El miedo al diferente

Colas de personas en el registro civil para regularizar su situación en España.

El paisaje humano en las grandes ciudades europeas es cada vez más diverso, plurinacional y culturalmente variado. Según los datos del INE, hay en España unos diez millones de personas que nacieron en el extranjero. Los dos millones de sobrevenidos en Catalunya en este siglo viven, trabajan y sostienen en buena parte la economía. ¿Se imaginan si se fueran todos en un año? El país colapsaría.

La inmigración ha condicionado la política en todos los países. El crecimiento de la extrema derecha en Estados Unidos y en Europa tiene un componente racista incuestionable.

Angela Merkel abrió las puertas a un millón de extranjeros que huían del convulso Oriente y de la guerra de Siria en el 2015. Las razones que esgrimió no fueron morales o solidarias sino prácticas. Argumentaba que aumentaría la capacidad productiva alemana y que ayudarían a corregir la curva demográfica con índices de fertilidad en caída libre. Con esta decisión empezó su declive político y el comienzo del auge de la extrema derecha (AfD), que hoy es la segunda fuerza política del país.

La hostilidad ideológica al inmigrante ha abierto una brecha en todas las sociedades democráticas y ha puesto la emigración en el centro del debate político.

En vez de planear con urgencia cómo nos adaptamos a la nueva situación social, con trabajo, vivienda, oportunidades, educación y sanidad para todos, nos dedicamos a alimentar el miedo que supuestamente inspiran millones de personas que necesitamos pero no queremos. Es lógico que existan reglas imprescindibles para la entrada de foráneos. Pero a los que están aquí y llevan años trabajando sin papeles, con sueldos menores, minusvalorados socialmente, lo más inteligente y lo más humano es regularizarlos tratándolos con el respeto y la dignidad que merecen.

No hay razas puras ni hombres perfectos, como pretendieron los dos totalitarismos de cuño europeo del siglo pasado. Comprar el discurso antiinmigratorio de la extrema derecha es un error estratégico que nos conduce a más confrontación y a abandonar la alternativa de la integración en estos tiempos de indiferencia globalizada. El papa León XIV lo expuso claramente en Madrid, Barcelona y Canarias. Su discurso en el Congreso fue aplaudido por todos durante siete minutos.

Publicado en La Vanguardia el 2 de julio de 2026

  1 comentario por “El miedo al diferente

  1. El problema no es tanto la inmigración por sí misma (siempre ha existido) sino la falta de recursos para adaptarnos en vivienda, oportunidades, educación y sanidad para todos, como dice el sr. Foix. Y no es por falta de recursos públicos: estamos en records de recaudación de impuestos y de presión fiscal. El verdadero problema es una élite política absolutamente corrupta que dilapida cantidades descomunales de dinero público en mordidas, comisiones, enchufes, amiguismo, nepotismo, prostitutas, redes clientelares, rescates inútiles, etc. El sistema está actualmente podrido y es insostenible. Y los primeros en dar lecciones morales resulta que luego se descubre que son los más podridos. Pero la verdad ya no importa a la ciudadanía, solo el sesgo, la ideología, la tribu y el sectarismo. El voto ya no sirve para fiscalizar la acción ineficaz de gobierno (venga de quien venga) sino para evitar que llegue el “enemigo”, sin importar las corruptelas de los propios. Los políticos se lo han aprendido y la desfachatez y cara de cemento con la que mienten todos los días ha alcanzado cotas increíbles, pues saben que mentir no penaliza electoralmente. El odio al otro está generalizado y la mentira y la hipocresía están normalizadas. Soy bastante pesimista.

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