
El desprecio a las reglas es el comienzo del declive de las naciones. Donald Trump llamó por teléfono a Infantino, presidente de la FIFA, para que revocara una tarjeta roja a un jugador norteamericano. Y lo hizo. Corrupcion en estado puro.
Una de las causas de la caída de la Unión Soviética fue su desprecio por el derecho y la arbitrariedad de la justicia. Un gran pueblo no se venga, sino que restablece el derecho, decía Romain Rolland, premio Nobel de Literatura en 1915 y la conciencia crítica de Francia en la Gran Guerra.
Una nación que no se comporta de acuerdo con el derecho corre el riesgo de resbalar por el tobogán del declive. El derecho es incompatible con las trampas y las mentiras. La llamada de Donald Trump al presidente de la FIFA para que revocara una tarjeta roja al equipo norteamericano en su encuentro contra Bélgica es una burla al derecho.
Que Trump tenga escaso respeto por las reglas, los pactos y las alianzas no es novedad. Lo inquietante es que Infantino, presidente de la FIFA, se prestara a quebrar una regla porque su poderoso amigo Trump se lo había pedido.
No se ajusta a derecho el pretender anexionar Groenlandia o empezar guerras sin causa justificada. Los pactos con sus aliados occidentales están muy deteriorados en comparación con la buena relación con Putin, que libra una guerra de invasión en Ucrania desde hace cuatro años con cientos de miles de muertos.
La debilidad de lo verdadero es un ensayo de Myriam Revault D’Allonnes (Acantilado) en el que estudia el avance de la mentira en el debate público, que se mueve más en el ámbito de las opiniones y al margen de las verdades compartidas comúnmente. Vivimos en un régimen de opinión basado en “realidades alternativas”, es decir, en mentiras.
Cuando toda una sociedad, dice, está sometida a una mentira organizada, como en las sociedades totalitarias, la red de mentiras cubre por completo el tejido de lo real que acepta lo falso como verdadero. La mentira es tan vieja como los tiempos. La novedad es que hoy está desapareciendo la frontera entre lo verdadero y lo falso, lo que entraña la evaporación del mundo común y el espacio en el que pueden compartirse las experiencias.
En el mundo de los algoritmos, lo que pasa por hechos es solo el punto de vista de alguien que cree que determinada cosa es cierta si es repetida machaconamente en las redes para el gran público, que desconoce si ha sido comprobada o no. Así nacen los populismos.
Publicado en La Vanguardia el 9 de julio de 2026



