
Víktor Orbán se presenta nuevamente a las elecciones en Hungría del próximo domingo tras 16 años en el poder. Aliado de Putin y Trump pasa las informaciones de Bruselas al Kremlinn y a la Casa Blanca. Es la quinta columna del antieruropeísmo.
Un día se sabrá el secreto mejor guardado de la crisis global que nos afecta a todos. ¿Qué tipo de relación existe entre los presidentes Trump y Putin? No se sabe si hablan a menudo, si se comunican a través de terceros o interactúan con sus respectivos servicios de inteligencia.
No soy partidario de las teorías conspirativas o de los fantasmas que agitan historias falsas para llegar a conclusiones interesadas.
Los hechos son que Trump no ha criticado nunca abiertamente a Putin. Ha ayudado a Zelenski tras pegarle una bronca grosera en el despacho oval, pero no ha responsabilizado a Rusia de la invasión de Ucrania en el 2022. Los dos se reunieron en una cumbre en Alaska en agosto del 2025, pero no llegaron a ningún acuerdo sobre un alto el fuego en Ucrania.
La visita del vicepresidente J.D. Vance a Budapest cuatro días antes de las elecciones de domingo, a las que Viktor Orbán se presenta con las encuestas adversas, no es una casualidad. Vance ofrece toda la ayuda que está a su alcance para que el partido de Orbán vuelva a ganar tras 16 años en el poder.
Al mismo tiempo, acusa a Bruselas de interferir en las elecciones húngaras, como si él mismo no estuviera protagonizando un acto electoral a favor de un personaje que tiene tres facetas: amigo del Kremlin y de la Casa Blanca y, a la vez, un especialista en poner palos en las ruedas de las decisiones que se toman en Bruselas.
Si el control del pasado sirve para dominar el presente, el imperio de los Austrias empezó su declive cuando Hungría obtuvo la monarquía dual entre Viena y Budapest (1867-1918) y pasó a denominarse imperio austrohúngaro. Desde la derrota en la Gran Guerra, Hungría se ha sentido perjudicada por Europa.
Trump y Putin tienen un común aliado en Viktor Orbán. Él, a su vez, comparte una idea diferente de Europa, que es la que, por distintos motivos, interesa a Rusia y Estados Unidos.
Orbán es el elefante en el gran salón de la Unión Europea que informa directamente a Washington y Moscú de lo que ocurre en Bruselas. La Hungría de Orbán es el pivote que sirve a dos grandes potencias desde su periscopio en la UE. Por esto son importantes para Europa las elecciones del domingo, en las que, paradójicamente, tanto Putin como Trump están a favor de que gane Orbán.
Publicado en La Vanguardia el 9 de abril de 2026



