La realidad de la inmigración

Autoridades, encabezadas por el president de la Generalitat, y vecinos guardaron un minuto de silencio por las víctimas del incendio de Manlleu
(Siu Wu/ Efe)

La tragedia de la muerte de cinco jóvenes en el incendio de un trastero en el último piso de un edificio de Manlleu ha conmocionado a la segunda ciudad de Osona, después de Vic.

La reacción de la población y del Ayuntamiento ha sido la de ayuda, compasión y solidaridad con las familias de las víctimas. En espera de que se conozcan todos los detalles del letal siniestro, es interesante resaltar lo que decían ayer en este diario los compañeros y maestros del instituto de los jóvenes fallecidos.

En una ciudad en la que uno de cada cuatro residentes es de nacionalidad extranjera y el 28,2% ha nacido fuera de España, una maestra y vecina de Manlleu dice que “las escuelas realizan una gran labor de integración que no encuentra continuidad en la sociedad ni en la política”. El bloque donde se produjo el siniestro está ocupado mayoritariamente por familias de origen magrebí y el barrio cuenta con más del 55% de extranjeros.

La realidad demográfica de Catalunya, de España y de Europa es la que es y sería un despropósito convertir la inmigración en un problema en vez de buscar una solución que por muy compleja que sea tiene que pasar por la integración social, laboral y política de los recién ­llegados.

Catalunya, nos cuenta Vicens Vives, es un país de paso y de mestizaje y “desde la época condal primeriza se nos dice que Vic fue poblado reuniendo hombres de diversas procedencias y razas. Y desde entonces el movimiento inmigratorio no ha cesado”. Según el Idescat, la población extranjera en Catalunya es del 16%, una cifra relativamente estable desde hace diez años.

No hay invasión ni reemplazo. Sin la llegada de extranjeros la ­agricultura, los trabajos más manuales, la hostelería, el cuidado a la gente mayor colapsarían. La economía se resentiría gravemente y la curva demográfica se hundiría todavía más.

La experiencia en Europa nos indica que la creación de guetos es la peor solución. Y atizar el odio al otro, al diferente, al extranjero, al que practica otras creencias, al que piensa distinto, es el camino más directo hacia la confrontación civil. La tarea integradora de las escuelas tiene que continuar en la sociedad y en las políticas públicas.

Publicado en La Vanguardia el 19 de febrero de 2026

  3 comentarios por “La realidad de la inmigración

  1. El meu condol a les famílies. El que diu de la immigració és cert. però cal ser valents i dir tota la veritat.
    Perquè l’accident, per les causes que siguin, no pot ser sols l’oficial, del fum de la crema d’un matalàs. Cal dir tota la veritat, si no es pitjor. No potser que els mitjans de comunicació publiquin els noms fotos i dreçes, etc dels simples encausats (no condemnats) con si fossin ja condemnat a escarni públic. Això ho feia la inquisició i encar dura. En canvi ens volen colar que el fum del matalàs cremat per una colilla va ser la causa del incendi i de lqa desgraciada mort d’aquells joves.

  2. Comparto el dolor por la tragedia de Manlleu y su llamada a evitar el odio. Sin embargo, creo que su artículo simplifica algunos aspectos relevantes.

    Primero, las cifras demográficas no son “estables”: Cataluña supera ya el 18 % de población extranjera y cerca del 25 % nacida en el extranjero, con un crecimiento impulsado casi exclusivamente por la inmigración. No es una “invasión”, pero sí un cambio acelerado que merece más matices.

    Segundo, aunque la inmigración sostiene sectores clave, también genera presión en vivienda, educación y servicios en barrios con alta concentración. En zonas con más del 50 % de población extranjera, el riesgo de guetización es real y no se resuelve solo apelando a la integración escolar.

    Tercero, la comparación histórica con el mestizaje tradicional catalán no es plenamente equivalente: las migraciones actuales son más rápidas, globales y culturalmente diversas, lo que plantea desafíos adicionales de cohesión.

    Evitar la xenofobia es esencial. Pero para que la integración funcione, también hay que reconocer las dificultades objetivas y plantear políticas concretas: control de flujos, vivienda, prevención de guetos y refuerzo de los elementos comunes de cohesión.

  3. Nacionalizaciones masivas y ser hijos de extranjeros casi la mitad de los jóvenes son la única causa de que los extranjeros no tengan alcanzado el diecisiete por ciento en Cataluña.
    en conjunto todo ello cuadra con que lacapacidad adquisitiva de nuestros salarios está muy estancada desde que en tiempos de Aznarse inició la inmigración extranjera masiva. Subyacientemente a todo el postureo integracionista están empresarios que cifran sus ganancias en trabajo pocamente cualificado para puestos de trabajo sin incremento de productividad.
    De cocodrilo son las lágrimas de quienes aseveran ir a ser personas cuyas cotizaciones no alcanzarán a sufragar sus jubilaciones ni las atenciones de la seguridad social quienes vayan a pagarnos las pensiones futuras, ello sí, de cuando ellos mismos, los que se rasgan las vestiduras, estuvieren muertos desde hará lustros: Después de ellos, el diluvio.
    Cierto es que algunos extranjeros espabilados se cualifican en España; solamente que numerosos de ellos después van a países másmente ricos a rentabilizar cualificaciones adquiridas en España y en gran medida a costa de nuestro erario.
    ¿Y quién derrama lágrimas por las pérdidas que de capital humano nos infligimos a nosotros mismos haciendo que nuestro «modelo dee crecimiento» expulse a gran parte de nuestros jóvenescualificados para los cuales no hay puestos de trabajo suficientemente remunerativos correspondientemente a las cualificaciones que nuestros presupuestos públicos y universidades gratuitas les han conferido ?¿Y quién se compadezca de tantos padres y madres reducidos por lo tanto a no ver presenncialmente sino de pascua a San Juan a sus expatriados hijos?
    En cuanto a que Cataluña se constituyó y pobló a base de gentes «unndique procedentes», resulta que casi todos eran europeos,que la inmensa mayoría eran cristianos, casi todos tenían románico el idioma materno, que no había pie de igualdad, sino de inferioridad y/o segregación jurídicas para quienes no reuniesen tales características y que, por si fuera poco, la genética viene reiteradamente afirmando y remachando que Cataluña y Vascongadas tenían genéticamente en común el haber permanecido poco menos que idénticas a la genética general ibérica de hace tresmil años (Lalueza et alii).
    A Cataluña se le añade el lastre de que ninguno de los inmigrantes que hace dos años daban imagen igual a la de que Lérida el día de su fiesta mayor fuese ciudad entre magrebí, sahariana y subsahariana tiene el catalán por idioma materno.
    ¿cómo narices, por cierto, sea de esperar que alumnitos alóctonos se integren con alumnitos autóctonos en aulas en las cuales a menudo lo único autóctono, si lo sea, es la maestra y poco más?
    Esconder la cabeza debajo del ala no es solución alguna y negar el problema lo exacerba y, muy comprensiblemente, va engrosando de más y más votos a Vox y a Aliança Catalana.

Responder a Javier Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *