El viejo orden ha caído

La secuencia de las revueltas en el mundo árabe y musulmán no es un relato homogeneo ni predecible. Los hechos de Túnez forzaron la huída del presidente Ben Alli. Hosni Mubarak se resistió a dejar territorio egipcio y descansa en algún lugar del país controlado por el ejército que se negó a disparar contra su pueblo a la vez que prometía una transición democrática.

Gaddafi

La resistencia de Gaddafi a apearse del poder sólo ha podido mantenerse con una represión sangrienta hacia los libios que arriesgaron sus vidas para pedir el fin del régimen de un líder que, además de comportarse como un payaso, está demostrando que es un carnicero sin escrúpulos.

Las revueltas están teniendo un efecto mimético en toda la región que vive días dramáticos y convulsos en distintos grados. Se podría aplicar aquel célebre comienzo de Ana Karenina en el que Tolstoi dice que “todas las maneras de sentirse un feliz se parecen entre sí; pero los desdichados ven siempre en su infortunio un caso personalísimo”.

No hay un país igual a otro y todas las revueltas tienen un sello particular. Tanto en sus líderes, como en su historia postcolonial reciente, como en el incierto futuro que se dibuja en el horizonte inmediato.

Un fenómeno común es que las gentes han salido a la calle para echar a sus dirigentes pidiendo libertad y exigiendo el fin de la corrupción, el nepotismo y los dictadores con muchos años en el poder. En Túnez y en Egipto se provocó con las televisiones retransmitiendo en directo las revueltas, principalmente Al Jazeera que emite desde Qatar, y el abandono en el último momento de los gobiernos occidentales que durante medio siglo han permitido que se cometieran todos los atropellos posibles a cambio de los oleoductos fueran transportando petróleo y gas a Occidente.

Todo estaba diseñado para que los dictadores mantuvieran el orden, que Egipto garantizara la paz con Israel, que Gaddafi permitera que las empresas multinacionales pudieran operar desde sus instalaciones en el desierto.

Podían privar a sus ciudadanos de los más elementales derechos humanos, podían enriquecerse y, paradójicamente, podían permitir que se publicaran toda suerte de teorías conspirativas contra Estados Unidos, Israel y Europa. No hacía falta que invirtieran en educación, que abrieran espacios de libertad o que favorecieran la entrada de la mujer en la vida cívica.

Por lo que hemos visto hasta ahora, los cambios que se están produciendo no han ido acompañados de hostilidad hacia Estados Unidos, Israel o Europa. Ni tampoco hemos visto discursos fundamentalistas que podían inducir al terrosimo. Lo que piden los jóvenes es comer, ser educados y disfrutar de un futuro más digno. Los cambios serán lentos y posiblemente muy violentos. Pero el viejo orden ya no volverá. Habrá que contar con la gente.

Publicado en La Vanguardia el 24-2-2011

  18 comentarios por “El viejo orden ha caído

  1. Tambien tengo que remarcar «Habrá que contar con la gente»
    Esta «gente» que somos todos tenemos mucha paciencia, mientras no falte el plato de sopa, mientras solo un miembro de la familia este en paro, mientras se pueda pagar la luz, el telefono y el colegio de los niños.
    El problema de fondo es que hay que asumir responsabilidades en todos los ambitos, porque pasar de largo y decir que los paises que han permitido durante 10, 20 , 30 años que se siguiera con los mismos esquemas sabiendo como eran dichos sistemas, es eludir responsabilidades. Pero como no hay justicia universal ni instituciones supranacionales responsables, pues seguiremos con el teatro de siempre.
    Aqui hay un buen ejmplo para quien tenga paciencia de leer el informe y anexos, podra obsercar lo mal que funcionan estas instituciones y podra observar que no pasa nada, nadie asume responsabilidades.

