Desaparecen las zonas grises

El canciller Adenauer y el general De Gaulle crearon una atmósfera de entendimiento entre Francia y Alemania después de la devastación de la II Guerra Mundial

El senador McCain era un internacionalista y un defensor de las normas y las instituciones establecidas en la posguerra que situaron a Estados Unidos al frente del mundo democrático y liberal. Su deseo explícito en vida era que Donald Trump no acudiera a su funeral al que sí asistirán George W. Bush y Barack Obama.

Los obituarios sobre McCain y los mensajes de pésame de muchos líderes internacionales parecían más un reproche al crecimiento de los populismos, los autoritarismos y los liderazgos fuertes que representa Trump que a la decencia y las convicciones morales del exsenador por Arizona que fue candidato sin éxito a la Casa Blanca en dos ocasiones.

Los perdedores no tienen que ser necesariamente los derrotados. La razón no está siempre al lado del más fuerte o del que más grita sino del que mejor entiende la complejidad de la situación que le ha tocado vivir. En su apunte sobre La peste de Albert Camus, Tony Judt resalta la insistencia del autor en situar la responsabilidad moral individual en el fondo de todas las acciones públicas que trascienden un tanto bruscamente los confortables hábitos de nuestra época.

Camus, sigue Judt, era un moralista que distinguía sin vacilar el bien del mal pero que se abstenía de condenar la flaqueza humana. Los populismos en alza son categóricos y sin apreciar los matices, las zonas grises, que personajes que sufrieron por sus ideas como Primo Levi o Václav Havel expresaron después de haber superado años de dramática privación de libertades. En situaciones extremas, como pueden ser un campo de exterminio nazi o la cárcel en la Checoslovaquia de los años setenta del ­siglo pasado, se comprende mejor que, en situaciones ­extremas, difícilmente se van a encontrar con simples y reconfortantes categorías de bueno o malo, culpable o ­inocente.

En la política de los países democráticos se esfuman las zonas grises y aparecen desafiantes las categorías de buenos y malos que libran una batalla a campo abierto, no para combatir los ar­gumentos del adversario sino para ridi­culizar o destrozar su persona. Los ins­trumentos para reforzar las intransi­gencias sociales, políticas y culturales nunca habían sido tan accesibles. Se pueden utilizar desde el ámbito académico hasta los escondites del anonimato y los seudónimos, desde la ­propaganda urdida en países o empresas desconocidas.

La responsabilidad individual se diluye en el grupo, en el pueblo, en la nación o en el Estado. El valor de la libertad pierde mucha fuerza si no va acompañado de la responsabilidad y también de un acuerdo sobre lo que es verdadero y lo que es falso.

En estos tiempos de cambios acelerados y de pérdida de control se necesita menos ardor mesiánico, menos salvadores de la patria, más políticos realistas que estén al servicio de los ciudadanos y no se sirvan de ellos para ocupar o mantener el poder y después seguir con sus románticas ideas que no están en la realidad sino en sus mentes.

El fenómeno no es nuevo y la historia nos ofrece una variedad de precedentes. El desprecio a la verdad y el recurrir a la mentira y a la propaganda se dan cuando el poder deriva hacia el autoritarismo. Lo que ocurre en Catalunya, por ejemplo, lo estamos viendo también en el conjunto de España, en Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia y Alemania. Están desapareciendo las zonas grises a favor de retóricas maximalistas y únicas.

El hecho es que tenemos un Parlamento en el que no se debatirá hasta el primero de octubre porque el independentismo no quiere que la acción inexistente del ­Gobierno pueda ser discutida en la Cámara. Y cuando las discrepancias políticas no se dirimen en el Parlamento que representa todas las sensibilidades de la sociedad, saltan a la calle donde cada día aparecen nuevas fricciones entre posiciones que no quieren ponerse de acuerdo porque no hay voluntad de gobernar sino de alcanzar y retener el poder al margen de lo que pueda defender la mitad aproximada de la sociedad catalana, que si se ha caracterizado por algo en los últimos cuarenta años es precisamente por su pluralidad y su manera diversa de entender la gestión de los asuntos públicos. Todas las elecciones, también en estos tiempos en blanco y negro, así lo confirman.

El viejo orden liberal que representaba el senador McCain está en retirada. En su lugar aparecen soluciones de corte autoritario que niegan el respeto que merecen todas las personas aunque se discrepe de sus ideas. Volviendo a Camus, “el único modo de luchar contra la peste es la decencia”, que está bien lejos del engaño y de la irresponsabilidad personal.

  9 comentarios por “Desaparecen las zonas grises

  1. Sr. Foix : Pienso que la codicia de los corruptores y de los corruptos rompe el saco, pero el inventar una batalla artificial contra una manifestación pacifica de lazos amarillos, contra el encarcelamiento preventivo y sin juicio, de diputados elegidos democráticamente por un Parlamento, también rompe el saco de la convivencia pacifica y seguramente puede provocar a descontrolados y locos lobos solitarios.

    Pero la responsabilidad principal de lo que ocurra, es de los políticos tanto de los gobiernos como los políticos de la oposición, por su demagogia y falta de previsión del futuro de nuestra descendencia.

    Antes era el gobierno y ahora es la oposición que No saben dialogar porque no saben es escuchar.

    Mientras que millones de personas en España, Cataluña incluida,se preguntan
    ¡ Y de lo mio, … QUE,…eeh…eeh.

  2. Remarco «El desprecio a la verdad y el recurrir a la mentira y a la propaganda se dan cuando el poder deriva hacia el autoritarismo. Lo que ocurre en Catalunya, por ejemplo, lo estamos viendo también en el conjunto de España, en Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia y Alemania. Están desapareciendo las zonas grises a favor de retóricas maximalistas y únicas» y enlazo con el articulo de A.Pastor » es necesario insistir sobre el lado oscuro del independentismo, es porque hoy es el que domina, y ese dominio es una amenaza, no tanto para el resto de España como para la propia Catalunya. Sobre el odio, el orgullo y el deseo de poder no se ha construido nunca nada bueno, nada duradero»

    https://www.lavanguardia.com/opinion/20180827/451507386192/el-lado-oscuro.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

    • Aug
      31
      El lado oscuro del I Alfredo Pastor

      El lado oscuro

      Alfredo Pastor

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      Profesor de Economía del Iese

      Alfredo Pastor
      27/08/2018 23:45

      Soy un pequeño mundo, hábilmente construido / con elementos, y un espíritu angélico”: así escribe de sí mismo el poeta John Donne. El modelo –excepción hecha del espíritu angélico, que sólo se aloja en las personas– vale para cualquier colectivo humano, que está compuesto por una infinidad de elementos –principios, hábitos, creencias, recuerdos, prejuicios y manías– que son casi siempre los mismos; lo que distingue a cada colectivo es el peso que otorga a cada elemento en esa mezcla peculiar que lo define. De la fase actual del colectivo independentista catalán destacaré tres de ellos, no para denunciar su existencia, pues están presentes en todo nacionalismo, sino por el peso excesivo que se les concede.
      El primero, y el más comprensible, es el deseo de poder, ingrediente indispensable en todo movimiento político. Me parece un deseo casi fútil en este caso, porque presentar la independencia como la liberación de fuerzas hasta hoy reprimidas y de enormes recursos hasta hoy secuestrados es una piadosa ficción. El deseo de poder se explica, eso sí, por la idea que acarician las autoridades catalanas de codearse, imaginan que de igual a igual, con los representantes de otros estados miembros. Dan por hecho, aunque por razones que no han sido explicadas, que esa situación mejoraría en grado significativo el bienestar de sus ciudadanos. Está permitido dudarlo.

      (Perico Pastor)
      El segundo, este más nocivo, es el orgullo que late bajo todo movimiento separatista. Diferente significa, en realidad, mejor, por mucho que algunos militantes del independentismo se esfuercen, algunos quizá de buena fe, en negarlo. El sentimiento de superioridad rara vez se manifiesta con palabras en el discurso público; puede hacerlo, de forma más o menos evidente, en las redes sociales; no obstante, es algo que se percibe claramente en actitudes y gestos en determinados ambientes. En Catalunya late una falta de consideración, cuando no un desprecio, por parte de los auténticos catalanes hacia otros españoles, posiblemente exacerbado por la gran inmigración de la posguerra. Catalunya ha sido siempre una tierra de acogida, sí, pero esa aparente hospitalidad coexiste con la noción de una Catalunya invadida, que ha sido un caldo de cultivo para el independentismo. Con todo, no ha sido esta la principal justificación de ese desprecio: lo que más ha alimentado el sentimiento de superioridad y lo que lo mantiene vivo es la épica de un pueblo humillado y repetidamente frustrado en sus aspiraciones por un opresor de inferior calaña: la víctima es siempre moralmente superior al verdugo.

      El tercero, y el más dañino, es el odio hacia lo que representa el Estado español. Sólo ese odio explica algunas expresiones del independentismo, sobre todo en boca del expresident Puigdemont, y algunas acciones de su entorno. El objetivo de esa parte más conspicua del independentismo no tiene nada que ver con la independencia de Catalunya: su único propósito es desacreditar al Estado español frente al resto del mundo. ¿Con la esperanza de lograr que la Unión Europea se convenza de que Catalunya es una colonia y fuerce al Estado a otorgarle el derecho a la autodeterminación? No, no se trata de construir Catalunya, sino de destruir España. La gran suerte del independentismo ha sido enfrentarse, no a un Estado corrupto, incompetente y autoritario, sino a un Estado débil y a un Gobierno torpe. Pero, aunque débil y sin duda mejorable, en el odio que sirve a su propósito el independentismo parece haber olvidado que ese Estado ha sido construido durante una generación entre todos, con esfuerzos y renuncias por parte de todos; que muchos, incluso en Catalunya, lo consideramos nuestro, y que no es de buena ley confundir un Gobierno, torpe o no, con las instituciones del Estado.

