Latidos de preguerra

La larga guerra en Ucrania puede ser la chispa que encienda un gran conflicto en Europa.

Ucrania golpea Moscú con unos 450 drones en el mayor ataque contra la capital rusa hasta la fecha. Esta es la noticia del 20 de septiembre de 2026, más de cuatro años después de la invasión de Ucrania por parte de Putin pensando que en dos semanas llegaría a Kyiv e impondría un gobierno afín al Kremlin.

La sorpresa de la guerra de Ucrania es la capacidad de resistencia de una nación que no quería ser anexionada por Rusia y la falta de preparación y de medios de una gran potencia territorial y armamentística como Rusia para quedar encallada en una guerra que no parece vaya a ganar pronto.

No estamos ante una guerra mundial inminente, pero sí ante un sistema internacional muy inestable con varios conflictos relacionados entre sí.

El principal foco de tensión continúa siendo Ucrania. Los esfuerzos de Donald Trump para abrir una negociación con Vladímir Putin no han producido todavía un acuerdo definitivo. Washington intenta conseguir un alto el fuego, mientras Rusia y Ucrania mantienen la presión militar para llegar a cualquier negociación desde una posición favorable.

Uno de los problemas es que Trump no ha roto con Putin. Es más, parece tener más complicidades con el Kremlin que con Ucrania y que con sus aliados europeos. Todos los expertos piensan que Putin no se atreverá a atacar directamente un país de la OTAN. Ni tampoco que Trump abandone del todo a sus aliados europeos. Pero son dos personajes impredecibles que no se rigen por las reglas de la guerra y la paz que se impusieron después de 1945.

El riesgo más inmediato está en la zona gris entre la guerra y la paz, con drones que atraviesan fronteras, sabotajes, ciberataques, operaciones de inteligencia, interferencias y posibles incidentes militares. Un error de cálculo podría provocar una escalada que nadie hubiera buscado inicialmente.

Hemos vivido tiempos semejantes. Ern 1956 se produjo la invasión de Hungría por parte de Kruschov y fracasó la expedición franco-británica contra Nasser de Egipto que había bloqueado el canal de Suez. Los Estados Unidos de Eisenhower se retiraron de la operación En 1968, la invasión de Checoslovaquia y a partir de los años ochenta las protestas de la ÇEuropa del Este para emanciparse de la Unión Soviética.

Trump es, en este escenario, un factor decisivo y también imprevisible. Quiere presentarse como el presidente capaz de terminar las guerras y exige a los europeos una mayor responsabilidad en su propia defensa. Esto está acelerando el rearme europeo y, al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre el futuro grado de compromiso estadounidense con Europa.

Putin juega otra partida. Su objetivo parece ser conseguir que cualquier acuerdo sobre Ucrania reconozca, de una u otra manera, los intereses territoriales y estratégicos rusos. Para Moscú, la guerra no es solamente una cuestión ucraniana.Afecta a la arquitectura de seguridad europea surgida después de la Guerra Fría.

A esta situación hay que añadir las tensiones en Oriente que se recrudecieron con la guerra de Gaza a raíz de los ataques de Hamás que causaron la muerte de más de mil doscientos judíos el octubre de 2023 y la desproporcionada respuesta de Netanyahu que todavía dura.

Luego vino la guerra contra Irán que tiene consecuencias económicas para todo el mundo y Trump no puede ni sabe cómo terminar. Necesita una salida diplomática que pueda presentar como un acuerdo histórico. Netanyahu, en cambio, considera que Israel debe conservar la capacidad de actuar militarmente contra Irán si considera que su seguridad está amenazada.

Irán, por su parte, intentará evitar una derrota estratégica sin renunciar a su influencia regional. Y las monarquías del Golfo tienen un interés evidente en que el conflicto no se convierta en una guerra prolongada que amenace sus infraestructuras petroleras y sus rutas comerciales.

El ambiente internacional está cargado y una chispa puede provocar un gran incendio en el mundo. Las dos Guerras Mundiales del siglo pasado fueron precedidas por tanteos militares, ideológicos, económicos y políticos. Desembocaron en un dos grandes desastres mundiales.

 

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