En un hospital de campaña

Hay cosas que funcionan bastante bien en esta sociedad permanentemente irritada. La vacunación contra el covid ha sido muy positiva

Un día soleado y fresco nos recibe en el hospital de campaña, justo al lado del CAP de Sarrià, para recibir la doble vacunación de la gripe y la tercera dosis del coronavirus. Ya me disculparán si les aburro diciéndoles que alguna cosa va bien en el país. Pues sí, la sanidad en general y la vacunación en particular han resistido con nota alta la grave embestida de la covid.

Un joven con una lista en la mano iba subrayando el nombre de los que llegábamos con una cierta antelación. Con palabras afables invitaba al personal a que se sentara en unas sillas colocadas improvisadamente al aire libre o que diera una vuelta por el barrio indicando la hora aproximada de su turno.

Llamados de dos en dos o de cuatro en cuatro entrábamos en el pabellón de campaña y en cinco minutos salíamos con un pinchazo en cada brazo. La amabilidad y la sonrisa de las sanitarias eran familiares y en ningún caso mecánicas. En dos días se podrá consultar en la web de La Meva Salut el historial de cada vacunado.

Todos los convocados habíamos superado los setenta y podíamos contemplar en escorzo un grupo social marcado por las huellas que dejan en la cara y en el cuerpo el paso de los años. Los había que llegaban en silla de ruedas y una acompañante de apariencia latina. Otras venían del brazo de una hija o de un pariente joven. La mayoría iban por su cuenta.

La madurez vital, no hace falta nombrar la vejez, tiene aspectos entrañables. El personal que iba desfilando llegaba vestido con distinción y sin prisas. Pedía el turno sin atropellar y conversaba con gentes de su quinta sobre los achaques mutuos y sobre los respectivos historiales frente al virus. He recordado aquel verso de Joan Margarit de que se te hace pequeño el futuro y grande el pasado. También aquel pensamiento anónimo de que la mejor edad es la que uno tiene porque no hay otra.

Pero muy atentos todos a que su nombre fuera llamado y obtener una cierta garantía de inmunidad. No acudíamos con temor a recibir una mala noticia, sino con la ilusión de superar la pandemia que sigue rampante. Mujeres y hombres que han alcanzado la grandeza, en palabras de Goethe, que solo a la vejez se consigue porque un joven puede ser un genio, pero no puede ser grande. La grandeza de haber vivido mucho.

Publicado en La Vanguardia el 19 de noviembre de 2021

  6 comentarios por “En un hospital de campaña

  1. Los años no pasan por Vd. Sr. Foix, se quedan todos (!)
    Per molts anys ens pugui obsequiar amb articles com el de avui, optimista, agrait i real.
    Lo seu es de molts quilats!

  2. CORONAVIRUS I CANT ESPIRITUAL

    1.- Un hospital de campanya dona sensació de provisionalitat i temporalitat. La pandèmia, que afecta a milions de persones arreu del món, confirma la fragilitat i les limitacions de la condició humana. De tothom. També dels poderosos, dels rics, dels reis, de l’establishment.

    2.- El sofriment i la mort truca a la porta dels amics i coneguts, a la porta de casa. La mort forma part de la vida. Ho sabem des del primer dia que se’ns desperta la consciència. I alguns esperen, esperem, que també hi hagi vida en la mort. Es un desig, un sentiment, una intuïció, una convicció de que això es així. En tot cas, vida, mort i esperança formen part dia i de la nit quotidians i de la condició humana. I res del que és humà ens es alié.

    3.- En el mentrestant cal donar sentit a la vida personal i comunitària. La promoció, aplicació i defensa dels drets i les llibertats de totes les persones i de tots els pobles és una bona forma de donar sentit a la nostra existència. Això val pels creients i pel agnòstics. Val per tothom menys pels qui trepitgen els drets humans. No val pels dictadors de qualsevol color, ni pels genocides de pobles i cultures, ni pels repressors ni pels torturadors.

    4.- Recuperant el fil ens trobem amb un poeta català, Joan Maragall, autor d’“Oda a Espanya” que acaba amb un “Adéu, Espanya”, que va escriure el “Cant espiritual”, tan conegut però que no s’ha de llegir de forma rutinària. Acaba amb aquests versos: “I quan vinga aquella hora de temença / en què s’acluquin aquests ulls humans, / obriu-me’n, Senyor, uns altres de mes grans / per contemplar la vostra faç immensa. Sia’m la mont una major naixença”.

  3. Muy bien. Pero..,:
    Mientras tanto….
    Llegan viajeros para pasar aquí los contagios que han adquirido en su país.
    Ni se controlan los pasajeros de avión ni nada de nada.
    Tendremos que repetir las olas anteriores.
    Nadie ha aprendido nada.

  4. Vamos, pues, por la tercera dosis del coronaviurs y la dosis
    de la gripe anual…a los que somos afortunados de haber vivido
    bastante… y podamos recordar!
    Un placer poder seguir disfrutando de la lectura de sus artículos
    Gràcies Sr. Foix

Comentarios cerrados.