La fuerza gana al derecho

Las decisiones de Trump son erráticas pero su desprecio por la UE es constante. El canciller Merz parecía una estatua de sal mientras Trump arremetía contra España desde la Casa Blanca 

La fuerza ha sustituido al derecho en las relaciones internacionales. Así empiezan las guerras. Se ha capturado a Nicolás Maduro en Caracas y se le ha trasladado a Nueva York, donde será juzgado al margen de las leyes internacionales. A los dos meses, una misión militar conjunta de Israel y Estados Unidos bombardea Teherán y dan muerte al líder máximo iraní.

Misión cumplida. La fuerza prevalece sobre el derecho sin mediar el diálogo. No es imaginable que en los tiempos más crueles de la guerra fría Nixon disparara un misil contra el Kremlin para asesinar a Bréjznev o que Jruschov hiciera algo parecido para liquidar a Kennedy en la crisis de los misiles de Cuba en 1962.

Hemos entrado en el espacio de decisiones unipersonales para resolver problemas complejos, al margen de los parlamentos. Trump no informó al Congreso de sus planes para derrocar a Maduro ni para asesinar a Ali Jamenei. George W. Bush invadió Iraq y derrocó a Sadam Husein en el 2003 consultándolo al Congreso con argumentos falsos y sometiéndose a un duro debate en la ONU.

Nicolás Maduro y Ali Jamenei han sido personajes que han causado graves daños a sus pueblos. Dos dictadores acreditados y sanguinarios. Pero quitarlos del medio por decisión unilateral del presidente más poderoso militarmente no resuelve los problemas de dos sociedades gobernadas por sendos regímenes auto­cráticos.

En tiempos convulsos y de guerras se suprimen el debate y el diálogo. He seguido las discusiones a las que el Parlamento británico ha sometido al primer ministro Starmer, que ha recibido duras críticas de la oposición y también de Trump.

Pero los franceses han oído las declaraciones de Macron por un discurso presidencial sin preguntas. El presidente Sánchez puede y debe acudir al Congreso para explicar el alcance de las amenazas de Trump en cortar toda la relación comercial con España. Una guerra que nos afecta militar y comercialmente no se puede despachar con una declaración institucional desde la Moncloa.

Ver al canciller Merz como una estatua de sal mientras Trump atacaba frontalmente al presidente español era un indicio de la fragilidad europea cuando cada uno de los socios de la Unión actua por su cuenta sin consultar a sus gobernados.

Publicado en La Vanguardia el 5 de marzo de 2026

  6 comentarios por “La fuerza gana al derecho

  1. Els interesos economics priman sobre la política i la religio i axi desde la edad mitja es mata sensa sentit de comunitat humana i sensa entendre el ritma de la natura i del esser.

  2. La idea de que el derecho internacional debe prevalecer siempre suena noble, pero la historia es menos pura. Nicolás Maduro ha sido capturado en Caracas y trasladado a Nueva York fuera de los procedimientos clásicos del derecho internacional. Y una operación militar conjunta elimina en Teherán al líder supremo iraní.
    Muchos dirán que es ilegal. Probablemente lo sea. Pero conviene recordar algo incómodo: las leyes también protegen a veces a los poderosos y a los tiranos.
    Si la legalidad existente impide actuar contra regímenes responsables de graves abusos, ¿qué debe hacerse: respetarla escrupulosamente o romperla?
    La independencia de Estados Unidos fue, según la ley británica, un acto ilegal de rebelión. Sin embargo, cambió la historia.
    El derecho es necesario. Pero cuando la legalidad se convierte en refugio de la injusticia, romperla puede ser el primer paso para corregirla

  3. Lluís Foix afirma que “la fuerza ha sustituido al derecho” en las relaciones internacionales, pero durante décadas hemos visto cómo Vladimir Putin invadía países vecinos, Irán patrocinaba milicias en Oriente Medio, China ignoraba resoluciones internacionales o Venezuela se convertía en un régimen abiertamente represivo bajo Nicolás Maduro. Y el llamado “orden internacional” respondía con declaraciones, sanciones simbólicas o interminables negociaciones. El resultado no fue más derecho, sino la normalización de la impunidad.

    Usted mismo reconoce que Maduro y Ali Jamenei han sido dictadores sanguinarios. Entonces la pregunta es inevitable:
    ¿qué mecanismo jurídico internacional existía realmente para detenerlos?

    El derecho sin capacidad de ejecución termina convirtiéndose en retórica. Y la historia demuestra que los sistemas internacionales siempre han combinado normas y poder. No ocurre solo ahora: también ocurrió durante la Guerra Fría que usted menciona.

    Además, conviene matizar la idea de que Donald Trump haya actuado “al margen del Congreso”. En el sistema estadounidense el presidente, como comandante en jefe, puede ordenar operaciones militares limitadas sin autorización previa del legislativo, algo que han hecho presidentes de ambos partidos durante décadas. Lo relevante es que el Congreso puede posteriormente validar o rechazar esas acciones, y hasta ahora las decisiones adoptadas han recibido respaldo político suficiente.
    La existencia de consultas previas no garantiza ni la prudencia ni el acierto de una decisión. Quizá la diferencia entre consultar antes o después no sea siempre jurídica, sino política: si la operación fracasa se interpreta como unilateral; si tiene éxito, suele convertirse en una decisión de Estado.

    Por último, Europa tiene razón en sentirse frágil, pero conviene entender por qué. La Unión Europea posee diplomacia, normas y dinero, pero carece todavía de instrumentos de poder duros, especialmente militares y energéticos. La paradoja energética europea es clara: importa gran parte de su energía, depende de rutas estratégicas vulnerables y no puede usar la energía como instrumento de presión sin afectarse a sí misma. Mientras tanto, actores como Estados Unidos combinan capacidad militar y control energético para respaldar sus decisiones.

    En política internacional, nos guste o no, los principios necesitan respaldo material. Sin él, quedan en declaraciones. Tal vez lo verdaderamente preocupante no sea que haya vuelto la fuerza, sino que Europa creyó durante demasiado tiempo que podía prescindir de ella.

    • La Corte Penal Internacional también ha ordenado detener a Netanyahu por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y aún estoy esperando que Donald Trump envíe a sus soldados a detenerlo.

  4. Lo de Merz fue muy fuerte. Y por aqui con el «no a la guerra» parece que ja anem be.
    Lo cierto es que estamos mas solos que la una. Y la iniciativa la lleva un individuo que esta como una regadera rodeado de unos matones que foten por.

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