La compasión en la política

Las burlas hirientes de Trump a la enfermedad de Biden no son humanas.

Cuesta acostumbrarse a los modos de Donald Trump. Desprecia al débil y ataca a los frágiles. En su visita al Detroit Economic Club fue abucheado por un grupo de trabajadores, que le recordaron a gritos sus relaciones con el clan de Jeffrey Epstein, el financiero que se suicidó en la cárcel estando en prisión preventiva. Estuvo en el centro de un gran escándalo global de abusos sexuales y tráfico de menores.

Trump se guía por tres principios que le han llevado a considerarse no solo el líder de Occidente sino el gran estratega global: atacar al enemigo, negarlo siempre todo y, pase lo que pase, declararse siempre ganador.

Sus imitaciones son hirientes y a veces crueles. En su discurso en Detroit se humilló falsamente con una tos burlona del expresidente Joe Biden­, que padece cáncer de próstata en una fase agresiva con metástasis. La sala no se rio y respondió con un silencio total ante una burla innecesaria.

Aunque pueda parecer una ingenuidad en el ámbito de la política en tiempos de las redes sociales, la compasión es una de las cualidades que hacen grandes a los políticos. Es cuando un gobernante reconoce la dignidad humana, también del adversario, cuando les separan posicionamientos irreconciliables.

La superioridad que Trump piensa que le da el poder, la fuerza y el dinero le convierten en un líder temido pero no respetado. Se me ocurren algunos ejemplos de políticos contemporáneos que serán recordados por su vertiente humanitaria.

Nelson Mandela pasó 27 años en la cárcel y cuando llegó al poder evitó la venganza y promovió la reconciliación nacional aceptando la actividad pública de sus antiguos carceleros. Recurrió al perdón y a la compasión para evitar una guerra civil.

Angela Merkel invocó la responsabilidad moral en la crisis de los refugiados del 2015 permitiendo la entrada en Alemania de más de un millón de sirios que huían de la guerra. Con aquella decisión empezó su declive político. La austeridad extrema del presidente uruguayo José Mújica humanizaba el dolor de los pobres. En cualquier caso, ridiculizar la enfermedad, la edad o un defecto del adversario es la cara más fea de la política. Llegará un día en que Trump experimentará también el peso de sus limitaciones.

Publicado en La Vanguardia el 15 de enero de 2026

  1 comentario por “La compasión en la política

  1. Buenas tardes
    Un artículo lleno de sabiduría. La hibris del poder es una locura, una borrachera que produce resacas muy dolorosas. Un cálculo erróneo de ese poder será fatal por despreciar a la incertidumbre y sus imprevisibles consecuencias. No hay racionalidad, es una mente antigua incompatible para la supervivencia humana en la época de la IA y las armas nucleares.
    Saludos

Responder a José A García Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *