El centro de gravedad

Isabel Diaz Ayuso y Angel Gabilondo. Los resultados de las elecciones en Madrid indicarán el punto de gravedad de la sociedad madrileña.

Una observación que hace Stefan Zweig en sus celebradas memorias de un europeo que tituló El mundo de ayer es la de que la gran masa se decanta del lado donde se encuentra el punto de gravedad en cada momento. Esta reflexión indica, hasta cierto punto, los cambios de tendencias, las mayorías corredizas, los populismos o los golpes de timón que se dan en las sociedades democráticas o en las dictaduras que, de repente, se derrumban porque el personal dice basta a la tiranía.

El político astuto sabe detectar el punto de gravedad en el que se encuentra el gran público y, con o sin convicción, sigue lo que le pide la mayoría para ponerse a su servicio. Esta no es la actitud del líder que será reconocido por la historia. El general Pétain interpretó que los franceses no querían volver a la guerra en 1939 y se plegó al armisticio o pacto con Hitler instaurando el régimen colaboracionista de Vichy. Este sentimiento existía también en Gran Bretaña en todos los estamentos sociales, pero salió la palabra de Churchill para hacer frente a la amenaza contra la libertad de su pueblo y la de Europa. Los franceses perdieron el honor y los británicos plantaron cara a Hitler, aun a riesgo de ser vencidos, y siguieron siendo libres.

Como es bien sabido, el punto de gravedad no siempre coincide con la causa más justa o más equitativa. Una de las frases que se atri­buyen a Unamuno en el tumultuoso acto triunfalista del franquismo de la Universidad de Salamanca en 1936 es la de “venceréis, pero no convenceréis”.

No basta con tener el poder, sino que hay que convencer y, sobre todo, hay que valorar las necesidades más imprescindibles de cualquier persona, como pueden ser el trabajo, una vivienda digna, la justicia, la libertad de discrepar y el respeto que cada individuo merece, independientemente de sus ideas o procedencias.

Muchas democracias liberales se han partido y están confrontadas internamente porque sus líderes han seguido los sentimientos y las ilusiones simbólicas de sus conciudadanos sin analizar las consecuencias inesperadas de sus decisiones públicas. Nada es inocuo, tampoco en la política.

Los resultados de las elecciones en Madrid indicarán el punto de gravedad de la sociedad madrileña, que también anda dividida radicalmente, más por razones ideológicas que identitarias. En todo caso, según las encuestas, el futuro gobierno será posible gracias a la muleta de la extrema derecha o de la izquierda extrema que bascularán con Ayuso o con Gabilondo.

El problema en Catalunya es más complejo porque el punto de gravedad que Artur Mas interpretó que se encontraba en la masiva manifestación del 2012 ha ido derivando hacia una división del independentismo que impide, dos meses después de las elecciones, que Puigdemont y Junqueras se pongan de acuerdo para formar gobierno. Lo demás es teatro.

Todo indica que evitarán convocar de nuevo elecciones, pero estamos ante una situación en la que, en vez de líderes con visión de Estado, tenemos a dos trileros del poder que piensan más en sí mismos y en sus partidos que en el país que les pide un gobierno con urgencia para gestionar los anunciados fondos europeos y para combatir la pandemia.

Sospecho que esta interinidad en la que estamos instalados desde hace años cambiará el centro de gravedad de la política catalana y el realismo se impondrá sobre la idea romántica y emocional de la confrontación como única salida a la anómala situación en la que nos encontramos. Que el independentismo pacte consigo mismo, que se respete a los que no quieren la ruptura con España, que se levanten puentes con Madrid y con Bruselas. Repito lo que dije al principio del procés : la independencia de Ca­talunya no se conseguirá contra España y sin Europa. Quienes optaron por la vía unilateral desconocen las reglas de juego internacionales y nuestra propia historia.

Publicado en La Vanguardia el 21 de abril de 2021
 

  4 comentarios por “El centro de gravedad

  1. EL CENTRE DE GRAVETAT NO POT SER ESPANYA CONTRA CATALUNYA

    1.- “La independència de Catalunya no s’aconseguirà contra Espanya i sense Europa”, s’escriu. També és pot afirmar que la democràcia d’Espanya no s’aconseguirà contra Catalunya i sense Europa.

    2.- Els demòcrates d’Espanya, Catalunya i Europa sostenen que el centre de gravetat es la defensa dels drets i les llibertats de totes les persones i de tots els pobles. Això implica que tothom, inclosos els jutges, respectin els qui, com els presidents de la Generalitat, defensen els drets d’opinió, expressió, manifestació. Sobretot implica respectar les urnes, i no confiscar-les amb cops de porra al crit de “a por ellos”. El resultat de les urnes del 14F dona majoria independentista del 52% dels votants i 74 escons: ER (33), Junts (32), CUP (9).

    3.-¿Dificultats a Catalunya per formar govern per una legislatura? Succeeix arreu. A Bèlgica, a Itàlia, a Espanya, a… A més una de les causes que incideix en el cas català és que els seus principals dirigents son a l’exili, on viuen en llibertat, i a la presó per decisió d’un aparell judicial desprestigiat a la Unió Europea.

    4.- El centre de gravetat del règim espanyol (institucions, aparells judicial, policial, financer, mediàtic…) s’arrela en el franquisme… Però es democràticament volàtil perquè es fonamenta en una monarquia amb un pare del rei fugat per obscurs afers financers i de faldilles; en el feixisme d’un VOX elogiat pel seu “sentido de estado”, segons el president Pedro Sánchez; en la prohibició a que el català sigui emprat al Congreso i al Senado d’Espanya; en la raó de la força, i no en la força de la raó. Unamuno tenia i te al plantar cara al franquisme: “venceréis pero no convenceréis”.

    5.- L’establishment d’Espanya, amb col·laboracionisme català, prefereix la ruptura de la democràcia a una entesa amb la Catalunya sobirana si la independència és la voluntat dels catalans. L’independentisme democràtic i pacífic que guanya a les urnes no va contra Espanya. L’independentisme vol una Catalunya democràtica, lliure, solidària i sobirana. Vol que els ponts entre Espanya i Catalunya es fonamentin en la democràcia, la llibertat, la solidaritat, el respecte mutu entre ambdues sobiranies. Com entre Portugal i Espanya, per exemple.

  2. para que haya trileros tiene que haber pardillos que compran la misma trola una y otra vez

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