      Esos tres elementos conforman, en mi opinión, el lado oscuro del independentismo actual. No todos los que se consideran independentistas los comparten, y en muchos casos coexisten, en proporciones variables, con otros nada despreciables: buena fe, voluntad, capacidad de sacrificio e ilusión. No se trata aquí de emitir juicios morales, puesto que esos rasgos están presentes en toda la política. Es más bien una cuestión de ­proporciones y, en la agenda actual del independentismo, esos tres elementos tienen un peso in­sostenible. En cualquier caso, antes de juzgar hay que empezar por reconocer los hechos; como se dice vulgarmente, a llamar las cosas por su nombre. Volviendo a los versos del poeta, lo mismo podría decirse de toda persona: antes de corregir un defecto hay que admitir su existencia, algo que el movimiento independentista se resiste a hacer.
      Por último, si es necesario insistir sobre el lado oscuro del independentismo, es porque hoy es el que domina, y ese dominio es una amenaza, no tanto para el resto de España como para la propia Catalunya. Sobre el odio, el orgullo y el deseo de poder no se ha construido nunca nada bueno, nada duradero.

      https://www.lavanguardia.com/opinion/20180827/451507386192/el-lado-oscuro.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

      Alfredo Pastor | Alfredo Pastor Bodmer

      Alfredo Pastor Profesor de Economía del Iese

      —-Ni por un lado ni por el otro con el odio, con el frentismo conseguiran nada que nos haga prosperar. De momento solo se consigue perdida de confianza y de notoriedad de todo el pais, ademas de poner en evidencia que hay una minoria en ambos lados muy ignorante, radicalizada, enfrentada y populista—

  3. Sr. Foix : Estoy en lo mismo … » El Poder corrompe «, vacia las arcas del Estado y situa el dinero en Paraisos fiscales, a salvo de la Fiscalia y de Hacienda.

    Luego el poder aumenta los impuestos para pagar la deuda-quiebra del Estado.

    Y pagamos repetido y sumado, todos los que SI cotizamos al Estado.

    Mientras que, presuntamente, todos aquellos grandes corrompidos por el poder, viven opulentamente, tranquilos y panzacontentos sin pagar ni cotizar.

    VERGONYA !!!…VERGONYA !!! … VERGONYA !!! …

    • P.D. Me quedo en especial con los 6 últimos parrafos, porque expresan la realidad con clarividencia.

      No es el separatismo el que destruye España y Cataluña incluida, sino la falta de buena voluntad, talento interpretativo de la realidad económica, en que viven actualmente millones de ciudadanos españoles, catalanes incluidos.

      Pero ahora el PODER de querer alcanzar el PODER, nos distrae con la falsa batalla de poner ó quitar los lazos amarillos, que solo pretenden protestar en defensa de la libertad de la prisión preventiva, sin juicio previo, de los diputados, elegidos legalmente del Parlamento de la Autonomía de la Generalitat de Cataluña. Repase se el art. 155 de la Consti. Española.

      Eso es todo el problema. Pero tengase muy en cuenta que no hay bombas, Ni asesinatos, ni terrorismo. Solo pacificos lazos amarillos.

      Los ciudadanos de bien, no nos debemos dejar engañar, por los que estan creando e inventando un rio revuelto, para ganancia de los pescadores. Que son los que estan detrás de todo ello. Pero esos no dan la cara. Pues solo buscan su beneficio.

      VERGONYA !!!…VERGONYA !!!… VERGONYA !!!…

      • P.D. ¡ Hay que ver …lo de los lazos amarillos y el redito que le sacan los políticos ! … Pero mas bien es una imprudencia por parte de ellos, con un tema de protesta pacifica. ¡ Cuidadin, cuadadin pues se les puede ir de las manos…por culpa de ellos mismos, repito.

        • P.D. Los políticos y la política son necesarios para la Democracia y el buen gobierno.

          Pero servirse de una manifestación pacífica, que se sirve de lazos amarillos, para recordar que los encarcelados preventivamente, sin juicio previo deberían estar en libertad y solo despues juzgados, si se creyera conveniente, según el art. 155 de la Consti. Española.

          Pero con todas las garantias legales de su defensa y derecho de no culpàbilidad.

          • P.D. Aclaración. En el segundo parrafo donde dice : » Pero servirse de …» debe decir : » Pero los políticos de la oposición no deberían » …servirse de…

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