Trump desmantela la “pax americana”

El primer encuentro entre Trump y Zelenski en la Casa Blanca era un signo de que Estados Unidos no estaría al lado de Ucrania en contra de Putin

Está siendo una guerra de desgaste como la Gran Guerra (1914-1918) que se saldó con centenares de miles de soldados muertos por la ambición de unos políticos que, según denunció Paul Valéry, “era una matanza entre personas que no se conocen, en provecho de personas que se conocen pero que no se matan”. Putin no ha ganado la guerra de Ucrania y Zelenski, tampoco. Las heridas ya perpetradas solo el tiempo las cicatrizará.

Según “Russia Matters War Report Card” (diciembre de 2025), se estima que han muerto en acciones de guerra 790.000 soldados rusos y 400.000 ucranianos. Casi diez millones de ucranianos han emigrado o abandonado sus tierras desplazándose a lugares más seguros de Ucrania. Los rusos que han huido de su país se calculan en 800.000.

Lo que comenzó en febrero de 2022 como una ofensiva relámpago con la que Moscú aspiraba a doblegar rápidamente a Kiev se ha transformado en una contienda larga, costosa y profundamente incierta. Rusia controla hoy amplias franjas del este y del sur del país, pero sus avances, aunque constantes, son lentos y se logran a un precio humano y económico enorme. Ucrania, por su parte, continúa resistiendo con una sorprendente determinación, apoyada por un torrente irregular de armas, fondos y promesas occidentales.

Trump se empeña en promover la paz y tiene razón en que no se puede seguir matando a miles de soldados que no tienen nada que ver con las causas de la guerra. Son sus principales víctimas. Pero Putin no quiere la paz sino la rendición o la anexión de las cuatro regiones del Donbas donde la influencia cultural rusa es mayor. El plan de paz ofrecido por Trump es una copia del documento que supuestamente recibió del Kremlin.

No es una guerra entre dos países sino un conflicto que ha roto la “pax americana” que ha condicionado el mundo después de la victoria aliada contra Hitler. La participación de Estados Unidos fue decisiva y también el Ejército Rojo de Stalin. La guerra de Ucrania ha abierto nuevos parámetros en la geopolítica global. Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial pero China se ha convertido en su principal competidor desde el punto de vista militar, económico y tecnológico.

La complicidad entre Trump y Putin es una realidad. El plan de paz que está sobre la mesa de negociaciones no cuenta con Ucrania ni con la Unión Europea. Es más, se desprende de los hechos que la Alianza Atlántica ha dejado de ser una fuerza disuasoria para defender la integridad de todos los estados miembros y se ha convertido en un litigio constante entre Washington y Bruselas sobre porcentajes presupuestarios.

El documento sobre la Seguridad Nacional Estratégica que resume la posición de Trump respecto a sus relaciones internacionales está focalizado en la supervivencia de Estados Unidos como una “república soberana” poniendo énfasis en el nacionalismo de estado como única fuerza legítima desentendiéndose de las obligaciones supranacionales.

Los ataques a países frágiles son constantes y las palabras sobre la erosión de la civilización europea son una ocurrencia despectiva de un presidente que quiere resolver los problemas globales desde su despacho en la Casa Blanca y sin nadie que le cuestione o le haga sombra. Son momentos de cambio de paradigmas en la correlación de fuerzas en el mundo.

Putin no ha podido ganar una guerra que ha durado cuatro años y los avances que anuncia no son los de unos ejércitos vencedores que se baten palmo a palmo a lo largo de cientos de kilómetros de fronteras en un conflicto líneas modernas, con drones kamikaze, artillería incesante y escaramuzas nocturnas que rara vez cambian el mapa, pero sí la vida de quienes combaten. Cada metro conquistado cuesta decenas de vidas y cada retroceso ruso o ucraniano se mide más en el desgaste al enemigo que en la dirección de la guerra. El síndrome de Verdún en la Picardía francesa en 1917.

Zelenski ha ofrecido un referéndum en las cuatro regiones del Donbas. Viaja por Europa mendigando recursos económicos y armas. Se dirige a Trump para que salve a Ucrania y a su gobierno desgastado y desbordado por los casos de corrupción. Pero no va a entregar pacíficamente Ucrania a la soberanía rusa. Es eso precisamente lo que Putin quiere. Y ese es el problema.

Económicamente, Rusia ha logrado adaptarse a las sanciones, apoyada por relaciones comerciales con Asia y una economía cada vez más militarizada. Pero el precio es elevado: caída de ingresos energéticos, fuga de talento y un presupuesto estatal devorado por el gasto bélico. Ucrania sufre aún más: infraestructuras destruidas, producción agrícola y metalúrgica golpeada y una dependencia estructural de la ayuda occidental.

Zelenski se reune con el núcleo duro de Europa en Londres para forzar más ayuda militar y económica a Ucrania. En la foto, junto con Macron, Starmer y Merz.

Europa quiere defender a Ucrania pero sola no puede. Congela activos rusos, libera fondos, envía munición y redefine sus políticas de defensa. Pero no está unida. Alemania, Francia, Reino Unidos van por su lado como núcleo principal de decisiones. La Italia de Meloni está con Europa pero manteniendo unas buenas relaciones con Trump. Pedro Sánchez sigue la posición europea pero demasiado ocupado con las trifulcas políticas internas en su gobierno. Los vientos de extrema derecha que soplan en toda Europa van más a favor de pactar con Putin y seguir las instrucciones que lleguen de Estados Unidos de Trump que defender los avances sociales que se han conquistado en los últimos 80 años.

Pocos creen que la posibilidad de un conflicto abierto entre Rusia y Europa sea sea real o inmediata. Pero puede ocurrir. Se percibe en el ámbito político europeo, lleno de confrontaciones internas, que sus dirigentes, de todos los ámbitos, han decidido abandonar sus valores tradicionales de paz, progreso y libertad manteniendo intactos sus privilegios.

La guerra continúa, sin un final claro a la vista. Nadie está ganando realmente, pero todos estamos perdiendo.

  3 comentarios por “Trump desmantela la “pax americana”

  1. Los reyes de las españas, los de ahora y los emeritos y la aviadora i tots plegats nos felicitan las Navidades con fotos desenfadadas y con unos perritos. Tot la mar de gwai.
    Yo quiero devolverles los buenos deseos pero aqui en LV en una costumbre que ja fot molta pena, los comentarios estan cerrados.
    Poder ja esta be de tanta cova i tanta hipocresia señor conde!

  2. La segunda foto que ilustra este trabajado articulo del Sr. Foix reza en su pie : «nucleo duro de Europa…»
    Por favor! nucleo duro estos pijos de pose y moqueta que agasajan a un Zelenski que esta con la mudanza a punto?
    Una solucion a lo filandesa des lo que toca.l Y que se dejen de matar estos desgraciados que no se conocen por orden de otros que si se conocen, cita de Paul Valery que nuestro erudito anfitrion trae a colacion en el primer parrafo.

  3. Ucrania debe aprender de Finlandia: ceder territorios a pesar de ganar la guerra y tener razón. No me gusta pero es el mal menor: ceder unos territorios que en elmejor de los casos seran zonas demilitarizadas. Una consulta a la poblacoió implicada puede ser el primer paso. Dar un tiempo a la pobación pra se se reubique el segundo.
    Casi todo menos continaur matandose. Los siglos traeran nuevas soluciones.

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