La malévola retórica que cruza la Mancha

La retórica malévola cruza el canal de la Mancha desde los tiempos en que los normandos conquistaron Inglaterra en 1066 tras la batalla de Hastings. Un país europeo que no haya sido invadido en los últimos mil años tiene que ser necesariamente conservador porque tiene mucho, todo, para conservar. En ningún país del mundo las cosas viejas son tan valoradas.

Canal de la Mancha

Las más altas autoridades de Gran Bretaña y Francia se han cruzado estos días recriminaciones sobre el estado de sus economías respectivas. Todo empezó con el veto británico en la cumbre del día 9 y la separación voluntaria de Cameron del proceso de reforma de los Tratados de la UE. El ministro de Economía francés despreció el estado de las finanzas británicas y Cameron llamó al primer ministro Fillon para decirle que se moderara el lenguaje en el otro lado del canal.

Son pequeñas escaramuzas que nada tienen que ver con las confrontaciones del pasado. La alianza de Francia con Escocia antes de la unión fue sangrienta. Pero la diferencia más grande entre París y Londres arranca de la Revolución Francesa de 1789 que los ingleses nunca aceptaron porque ya habían tenido la suya, la Gloriosa, de 1868.

Los ingleses son un pueblo práctico y difícilmente ponen en el altar de la ideología o de las ideas sus intereses. Edmund Burke visitó Francia en los tiempos de la Revolución y escribió sus reflexiones que vaticinaban el fracaso de aquella revolución. No tuvo razón del todo, pero el final de la confrontación entre británicos y franceses se saldó con la victoria del duque de Wellington sobre Napoleón en Waterloo en 1815.

La revolución francesa ha tenido una repercusión incuestionable en la Europa continental pero la revolución anglosajona, la inglesa y la norteamericana, han sido un contrapeso que todavía perdura en el mundo democrático.

La cultura política francesa es más estatista, intervencionista, de control del estado sobre los individuos, con todos los contrapesos que establecen los tres poderes de Montesquieu. El mundo anglosajón se rige más con criterios de libertad del individuo ante la impresionante potencia del Estado.

En el siglo XIX, Charles Dickens escribió una memorable comparación entre París y Londres en su célebre novela A tale of two cities, una historia de dos ciudades, en las que compiten el carácter, las costumbres, los valores y las actitudes de dos pueblos.

Incluso George Orwell en su Down and out in Paris and London establece la calidad de la miseria bajo los puentes del Sena y del Támesis, un libro que relata la pobreza vergonzante de los años treinta en las dos grandes ciudades.

Churchill no estimaba en mucho a De Gaulle a pesar de haber sido aliados en contra de Hitler. De Gaulle, a su vez, proclamó aquel NON sonoro al primer ministro Harold Macmillan cuando en 1963 llamó a la puerta de Europa. Londres no ha creído nunca en una Europa unida y fuerte. Siempre ha sabido jugar con los intereses contrapuestos de los estados europeos para aliarse con cualquiera para debilitar al más fuerte.

Puede que Cameron consiga que el euro acabe estrellándose pero lo que no puede pretender es que las cosas son como en tiempos victorianos o incluso en la primera mitad del siglo pasado. Inglaterra tiene todo el derecho a ir por su cuenta. Pero su leve complejo de superioridad, sólo unas pulgadas, ya no impresiona a un continente que ya no está fascinado por la que fue la primera potencia mundial durante dos siglos.

10 comentarios

  10 comments for “La malévola retórica que cruza la Mancha

  1. Jaume
    18/12/2011 at 22:22

    La City siempre ha sido considerada como un «bien nacional», una mina de oro que, incluso los gobiernos laboristas han tratado con toda clase de mimos. Gordon Brown fue uno de sus mayores defensores, y el líder «tory» no ha hecho más que seguir su estela. Y cuando en Bruselas se planteó endurecer las reglas del juego, el «premier» decidió terminar la partida sin importarle las súplicas de sus compañeros para superar la peor crisis por la que ha atravesado el euro.

  2. Albert
    18/12/2011 at 19:47

    Sr.Foix: Me quedo con los 2 últimos parrafos de su buen artículo.

    Entre nuestra España y nuestra Cataluña tanbién hay mucha retórica, envidia, codicia y mucha injusticia económica.