    Recomiendo leer todo el informe de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), que controla la labor del Fondo Monetario Internacional, ademas del Anexo 6: Informes anteriores a la crisis Conclusiones/recomendaciones de anteriores informes y evaluaciones (informes anteriores del 1995-2005 preveían la crisis actual) y el Anexo 2 ex-post.. Factores que contribuyeron a la crisis

    Este informe reafirma la necesidad de nuevas instituciones supranacionales con nuevas instituciones de control con economistas independientes que fiscalicen y demanden responsabilidades a la institucion principal. Demuestra que se deben aplicar los avances en economia institucional.
    http://imf-ieo.org/eval/complete/pdf/01102011/Crisis_Main_Report_SPANISH.pdf

    • Es teatro y del malo el que hacemos, vemos que en esos paises la gente se muere de hambre y nos conformamos con mandar unos euros a través de ONG que nunca sabes si el dinero llega allí o se va a otro sitio, nadie asume responsabilidades y es un tema gravisimo, se hacen negocios con dictadores que son unos asesinos y después miramos a otro lado cuando hay tragedias, somos una pandilla de hipócritas de mucho cuidado, ya veremos que pasa el día que aquí empecemos a ver hambre y miseria en las calles.

  2. Sr. Foix: A mi parecer, lo que ocurre en los paises arabes ó en cualquier pais del mundo, no es culpa de Estados Unidos, Europa, ect. ó de los paises colonizadores, si no la principal culpa la tienen sus propios gobernantes y su équipo ó élite gobernante.

    Que se aprovechan, medran y se benefician a costa de las explotación de las materias primas de su pais por parte de algunos paises. Que les pagan un buen dinero por su explotación. Pero que los gobernantes no hacen participes de los beneficios, a los que no son de su partido ó élite dominante.

    Que por su codicia de poder y dinero han permitido las grandes diferencias sociales. Y esto les ha conducido a una deshumanización y a una dictadura con abusos de poder y encarcelamientos y maltratos contra sus propios conciudadanos. Desfavorecidos, humillados y sin perspectivas de futuro, de libertad y de puesto de trabajo remunerado.

    Esta rebelión es innata en el ser humano. Y presiento que también puede ocurrir aquí mismo. Porque de injusticias, corrupción y problemas económicos y de vivienda ahilos. Nuestro mundo occidental no está tan lejos de alguna rebelión similar.

    • La desesperación les lleva ajugarse la vida cruzando el mar, mueren a cientos y apenas les dedicamos unos segundos en los telediarios y damos porbueno lo que sucede en sus paises y hacemos la pelota a sus dictadores, somos tan culpables como el que más.

  3. El Sr. Foix remata su articulo con un «habra que contar con la gente», anda!, pero que me dice!!. Los europeos estamos estudiando un anteproyecto de un proyecto de borrador para… para, para intentar disimular que estamos con artrosis en el alma y en la neurona.
    Repsol que opetra en Libia ha aumentado sus beneficios un 201%. Inglaterra va a permitir que Assange sea juzgado en Suecia por un tema de entrepierna, paso previo a su traslado a USA, paradigma de la libertad y los derechos de la persona, en donde puede ser juzgado y ejecutado.
    Cerramos el circulo en Estados Unidos, valedor e instigador de toda la podredumbre planetaria, fisica y moral.

    • Efectivamente el final desafortunado del artïculo con la recomendacion de que «habrá que contar con la gente» es pasmante. Pues sí, habrá que contar con ellos pero conviene espabilar, no vaya a ser que la gente pase de los que los ignoran desde siempre y se les estropee el jueguecito que se traen. De hecho la «gente del norte de Africa» está pasando de un montaje tan burdo, abusivo e injusto como el que se tienen montado por ahí. Hay otros caminos, otro posible orden de las cosas.

  4. Tal y como apunta Oswald los habitantes de esa zona del globo han resucitado, han creído en la fuerza de la mayoría desasistida en sus mínimos derechos y se han plantado frente a una minoría que lo acaparaba todo y se manejaba de espaldas a sus ciudadanos si no contra ellos directamente.La anquilosada, burocratizada y enamorada de sí misma Europa, está todavía estudiando medidas frente a una masacre atroz como la que está cometiendo el señor del botox. Confundiendo a los refugiados políticos con inmigrantes, paralizada por sus fantasmas. Quizá es hora de que los que estamos a esta orilla del Mediterráneo exijamos de nuestros gobiernos medidas concretas para parar el exterminio. No les parece que ha pasado el tiempo de la observación y ha llegado el de la acción directa con medidas concretas que aisle a los dictadores y auxilie a los pueblos? A todo esto la ONU que canción estará silbando?

