Como en el juego de la gallina ciega

Es interesante conocer el ideario de los manifestantes pero es mejor averiguar las causas de las protestas

La pandemia ha planteado un malestar generalizado que sobrepasa las fronteras, las ideo­logías y los gobiernos nacio­nales. Entramos en el noveno mes de convivir con el coronavirus y sus ­estragos con la confianza de que las predicciones del doctor Josep Baselga se confirmen y que en el mes de marzo se pueda disponer de una vacuna para ser distribuida de forma masiva.

En el periodo más eufórico de los logros de la ciencia y de las tecnologías que penetran en la intimidad de cualquiera que use un móvil, ha aparecido un virus que todavía no sabemos cómo combatir. Ni tampoco cómo ha causado la muerte a más de un millón de personas en todo el mundo.

La pandemia nos ha recordado que también la sociedad del conocimiento tiene sus limitaciones y no alcanza a conocer todos los secretos que esconde la naturaleza. En cuanto se descubra el remedio a esta pandemia aparecerán nuevos interrogantes que pondrán a prueba la capacidad de la ciencia para descubrir los misterios indescifrables de la existencia. Así ha ocurrido siempre.

La incertidumbre y el miedo fuerzan a los investigadores a acelerar sus programas para encontrar la vacuna. A los políticos les obliga a tomar decisiones que afectan a la vida de millones de personas sin saber si son las que frenarán la expansión del virus y neutralizarán el pánico social que se ha apoderado de la humanidad entera.

El ministro Salvador Illa habla resignado de “fatiga pandémica” para resumir un es­tado de ánimo que va más allá de los daños letales causados hasta ahora por el contagio global. La fatiga ciudadana es consecuencia del juego de la gallina ciega a la que todos los gobiernos han sometido a sus poblaciones. Han dado palos de ciego por si en algún ­momento se acierta en un golpe, se rompe la olla y se gana así la partida. Aquella nueva normalidad que nos prometió Pedro Sánchez nos ha traído un nuevo estado de ­alarma, esta vez con una cobertura de seis meses y sin necesidad de tomarse la molestia de acudir al Congreso para revalidarlo cada dos semanas como en los meses de marzo, abril y mayo.

Pensar que nuestro caso es único sería desconocer lo que ocurre en nuestro entorno. Todos los gobiernos europeos están corrigiendo políticas con iniciativas severas que no garantizan el control de la pandemia y que, además, perjudican seriamente a la buena marcha de la economía. Podemos estar satisfechos de que los gobiernos europeos no practican el negacionismo ni se mofan de quienes toman las precauciones de la mascarilla como ha hecho Donald Trump a lo largo de la campaña.

La fatiga pandémica de la que habla el ministro Illa tiene sus válvulas de escape en las manifestaciones nocturnas de los últimos días que han derivado en actos violentos y vandálicos que han sorprendido a la policía y a los políticos. La mayoría de los manifestantes son jóvenes que lo pueden hacer desde posiciones extremas, de derechas o de izquierdas, pero también son pequeños em­presarios de la restauración o del taxi que advierten que no levantarán cabeza si el estado de alarma les obliga a tener cerrados sus negocios.

Una encuesta del Ayuntamiento que se dio a conocer el lunes revela que el paro ­juvenil en la ciudad de Barcelona se ha ­doblado en un año. ¿Qué horizontes tiene una juventud que no vislumbra una salida digna a su futuro? Discutir sobre quién ins­tiga a los jóvenes a manifestarse puede responder a los cánones del debate político. ­Pero es inútil porque el problema existe y no se resuelve con la dialéctica de buenos y malos, sino aceptando la realidad tal cual es y buscando las soluciones más asequibles.

En todas las grandes ciudades se pueden ver las colas del hambre de miles de personas que esperan su turno para que les en­treguen la ración de comida para el día. En la campaña electoral norteamericana hemos visto estas imágenes mientras Donald Trump prescindía de las normas de prevención más elementales blandiendo la ley del más fuerte como antídoto para desafiar la pandemia.

