
Ni Putin ni su estado mayor sospechaban, hace más de cuatro años, que los ejércitos rusos quedarían bloqueados en el Donbass ante una resistencia numantina de los ucranianos que repelieron una invasión rusa que en unas semanas tenía que entrar triunfante en Kyiv para instalar un gobierno fiel al Kremlin. No se llamó guerra sino…