/03/2019 at 11:32

    Sr.Foix: completamente de acuerdo con Vd…vivimos en la superficialidad y el cortoplacismo…politíca de usar y tirar…

  4. Albert.
    03/03/2019 at 22:08

    Sr. Foix : Aquest senyor de la foto, em recorda a Herr Hitler amb el seu comportament bilateral i que no vivia tampoc la realitat.

    El Mr. es idem de idem, amb l’agraban de que es super multimil-lionari en dolars i a mes a mes, es el jefe suprem, de un dels estats mes puderos del mon, en armament militar destructiu.

    Presuntament podriem estar en mans del 2nd Hitler.

    De fet fa, de moment , el que l’hi dona la gana, cuan l’hi don la gana, com el Herr citat.

    • Albert.
      04/03/2019 at 07:13

      P.D. Pienso que una sola persona puede alterar, trastornar e incluso cambiar a su antojo y capricho, todo el equilibrio mundial y la convivencia en la paz negociada y aceptada, entre los humanos con diferentes mentalidades e interess económicos de varias naciones.

      Talmente hizo un solo hombre, Herr Adolf HItler. Recordemos el antes, el durante y el despues de la 2ª Guerra Mundial, donde murieron unos 60.000.000 millones de personas.

      La historia se repite…… PORQUE NUNCA VEMOS LA REALIDAD.

      La sociedad humana es confiada y candida. Cuando empezó a figurar Herr Hitler la sociedad, los políticos y los banqueros NO VIVIAN LA REALIDAD Y contribuyeron a auparle en el poder decisorio máximo, porque todos creyeron que sacarian muchisimo mas beneficio económico, de poder y de riqueza, ellos mismos.

      Al/a buen/a entendedor/a.

  5. dogbert
    03/03/2019 at 21:00

    Un excelente (para variar) articulo de nuestro anfitrion.
    La democracia esta malita, las mentiras lo inundan todo y parece que estamos en el entremes de una mala comida.
    Solo nos salvara una dieta de verdad rigurosa.
    El miercoles (de ceniza) empieza la Cuaresma. Aprovechen!

  6. david g
    03/03/2019 at 19:13

    artículo simplemente extraordinario. para recordar y enseñar en las escuelas (todas, no solo las de periodismo) por muchos años.

    • Perogrullo
      05/03/2019 at 09:15

      Y también a los editores.
      Todavía alucino de qué hacía Eduard Pujol al frente de RAC1.

Comments are closed.