
Los duelos entre Flick y Simeone en 9 dìas después de Pascua van a marcar el recorrido de la temporada.
El gol de Araujo ha mantenido la esperanza en que Hansi Flick es el principal aspirante a ganar la Liga. Un partido tibio como el del Rayo Vallecano entra en el paquete de los equipos que consiguen títulos. Es precisamente en estos encuentros aparentemente anodinos en los que se ganan las Ligas. Los puntos valen y pesan lo mismo.
Tres partidos contra el Atlético de Madrid, el 5, el 8 y el 14 de abril próximos decidirán la continuación en la Champions y pueden sentenciar la Liga si el 10 de mayo se vence al envalentonado Madrid de Arbeloa en el Camp Nou. El hecho de que en la capital haya siempre cuatro o cinco equipos en Primera hace que la Liga, como los ferrocarriles, tenga una configuración absolutamente radial.
La prueba de resistencia del equipo de Flick empieza tras el parón de selecciones coincidiendo con el fin de semana de Pascua. Tiene los jugadores adecuados, el entusiasmo del público, la habilidad para adaptarse a las situaciones más inesperadas. Reina alegría y buen ambiente en el vestuario alentado por el trato patriarcal del entrenador alemán.
Joan Garcia es la pieza imprescindible para evitar descalabros. La veteranía de Lewandowski se complementa con la inteligente adolescencia de Lamine y el resto del plantel formado en La Masia. Pedri despliega el periscopio desde el centro y actúa como un auténtico motor. El talento del equipo tiene dos competidores internos: el exceso de confianza y la fatiga. El prestigio no gana partidos ni títulos y cualquier adversario es tan respetable como peligroso.
El Rayo Vallecano pudo haber causado un gran disgusto al Barça el domingo. El otro enemigo interno es el cansancio o la impresión de que el adversario está en condiciones físicas superiores. El sueldo comporta estar en forma óptima siempre.
Publicado en Mundo Deportivo el 24 de marzo de 2026



