La riqueza de las naciones

Nos hemos instalado en una cultura del crédito al margen de la cultura el trabajo. La «riqueza de las naciones» de Adam Smith se considera el origen del liberalismo económico.

La idea central del informe Draghi y el de su compatriota Enrico Letta es que Europa necesita más inversión, más innovación y más coordinación entre los países para no quedar rezagada en la economía global. Los italianos saben de arte, de gastronomía, pero también de economía y comercio.

La crisis de peso político de Europa es también de competitividad, porque afecta al modelo de la economía social de mercado, de patente renana, que pusieron en marcha Adenauer y sus sucesores, tanto democristianos como socialdemócratas.

No era el capitalismo popular de Thatcher y Reagan con su revolución conservadora de los años ochenta, sino el capitalismo distributivo el que llevó al socialdemócrata Helmut Schmidt a decir que los “beneficios de hoy son inversiones de mañana y puestos de trabajo de pasado mañana”. El Estado ha de llegar allí donde no llega el mercado, pero la riqueza nace principalmente del individuo, como escribió hace 250 años Adam Smith en La riqueza de las naciones.

Ya sé que esta fórmula puede parecer antediluviana para los radicales que cada vez que Juan Roig, Amancio Ortega o cualquier empresario con éxito exhibe beneficios, los condenan a la hoguera. Y lo hacen justamente los repartidores ideológicos del dinero público, que suele proceder mayormente del sector privado a través de las políticas fiscales.

Muchos políticos de la posguerra, socialdemócratas y democristianos, entendieron pronto que para repartir el pastel hay que fabricarlo primero. Se atribuye esta metáfora a Ludwig Erhard, que sucedió a Adenauer en la cancillería de Bonn. Esta idea, reformulada por Draghi y Letta, es una norma básica para que Europa no pierda el tren de la historia y quede relegada a un parque temático de catedrales, museos y bellos paisajes.

La Europa social nace del esfuerzo individual y colectivo, y un reparto equitativo de la riqueza solo será posible si se crea la riqueza necesaria. La crisis mundial tiene dos vectores importantes: deuda y desigualdad. Están endeudadas las familias, las empresas y los estados. Los bancos se mueven en el ámbito del dinero ajeno. Se ha instalado una cultura del crédito al margen de la cultura del trabajo y la responsabilidad. Nos podemos perder en discusiones teóricas sobre el orden de antes, el de ahora y el del futuro. Todo es muy viejo.

Publicado en La Vanguardia el 12 de marzo de 2026 

  1 comentario por “La riqueza de las naciones

  1. Gràcies De.Foix.
    En aquest món capitalista en el que vivim té tota la raó

    Però m’indigno quan el Sr. Roig «tan preocupat ell pel benestar de les persones’ proposa una baixada de l’IVA dels aliments.
    No seria molt més efectiu que abaixés el seu benefici?
    Un 4 % menys no li faria pas tremolar l’empresa .

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