  5. En los países árabes, el pueblo está vivo, tiene capacidad de respuesta. Mientras que en la absurda y viciada Europa, nos encontramos todos momificados.

    • Nosotros estamos acojonados con la posibilidad de no poder pagar la hipoteca y que nos pongan en la calle, se lo han montado de tal forma que tenemos miedo hasta de levantarnos.

  6. Sr.Foix: Cuando los ciudadanos de un país no pueden poner nada en la mesa de su familia a la hora de comer se acaban todos los inventos habidos y por haber, es el final del ciclo, lo hemos visto historicamente, lo vimos en la URSS, en la Alemanía del Este y ahora lo vemos en estos paises, convendría no perder de vista que tenemos una tasa de pobreza creciente y que no existen vacunas contra esta situación.

    • Los cambos sólidos y duraderos, cuando vienen empujados realmente desde abajo, no suelen estar solo motivados por la falta de proteínas.

      • Sin duda las injusticias, la corrupción o la represión son causas que inciden en cualquier revolución, pero la historía nos enseña que el hambre motiva que el instinto de supervivencia sea un elemento detonante de primer orden.Por desgracia, el éxito de las revoluciones dura el tiempo que tardan los nuevos gobiernos en caer en los mismos errores que les llevaron al poder.

    • Hace más de una semana el mundo asiste a una serie televisiva sobre la todavía inconclusa revolución en Egipto contra el presidente Hosni Mubarak. El antecedente de este estreno fue un golpe de Estado días antes en Túnez. El ejemplo prendió como fuego en el mundo árabe. Según el comentario de la prensa internacional, de Yemen a Jordania –incluyendo la poderosa autarquía de Arabia Saudita– los musulmanes sintieron de pronto un ansia irrefrenable de cambio, democracia y libertad, conceptos que no han respirado a lo largo de décadas. Curioso frenesí libertario el de una sociedad tradicionalmente condenada a la dictadura de regímenes autoritarios, a dinastías plutócratas, a reinados faraónicos mezclados con sellos de miseria y sometimiento a las capas pobres. Todo ello, además, en medio de un territorio en extremo rico en petróleo, que convierte a esos países en los mayores productores de oro negro en el planeta y, por tanto, en centros de poder y riqueza inigualables.

      Pero, ¿qué ha tenido que suceder en el extraño mundo árabe para que súbitamente se prenda la llama de la libertad y la democracia en pueblos atávicamente acostumbrados a gobiernos de corte violentamente férreos, manejados por príncipes, jeques y emires? La verdadera razón se viene abriendo paso: la brutal alza del costo de vida que afecta, sobre todo, a las clases tan pobres que existen en naciones como Egipto, donde la mitad de sus 82 millones de habitantes viven debajo del nivel de pobreza, con un ingreso promedio de dos dólares diarios. Sucede que sus gobernantes
      –acostumbrados a la tiranía– descuidaron una alerta mundial producida hace ya dos años respecto al desabastecimiento de alimentos a nivel planetario debido a cambios climáticos, a los daños colaterales que sufre la agricultura por la crisis económica internacional, y al descuido de muchos países que han permitido una tasa de crecimiento poblacional por encima del índice de crecimiento agrícola en el mundo.

      En consecuencia el fulminante que ha creado el disparo social en el oprimido mundo árabe no es otro que el hambre. La rebelión de la gente empieza por allí. Y estos países no sólo nunca padecieron hambre sino que el mundo tampoco llegó a tal grado de desabastecimiento de granos, menestras, hortalizas, etc. como el que se ha presentado en los últimos 24 meses, un caos que ha impedido a las naciones árabes establecer –con oportunidad y volumen– un mecanismo logístico para abastecer de alimentos a sus pueblos sin necesidad de pasar por el aro de la carestía que genera crisis como la que hemos relatado.

      Por supuesto que revoluciones en cadena como las que se vienen sucediendo en los países árabes empiezan por protestas debido al hambre popular. Pero luego se exacerban con la oferta de un mejor futuro para la gente, a partir de la instauración –por lo general violenta– de nuevos gobiernos, casi siempre liderados por futuros dictadores que sólo empeoran las cosas.

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