Este año 2020 estamos comprobando lo que el papa Francisco advierte en su última encíclica cuando dice que “el mundo avanzaba implacable hacia una economía que, utilizando los avances tecnológicos, procuraba reducir los costos humanos y algunos pretendían hacernos creer que bastaba la libertad de mercado para que todo estuviera asegurado… Presos de la virtualidad, hemos perdido el gusto y el sabor de la realidad”.

Habría que desactivar la polarización que hemos fabricado en las sociedades democráticas. La confrontación tiene sabores nacionales o locales, pero el problema se reproduce en todos los sistemas libres de maneras diferentes e igualmente irreconciliables. No nos engañemos, la rabia y el desconcierto imperantes no se apaciguarán mientras no se restablezca la confianza entre los actores políticos, que deben valorar que sin unas instituciones fuertes y respetadas es imposible el buen gobierno en situaciones muy críticas como las que se avecinan. Es interesante conocer el color de los manifestantes, pero es mejor averiguar las causas de las protestas.

Publicado en La Vanguardia el 4 de diciembre de 2020

  8 comentarios por “Como en el juego de la gallina ciega

  1. Mirando el futuro….Grupo de trabajo sobre actuaciones para la reconstrucción del entorno productivo en el contexto del Next Generation EU Program y del Marco Financiero Plurianual de la UE

    Líneas principales de actuación:

    Ciencia, innovación y transferencia tecnológica

    Energía, recursos naturales, medio ambiente y transporte

    Fiscalidad y reforma de la Administración Pública

    Sanidad y Servicios Sociales

    Educación

    Industria y turismo

    Mercado laboral

    La economía del mundo rural

    https://lnkd.in/e4Aaz37 https://lnkd.in/e7uYMDB

  2. Sr.Foix: este sistema tal y cómo está montado a nivel de gastos y derroches es insostenible…

  3. Sr. Foix : He leido con atenció, su artículo titulado …. ” Como en el juego de la gallina ciega ” … y la conclusión y la sintesis ya la sefine Vd. en la frase final, del artículo, donde escribe … ” Es interesante conocer el color de los manifestantes, pero es mejor averiguar las causas de las protestas ”

    Esto me recuerda el conflicto que existe entre la España, la Cataluña y la aplicación a Cataluña, del artículo 155 de la Constitución, sin llegar nunca a preguntarse, entre los mismos aplicadores del art. 155, … simplemente …” ¿ PORQUE ? … del comportamiento de Cataluña, sus quejas y sus reclamaciones de respeto a la dignidad…Que de hecho y en realidad es lo mismo exactamente para cualquier ciudadano español del resto de las Españas.

    Pues a todos se nos debe respetar, por igual, nuestra dignidad de interlocutores.

    Para cotizar y pagar al Estado, somos considerados españoles, pero para percibir los derechos y beneficios correspondientes, somos considerados quejicas e insolidarios catalanes.

    Algo falla…

  4. Sr. Foix, tiene razón cuando nos dice que no nos centramos en la realidad. Soy de la opinión que el sistema económico ha mostrado carencias que, en.ciencia, implicarían su probable falsedad, según Piper, al ser incapaz de estar preparado para una situacion que se sabía que ocurriría, dos avisos previos muy serios: SARS-CoV1 y el MERS. Esto era y es realidad, no se tomó nota. Por otra parte, aceptamos que la gripe provoque del orden de 15000 muertes anuales, y mi pregunta es: Por qué? Hay métodos para reducir la transmisión y limitar los contagios, la medida más importante es la vacunación voluntaria pero no hacemos mucho más. La educación en salud pública es deficiente, y la prevención implica reforzar los CAPs, y eso cuesta dinero, y no se hace.

    • Incorporar 1000 fallecidos más, de golpe, tampoco saben contar.
      Es de vergüenza ajena.
      Y no pasa nada.

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