
Desde Barcelona, una constelación de futbolistas formados en La Masia proyecta su influencia mucho más allá del Barça.
Los intangibles del Barça no hay que buscarlos en las estadísticas sino en la calidad individual de los jugadores y del equipo técnico. En el juego, en los goles y en los títulos. Naturalmente. Pero las estadísticas hablan por sí solas. El Elche y el Racing son los dos únicos equipos de Primera que no tienen jugadores con pasado azulgrana.
Incluso el Madrid pescó en pleno Mundial a Cucurella para lucir un trocito del más grande de los títulos. Iniesta marcó el gol de la victoria en 2010 y Ferran Torres el de este año. Azulgranas. No se trata de comparar con nadie pero sí reivindicar que el estilo de juego que nace en La Masia diseñada por Núñez y continuada hasta el día de hoy ha sido algo más que una escuela de fútbol.
Ha sido la creación de un sistema de juego y emociones compartidas con el universo azulgrana en el ancho mundo, como recuerda Charly Rexach en el espléndido documental sobre su vida que se acaba de estrenar. Un sistema que ha exportado a centenares de jugadores, entrenadores y técnicos a equipos españoles y europeos.
La primera victoria de Xavi como responsable de la selección neerlandesa contra Serbia prueba la fecundidad del semillero blaugrana. La trayectoria viene de lejos y cabe enumerar a todos los presidentes y a figuras emblemáticas como Guardiola, Messi, Cubarsí, Fermín, Olmo y Lamine Yamal, un joven que ha demostrado todas las habilidades para obtener el Balón de Oro de este año.
El destino ha querido que al frente de esta escuela de fútbol esté un alemán, Hansi Flick, que se comunica en inglés, habla poco, pero exige mucho a sus jugadores en unas sesiones que el mismo Rodri, Balón de Oro 2024 y mejor jugador (MVP) del Mundial 2026, exclamó bromeando después de un exhausto entrenamiento: “¿Dónde me he metido?”
Publicado en Mundo Deportivo el 29 de septiembre de 2026



