La ignorancia en la política

El choque dialéctico entre León XIV y Donald Trump se produce en el campo del humanismo y la espiritualidad

No estaba prevista una confrontación abierta entre dos norteamericanos que ocupan la atención del mundo desde posiciones antagónicas. Robert Francis Prevost nació en Chicago en 1955 y Donald Trump en Nueva York en 1946. Uno es el papa León XIV desde mayo del 2025 y el otro es presidente de Estados Unidos casi a mitad de su segundo mandato.

El Papa se ha opuesto a la guerra de Irán y es crítico con la política migratoria ejecutada por Trump. El primero no levanta la voz, pero proclama que la guerra no es la solución para resolver los conflictos y que todas las personas tienen la misma dignidad. No pretende la confrontación con Trump sino expresar públicamente sus convicciones como ca­beza de la Iglesia católica. “Borrar la civilización iraní”, como amenazó Trump a Teherán, le pareció al Papa una amenaza “verdaderamente inaceptable”.

Trump esgrime la fuerza y el dinero para capturar a Maduro en Venezuela y para abrir un conflicto contra Irán, con la colaboración necesaria de Netanyahu, y el Papa le responde con palabras y argumentos sacados del Nuevo Testamento. León XIV juega con la ventaja de que su mensaje perdurará a lo largo de los siglos y el de Trump se agotará en dos años.

Pero el estilo autoritario y matonista de Trump se traduce en querer competir con el Papa en gestos generados por inteligencia artificial donde se ve a Trump como una figura similar a Jesús que parece sanar a un hombre postrado en una cama.

La imagen esperpéntica se retiró, pero el mismo presidente dijo que la había colgado él en su red social y que pretendía simular a un voluntario de la Cruz Roja. La instantánea de los cristianos evangelistas apoyándole en el despacho oval como si fuera un ser superior producía vergüenza ajena.

La línea que separa las realidades políticas y espirituales es muy fina y se ha traspasado muchas veces en las dos direcciones. Pero que el vicepresidente J.D. Vance, católico converso, dijera que el Papa tendría que ser más cuidadoso cuando habla de teología, parece una broma de mal gusto. La ignorancia de Trump y sus cortesanos es desacomplejada. León XIV ha dicho que “solo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres”. Faltan verdades y sobran mentiras y propaganda.

Publicado en La Vanguardia el 16 de abril de 2026

  4 comentarios por “La ignorancia en la política

  1. Foix vuelve a confundir análisis con relato.

    El Papa no es un árbitro neutral: ya hace más de 40 años se manifestaba contra la OTAN en el entorno impulsado por partidos comunistas. Su discurso actual es coherente con esa trayectoria —hoy algunos la llamarían “woke”—, no una nueva altura moral.

    Se escandaliza por las palabras de Trump sobre Irán, pero no muestra la misma inquietud cuando el régimen iraní lleva décadas proclamando que quiere borrar a Israel. Esa asimetría es difícil de justificar.

    Y reducir todo a “ignorancia” de Trump y superioridad espiritual del Papa simplifica un debate que en realidad es de enfoques: poder y disuasión frente a moralismo declarativo.

    Más que analizar, Foix selecciona lo que encaja en su marco. Y así es fácil tener siempre razón.

    • Foix despacha a J. D. Vance como si fuera un ignorante, pero evita entrar en el fondo de lo que plantea.

      Si, como dice el papa León XIV, “Dios nunca está del lado de quienes empuñan la espada”, la pregunta es incómoda pero legítima: ¿tampoco lo estaba en el Desembarco de Normandía? ¿Ni cuando se liberaron los campos nazis tras el Holocausto?

      Ahí el pacifismo absoluto deja de ser una postura moral incontestable y pasa a ser, como mínimo, discutible.

      Al final, más que “ignorancia” de unos, lo que hay es una selección muy conveniente de qué indignarse y cuándo.

  2. Si, generalizar no es justo. Pero los ignorantes desprecian la cultura y presumen de su posición.

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