Un diseño para debilitar Europa

La Unión Europea pierde Gran Bretaña pero tiene fuerza suficiente para superar los intentos de la geopolìtica para debilitarla.

Se acerca el día de las despedidas en Bruselas y Estrasburgo. El Reino Unido se va de la Unión Europea el 31 de enero. Será una ruptura cordial, con muchos intereses económicos y humanos en juego, pero un duro golpe para la Unión Europea. Los británicos han pagado ya un precio muy alto por el divorcio que de momento sólo se puede medir por las profundas divisiones internas en un país que no acostumbraba a resolver sus diferencias a través de referéndums.

Gran Bretaña ha superado todas sus crisis en el fragor dialéctico del Parlamento, donde las palabras más gruesas conviven con las ironías más sutiles. En su retirada de Europa han ofrecido un espectáculo al mundo sobre las ventajas de los debates para defender posiciones radicalmente contrapuestas.

El Brexit no debe afectar la realidad europea abierta, democrática, solidaria y humanista

Tras las experiencias de los referéndums del 2014 en Escocia y el del Brexit del 2016 se ha vuelto al ejercicio de la ­democracia representativa. Boris Johnson ha tenido que convocar elecciones y obtener una amplia mayoría en los Comunes para poder ejecutar el Brexit, aunque será imposible que los temas pendientes de la ruptura se puedan resolver por todo este año 2020.

Comentaba The Economist hace ahora un año la reticencia a convocar consultas a lo largo del siglo pasado en el Reino Unido. En 1945, Clement Attlee denunció los referéndums como un instrumento “ajeno a todas nuestras tradiciones y un instrumento del nazismo”. El laborista Harold Wilson, que convocó el primer referéndum en 1975 para ratificar la permanencia en la entonces Comunidad Económica Europea, había desautorizado los referéndums como una idea “extraña a nuestros usos que abre la remota posibilidad de preguntar sobre la abolición de los impuestos”.

La muy conservadora Margaret Thatcher calificó los referéndums de “un dispositivo para dictadores y demagogos que pondría en peligro a las minorías y destruiría la soberanía parlamentaria”.

El caso es que el Brexit se celebró y Gran Bretaña dice adiós a la Europa a la que llamó a la puerta en 1963, siendo Harold Macmillan primer ministro y recibiendo un rotundo no por parte del general De Gaulle. Posiblemente no debería haberse aceptado el ingreso en 1973, porque los criterios utilitaristas de la diplomacia británica no coincidían con los que nacieron con el tratado de Roma.

Inglaterra ha sido aliada y ha estado en guerra con prácticamente todos los estados europeos continentales. Aunque es un pronunciamiento muy conocido, vale la pena citar aquella expresión de lord Palmerston cuando dijo que “Inglaterra no tiene amigos ni enemigos, sólo tiene intereses”.

La última experiencia conjunta franco-británica, la expedición de Suez de 1956, fue una derrota anímica y real para los dos países, que no contaron con la aprobación del presidente Eisenhower y que arrastraban la devastación de la guerra. El primer ministro Anthony Eden perdió el cargo como consecuencia del fiasco de aquella fallida expedición.

Seis países europeos se reunieron aquel mismo año en la ciudad italiana de Mesina para poner los fundamentos del tratado de Roma. Eden envió a un observador a aquel encuentro, que regresó desconfiado, de­jando una nota a los reunidos que decía: “Dejo Mesina satisfecho, porque aunque ustedes se sigan reuniendo no van a acordar nada; si acuerdan algo, no se traducirá en resultados, y si hay resultados, condu­cirán a un desastre”.

Inglaterra forma parte principal de la civilización europea. Durante tres siglos ha intentado imponer su hegemonía aliándose con los países más débiles para derrotar al poderoso. Casi siempre ganó. En la UE han tenido que adaptarse a unas reglas que no eran suyas. Y se van en un repliegue que altera la estabilidad europea pero también pone en peligro la unidad del Reino Unido. Nadie ha salido ganando.

La ejecución del Brexit ­tiene consecuencias geopo­líticas que afectan nuevamente a Europa como laboratorio de las grandezas y miserias del mundo en los últimos siglos. La fuerza de la Unió Europea como potencia no interesa a Rusia, Estados Unidos y tampoco a China.

La política de Trump rompe con la probada tradición atlantista de Estados Unidos que ha garantizado la seguridad en Europa durante más de setenta años.