  3. Josep
    18/12/2011 at 10:23

    Això deu ser perquè estan aïllats i les illes marquen molt, donen sentit independentista. Si Catalunya fos una illa seriem més estimats i desitjats. Visca Catalunya, amb l’esperança de l’Advent. Avui, DIUMENGE QUART D’ADVENT és també la Festa de Santa Maria de l’Esperança. Bon i sant diumenge amic lluís. Una forta abraçada . Josep

  4. dogbert
    18/12/2011 at 02:02

    Por una Mancha cruzo El Quijote. Leve.
    Por otra Mancha, el canal de, no cruzan si no estan multitud de los llamados paraisos fiscales. Grave.
    Alonso Quijano iba de encantamientos de caballerias. De Drake hasta Cameron la cosa va de piratas, por el canal, por la City y por todo el planetario.
    Al final las retoricas malvadas solo sirven para montar un pollo bien grande y para “disimular” codicias, envidias, dineritos negros, dineritos manchados y pestilentes cloacas tambien en canal.
    Ya que viene la navidad les sugiero un canal, baratito o sea ajustado a la que cae, varios canals, Canals Y Nubiola.
    Merry Christmas.

  5. 18/12/2011 at 00:09

    Sr.Foix: Gran Bretaña siempre ha ido por libre, hubo un tiempo en que su insularidad le daba un plus de ventaja, era difícil, por no decir imposible invadirles merced a su poderio naval; hoy los mercados no necesitan usar barcos para llegar a la City e invadirla, apenas una milla cuadrada de terreno que ha resistido siglos de luchas e insidias se puede venir abajo en nada…al tiempo…

    • Ramon
      18/12/2011 at 00:30

      Hay dos problemas de fondo:
      1.Todo se mueve por decisión empresarial cada empresa tiene sus estrategias, por economia geografica, y si las empresas del mismo pais utilizan parecidas “herramientas” por el bien de su empresa y su pais que no tiene porque ser en beneficio de todo Europa, aqui esta el problema…
      como me cuentan “La llegada del Euro incentivó a que los bancos alemanes, actuando a modo de quasi-primary dealers del BCE, canalizaran la política monetaria (así como unos mayores ahorros de los hogares alemanes derivados de unos mayores tipos reales relativos en casa) hacia la periferia. La periferia usó esos fondos, en parte, para importar productos alemanes, de ahí que la burbuja de la periferia tenga su reflejo en el tamano (y en los salarios) de los sectores financiero y manufacturero alemanes.

      Que los alemanes han sido SIEMPRE más competitivos que los demás, es evidente, pero ese diferencial no explica los desequilibrios que hemos observado en la Eurozona”
      …..
      Si ahora España tiembla es porque las inversiones de alemanes van a Asia y paises del Este porque asi les interesa a las empresas. negocian colocar transformadores de energia en un pais asiatico a cambio de otras compensaciones, siempre ha sido asi, las empresas se mueven a donde pueden vender.
      …..
      2. problema de la City y de Alemania:
      Dicen que Greenpaan expandio la economia, despues de crisis punto.com. porque necesitaban, asegurar fondos de inversión relacionados con las pensiones, igual paso en la city. Imagínate abuelos ingleses sin cobrar !!!! En año 2007 la bolsa Alemana valía sobre los 7.300 puntos… y hoy vale 5.700 puntos, un 20% menos… y ya sabemos donde invertían los bancos, los fondos de pensiones…en bolsa. ¿Cuál es la triste situación actual? En 10 años en Alemania hay 1 millón de jubilados más, los bancos alemanes han perdido el dinero en bolsa, por tanto necesitan urgentemente de liquidez.(por este motivo las soluciones han sido para salvar su banca que es salvar a pensiones de abuelos)el problema es que deja a pymes sin financiación.

      • 18/12/2011 at 10:24

        Ramón: La pérdida de valor de los fondos de pensiones mal ubicados ha ocurrido también por estos pagos, nos vendieron que valía la pena colocar una parte de los fondos en determinados valores y al final el resultado ha sido nefasto.

        • Jaume
          18/12/2011 at 22:22

          El impuesto sobre transacciones financieras siempre ha puesto los pelos de punta a Downing Street y el Ejecutivo británico sólo está dispuesto a aceptarlo si es respaldado por todos los países, incluyendo EE UU. Y su empeño es comprensible porque, si finalmente se optara por la «Tasa Tobin», de los 57.000 millones de euros que Europa recaudaría al año, 40.000 vendrían de Londres. Pese a la importancia de esta cifra, Reino Unido considera inaceptable que sólo cuente con el 10 por ciento de los votos en el Parlamento Europeo. Le enerva pensar que ofrece más de lo que recibe y que su poder en Bruselas no se adecúa a la riqueza que aporta.

          • Ramon
            20/12/2011 at 12:43

            Europa, deberia actuar de forma estrategica, si a los traders, a los inversores de la city, se les propusiera trasladarse a Frankfurt,Berlin, de un 45 % de impuestos a un 30 %…y fuese la empresa la que pagara el impuesto, o tasa verias como aceptarian la Eruopa unida.

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