Crisis de las elites

Nigel Farage, fundó hace seis semanas el Partido del Brexit y ganó las elecciones europeas por más de un 30 por ciento de los votos. El Partido Conservador quedó en quinto lugar.

Lo que esta época necesita son liderazgos claros que respondan a los intereses de las mayorías pero también a la protección de las necesidades de las minorías. Isaiah Berlin decía que hace falta menos ardor mesiánico, más escepticismo culto, más tolerancia con las idiosincrasias, para que cada uno pueda alcanzar más o menos sus ambiciones personales.

En el caso del Reino Unido, de Italia y también de España, en todas partes de Europa, asistimos a la muerte de las élites o, dicho de forma más prosaica, a la desaparición de la clase dominante, las ruling classes que marcaban el rumbo en las democracias liberales. Podían ser conservadoras o de izquierdas, más o menos acaudaladas o de clases medias o trabajadoras, pero tenían un hilo conductor de servicio, de progreso y de proteger a las minorías y respetar a los que tenían ideas distintas.

Una de las ideas políticas que recorren Europa es el desprecio al adversario y la imposición de criterios ideológicos que no respetan los derechos de los otros y de las minorías. El éxito en las elecciones europeas del Partido del Brexit, fundado hace seis semanas por Nigel Farage, es una muestra del populismo más reaccionario que llevará a un gran país a la deriva en todos los campos.

Ni la patronal, ni los sindicatos, ni la prensa han sido capaces de encauzar la crisis provocada por un referéndum planteado sin tener claras sus consecuencias en el caso de que ganara el Brexit. Dos primeros ministros han tenido que dimitir y no se sabe cómo el país va a recuperar la armonía y el sentido práctico de la política que siempre han caracterizado a los británicos.

Es esencial en democracia conseguir el apoyo de los ciudadanos para poder gobernar. Pero con los votos no basta si las políticas prometidas no se ejecutan o si una victoria se traduce en la noche electoral en hablar de cuestiones que nada tienen que ver con la gestión de una ciudad o de un gobierno.

Ernest Maragall ganó las elecciones de Barcelona por unos cinco mil votos de diferencia y de lo primero que habló fue de la crisis del procés de Catalunya. Carles Puigdemont obtuvo una victoria espectacular con más de un millón de votos que él mismo afirmó que le servirían para derrotar al Estado español.

Maragall consiguió 10 concejales de 41 y pretende gobernar en solitario cuando Iceta y Valls han salido para frenarle el paso e intentar construir una mayoría alternativa. Puigdemont obtuvo más de un millón de votos y no sabe qué hacer con ellos.

La buena política no es una cuestión de vencedores y vencidos. La política no es una guerra sino un intento civilizado para administrar la complejidad de los intereses ciudadanos. En ocasiones da la impresión de que somos incapaces de escucharnos unos a otros para que de una vez por todas podamos tener un debate serio y cívico sobre las inevitables diferencias que caracterizan a cualquier sociedad libre y a las que siempre es posible encontrar soluciones pactadas a través de transacciones.

Publicado en La Vanguardia el 30 de mayo de 2019

  4 comentarios por “Crisis de las elites

  1. Estoy leyendo ellibroo Jugarse la Piel de Nicholas Nassim Taleb, las ideas que expone cuestionan los análisis que hacemos de la realidad.

    Las élites no son estáticas y si lo son desparecen porque no se adaptan a la nueva situación, a los cambios. Es un hecho que Europa no ofrece las mismas garantías sociales a los ciudadanos que hace una decada o más. Las élites provocaron una crisis enorme que ahora las estña destruyendo, y los ciudadanos lo saben. Los que provocaron la crisis no se jugaban la piel, estaban en sus oficinas y escaños a salvo; es más se pagó a los bancos y cajas el rescate de sus pérdidas, cuando se debían haber dejado caer… Sí, habría provocado un caos pero al menos habría sido más justo, eso si tendrían que haber hecho frente a demandas millonarias por sus prácticas fraudulentas (solo pagaron algunos ejecutivos menores con algún caso de mayor relieve).

    Ahora aparecen nuevas élites porque las viejas siguen sin cambiar. Solo hay que ver la gestión política de los resultados de las últimas elecciones. Las personas observan como los políticos están preocupados por su futuro pero no por el de sus votantes o países, hacen ver que sí pero las personas no son tontas quieren hechos no palabras. Se están cansando de la cháchara inútil o repetitiva, y cuando aparece alguién que habla como ellos lo siguen. Será malo o no adecuado pero o bien los que les votan son «tontos» o lo son las élites.

    Un ejemplo: la Sra Colau no sabe si sube o baja pero Barcelona no puede esperar y tampoco ser utilizada en una batalla entre Catalunya y España. El Sr. Iglesias entorpece la nominación del Sr. Sánchez solo por salvar su posición; ya que parece más inteligente pactar sin forzar entrar en el gobierno que lo contrario. Esto es lo que enfada a las personas: la pérdida de tiempo en escena de Juego de Tronos, en vez de arremanagarse y trabajar para solucionar los problemas.

    • Si, debieron haber dejado caer a Cajas y Bancos mal administrados y corruptos.
      En Islandia lo hicieron y no paso nada que no se pudo capear.
      42.000 millones de €, que fueron mas, es mucho dinero.

      • Bueno aqui las cajas en un 90 % ya quebraron todas, unas caidas, otras absorvidas por bancos, con deutas por las ayudas del banco central de europa…

  2. La buena politica no es dedicarse al monotema en exclusvidad,tanto en UK como en Cat….la buena politica es dedicarse a la captación inversiones, dedicarse a la gestionar eficiente de la hacienda, es decicarse al estudio de futuros escenarios, planificar, adaptarse y si es posible ser pionero de los cambios y no arrastrarse y depender de los demas.
    Europa ‘last call’: ahora o nunca

    https://www.viaempresa.cat/es/opinion/xavier-ferras-europa-last-call-ahora-o-nunca_1932999_102.html?

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