Groenlandia, la furia de un vanidoso

Trump ha escrito al primer ministro de Noruega diciéndole que como no le dieron el premio Nobel de la Paz va a ejecutar en solitario la política exterior de Estados Unidos. Insiste en la incorporación de Groenlandia.

No es una noticia falsa. Donald Trump ha escrito al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, diciéndole que “teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras y MÁS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”.

La carta ha sido confirmada tanto por la Casa Blanca como por la oficina del primer ministro en Oslo. El presidente norteamericano insiste en que quiere incorporar Groenlandia a Estados Unidos a través de una compra, un acuerdo con Dinamarca o por la fuerza.

Estamos en tiempos desorientados. Trump considera que Groenlandia pertenece a Estados Unidos. Al fin y al cabo, dice, los daneses llegaron allí hace unos siglos con unas barcas. Lo mismo, exactamente, que el Myflower llegó a lo que hoy es el estado de Massachussetts en 1620. Al margen de la inconsistencia de los argumentos de Trump, estamos al borde de la quiebra de una alianza entre Estados Unidos y Europa que ha sido fructífera y amical desde el fin de la II Guerra Mundial. Europa se ha beneficiado pero Estados Unidos, también.

Europa ha estado al lado de Ucrania durante y después de la invasión de Putin. Durante cuatro años. Y sigue apoyando a Zelenski con millones de euros, inteligencia militar y voluntad política. Joe Biden y también Trump han suministrado material militar y millones de dólares a Ucrania. Pero Trump no ha condenado la invasión y ha afirmado en varias ocasiones que la guerra la empezó Ucrania, una mentira fácilmente comprobable. El hecho de que Trump haya propuesto a Putin para formar parte de la Junta de la Paz en Gaza es un sarcasmo. El presidente americano trata con más simpatía a Putin que a la Unión Europea.

Todo indica que Trump ha roto mental y estratégicamente con los aliados que formaron una alianza militar (OTAN) para combatir a la Unión Soviética de Stalin bajo el liderazgo del presidente de Estados Unidos.

Como no le dieron el premio Nobel de la Paz va a aplicar nuevos aranceles contra aquellos países que no le secundan como pacificador global en unas ocho guerras que nadie se ha molestado en enumerar. Todo es el despropósito de un hombre o de una idea compartida por un núcleo de estrategas que le rodean para volver al colonialismo del siglo XIX. No son antieuropeos sino que les gustaría una Europa en línea de los partidos de extrema derecha que están avanzando en todos los estados europeos cada vez que se celebran elecciones.

Estamos en una situación nueva, peligrosa y desconcertante. Una anexión de Groenlandia en contra de la voluntad de sus habitantes y sin el acuerdo explícito del gobierno de Dinamarca equivaldría a una ruptura de la Alianza Atlántica para entrar en el terreno de lo desconocido. La posibilidad de una nueva guerra de grandes  dimensiones no es descartable.

Ha llegado el momento de que Europa y todos los países que comparten una idea de libertad política y comercial se planten ante una persona ególatra, vanidosa, populista, incapaz de convencer con argumentos y que recurre a la amenaza de la fuerza si no consigue su objetivo. Esta situación no se sostiene.

  1 comentario por “Groenlandia, la furia de un vanidoso

  1. Tiene cierto sentido que Donaldo se entienda mejor con Vladimir que con tota aquesta colla de comisionistes figaflors de la UE.
    He tenido que leer la noticia dos veces y asegurarme de que no estamos en dia de inocentes. Alemania ha mandado quince soldaditos a Groenlandia a comprobar el estado de tot plegat y se han vuelto a casita al cerciorarse de que todo estaba en estado de revista.
    En fin Sr. Foix, no ens atabalem que per aqui no pasara res de res. Tot plegat aigua de «Vichy». No se si me entiende.

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