El laberinto del Brexit

Manifestantes favorables y contrarios al Brexit ante la Cámara de los Comunes

Los debates y votaciones en Westminster sobre la crisis del Brexit van acompañados por centenares de manifestantes que se concentran delante del Parlamento para protestar a favor o en contra de lo que se discute en la Cámara. Es una muestra de las divisiones sociales y políticas que han aterrizado en la sociedad británica desde la errática aplicación de los resultados del referéndum del 2016.

Se da la paradoja, además, que en las votaciones amenizadas por el lúcido y extravagante John Bercow, el hombre que más veces pide orden a gritos en los Comunes, son los diputados de los dos grandes partidos los que aplauden o reprueban las sucesivas derrotas de Theresa May. La primera ministra no contenta a nadie. Tampoco Jeremy Corbyn. Este es el drama que afecta a los británicos y a los europeos.

El país ha quedado bloqueado y no sabe cómo salir del laberinto de un referéndum que les ha llevado a romper con Europa pero que, a su vez, no quieren prescindir de las ventajas que comporta. Cuando quedan días para que la ruptura con Bruselas entre en vigor, con un Brexit duro, sin acuerdo o con la petición de un segundo referéndum, el caos y la incertidumbre se han apoderado de un pueblo que no cree en ideas irrealizables.

Una nota merece ser resaltada: el parlamentarismo británico sigue fiel a la democracia representativa. El Gobierno pierde la fuerza y la razón política cuando no tiene mayoría en la Cámara. Ni siquiera los resultados de un referéndum se saltan este principio, como se está demostrando en los acalorados debates en Westminster.

No se entiende cómo un pueblo tan poco fantasioso, tan práctico y tan realista ha caído en un conflicto tan inútil como estéril. Es la desconfianza de lo abstracto y lo ideológico, señala George Steiner, lo que ha proporcionado a la historia de Inglaterra su envidiable trayectoria de tolerancia, de irónica inmunidad a lo intelectualmente carismático. Reacios al brío discutidor, a los furores y al compromiso utópico, los ingleses han preferido un pragmatismo envuelto en una salvadora indiferencia.

Ni el fascismo ni el leninismo estalinista, prosigue Steiner, pudieron suscitar emoción más que en unos pocos. Ni Pascal ni Nietzsche, ni Kierkegaard ni Marx ocupan un alto puesto en el pan­teón inglés. Lo que cuenta es la tolerancia anodina, mesurada, y el tranquilo sentido común ejemplificado por Locke. El mismo concepto de intelectual, tan francés, goza de poco prestigio entre los ingleses.

Los tiempos de la repetición de mentiras han vuelto y vamos a experimentarlos en la larga temporada de campañas electorales hasta el 26 de mayo. El Brexit se construyó sobre mentiras y la victoria de Trump, también. El riesgo es cuando nadie se atreve a deslegitimar a los mentirosos. Todo lo que ocurre recuerda el comienzo de un episodio de la célebre serie The Wire en el que se dice que “una mentira no es una parte de la historia. Es, simplemente, una mentira”. Recurrir al polígrafo es una urgencia global.

Publicado en La Vanguardia el 14 de marzo de 2019

9 comentarios

  9 comments for “El laberinto del Brexit

  1. 15/03/2019 at 11:49

    Sr.Foix: lo peor de todo es cuando descubrimos las mentiras y guardamos silencio…

  2. Albert.
    15/03/2019 at 08:52

    Sr. Foix : Bon article. Com sempre. Em quedo amb l’últim parágraf, aon es troba la síntesis i el missatge.

    Tambe els companys i companyes del blog, sumades les seves necessaries opinions acaben de complimentar la resta del missatge.

    Doncs la suma dona mes valor a el missatge.

    Encara trobo a falta a molts altres companys i companyes. La seva opinió sumada, tambe es imprescindible.

    El que passa amb el Brexit i Gran Bretanya ens afecta i ens afectará a tot Europa, igualment amb en Herr Trump de EE.UU., amb En Putin, ó amb Cataluña-España.

    • Albert.
      20/03/2019 at 07:39

      P.D. Penso que amb el Brexit, els britanics es jugan el : » To be or not to be de Gran Bretaña » doncs necessiten i actualment depenen tambe d’Europa i viceversa. l’hi passa a Europa. Son practics, pero cagadubtes, com tothom.

  3. Bet
    14/03/2019 at 20:56

    Yo de la Unió Europea no les concedería ninguna prorroga, no hay ningun motivo serio ni claro para hacerlo.
    Por otro lado les daria la opcion para que vuelvan a pedir el reingreso, con las mismas condiciones que la mayoría de los socios.

  4. José A. García
    14/03/2019 at 14:02

    Disculpen: no con preocupación sino con precaución, y no hay otra opción mejor que la democracia, sin adjetivos.

  5. José A. García
    14/03/2019 at 13:58

    La explicación es sencilla: los partidos pro-Brexit mintieron, incluso empresarios promotores del Brexit han cambiado la localización de su empresa (ej.: Dyson). Cuando el pueblo inglés no se indigna porque le han mentido políticos populistas es que no es tan sensato como creemos y no deja de ser tan manipulable como otros países.

  6. R
    14/03/2019 at 13:23

    Y la experiencia UK-Europa, servira como aviso para Esp-Cat ?

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