Europa puede superar el Brexit y, posiblemente, ganar en cohesión y en eficacia. Lo que será más difícil combatir es la confluencia de intereses para que el modelo europeo, abierto, democrático, solidario y humanista, pueda resistir el fuego abierto que llega de los viejos amigos y aliados en Washington y de los siempre adversarios gobiernos de Moscú en tiempos totalitarios o en la actual democracia de los oligarcas. Los chinos sólo pretenden hacer negocios sin querer transformar nada. No hay ningún acontecimiento político de fondo en Europa que no responda a un diseño confuso y descoordinado de las tres grandes potencias que converge en debilitar la misma idea de la UE.

Publicado en La Vanguardia el 22 de gener de 2020

7 comentarios

  7 comments for “Un diseño para debilitar Europa

  1. CatdeMelb
    23/01/2020 at 12:44

    No olvidemos que en la Unió Europea hay actualmente presos políticos. Este hecho contrasta con la idea de una Europa abierta, democrática, solidaria y humanista.

  2. Francesc
    23/01/2020 at 01:05

    La Unión Europea va a tener problemas con multitud de países que son miembros desde hace poco que estaban en la órbita soviética porque hicieron transiciones a lo bestia desde sistemas socialistas al capitalismo de libre mercado pasando de largo del estado bienestar. La mayoría de estos países con gobiernos conservadores no sólo se aferran a la tradición no aceptando la globalización cultural, sino que también mantienen dentro de sí pulsiones atávicas entre ellos, hacia Rusia, y todo aquello que consideran ajeno.
    Esto va a ser explotado abiertamente por los Estados Unidos.
    Los países de Visegrado se niegan a aceptar refugiados musulmanes porque consideran que no se integran en su cultura. Si no hay una política de inmigración común y realista, en cada país crecerá el rechazo hacía los gobiernos que no gestionen bien este asunto y en su conjunto hacía la Unión Europea.

    Esto va a ser explotado por todos los grupos patrióticos y neo-fascistas.
    Hay otro hecho que no se si conocéis: en Lituania, Estonia, y Letonia hay decenas de miles de personas que han nacido ahí que no tienen la ciudadanía y por lo tanto no puede votar en las elecciones generales. Estas personas cuando nacieron tenían la nacionalidad soviética y cuando se produjo el proceso de las independencias pasaron a ser apátridas.
    Esto lo impugna todo y va a ser explotado abiertamente por Rusia.
    Es fundamental también una política internacional y defensa comunes. Porque las crisis en otras latitudes por efecto de la globalización terminan afectándonos.

    Pero en mi opinión la cesión de SOBERANIA sólo será posible si se construye un verdadero ESTADO europeo DEMOCRÁTICO. Si los ciudadanos europeos interpretan que ceden su soberanía a una entelequia, que aplica una determina política económica y social que socaba los derechos adquiridos como ciudadanos de sus respetivos países, el proyecto fracasará. Si por el contrario se cede soberanía, se democratiza la Unión Europea, y se crea un verdadero Estado con su respectivo presupuesto y se articula una política social compartida, el éxito está garantizado.

    Este seria el paso de la Europa de los Estados a la Europa de los CIUDADANOS.
    Podemos avanzar, abandonar, o quedarnos como estamos, pero en esto último con las problemáticas globales hace que el tiempo corra en nuestra contra.
    Prestar mucha atención a lo que sucede en Francia porque ahí ahora se dirime hacía donde puede ir la Unión Europea.

  3. Francesc
    22/01/2020 at 23:52

    Dice «Seis países europeos se reunieron aquel mismo año en la ciudad italiana de Mesina para poner los fundamentos del tratado de Roma. »

    Propongo que España, Francia, Alemania, e Italia, promulguen un plan de acción conjunto al que se podrían sumar sin problemas el resto de países fundadores más pequeños.

    Saludos cordiales

  4. dogbert
    22/01/2020 at 19:14

    Los democratas con el impeachment estan haciendo campaña a favor de Trump que sera reelegido en noviembre. Entonces es cuando pondra en marcha con su sosias Boris del Reino Unido, la batidora definitiva para dejar a Europa sin fuerza de ningun tipo.
    El continente esta viejito, malito y sin resuello. Y mas solo que la one.
    Ay Europa Europa… Sr. Foix que malament que ho tenim…

  5. Albert
    22/01/2020 at 18:18

    Sr. Foix : Estoy de acuerdo en todo. Tomo nota en especial del último párrafo. Porque lo que nos dice es la realidad.

  6. Alfred
    22/01/2020 at 13:00

    De Gaulle tenía una idea muy certera, de cuales eran lon intereses británicos.
    Saludos.

  7. Santiago
    22/01/2020 at 12:25

    Molt clarificador con sempre

Comments are closed.